Para una sumisa, que no quiere considerarse sumisa, como soy yo, vos sos el colmo de lo perverso.
Leer "venga" en un chat, o escuchar "que hace" en el teléfono es suficiente para empaparme, mojarme, y empezar con esas pequeñas contracciones pélvicas que lubrican a fondo.
Y bueno, "venga" equivale a traigame algo, consientame, deme de lo que tiene, cocine para mi...y yo accedo porque sé que luego eso se convertirá en "pongase allí" y el sexo inflingido (nunca mejor dicho) se ejecutará sobre mi cuerpo ardiente, con las ganas a tope.
Y es que sos imposible de no querer, sos imposible de no desear y has construido tu imperio en mi vida de esas formas: rechazo, abandono, busqueda, deseo, orgasmo y rechazo.
Si, ya se, si yo fuera una mujer como la que digo ser cuando no me llamas, me diría a mi misma "no seas pendeja"
Y allí, entre los otros, muchos, pocos, agonizantes momentos perdidos.
Entre ella y él, apareces tu: el domine, el dueño, el único que puede decir "venga" y yo voy.
Mi amigo llegó a beber, tomamos unas cuantas cervezas, compusimos el mundo, se excito como siempre al escuchar mis historias con ella, le encanta imaginarnos juntas, pero es mi amigo, nunca mi amante.
Siempre carga cocaína, yo no consumo drogas. soy capaz de dormir dos noches seguidas con la dosis de diazepam que mi tía toma para pasar el día despierta, no tolero bien las drogas y prefiero verlas de lejos.
Pero vos llamaste "venga" y además tenías ganas de algo específico: comida.
El me vio ansiosa, además borracha, no demasiado, pero lo suficiente como para no viajar, y me ofreció una dosis, un poquito...
Cuando llegué a verte estaba emocionada, excitada, los 15 kms se volvieron un pedazo pequeño, y allí estabas vos, esperándome en casa.
Te serví, me senté a verte comer, disfruté tus halagos a mi cocina, estaba ardiendo, con ganas de besarte "que pasa" dijiste, y respondí eso "quiero besarte".
tu sonrisa de lado me dijo que no pasaría, o eso pensé.
me subí al carro y te subiste a mi lado "manejá por allí", paramos, "bueno" dije, "me tengo que ir". tus manos avanzaron hacia mi cuerpo, besaste mis labios con hambre, apretaste mis pechos, me desnudaste de esa manera que sabes, sin que pueda responder, y casi sin darme cuenta estaba con el rostro en tu entrepierna, gozando el sabor de tu cuerpo, "para" dijiste, y volviste a besarme toda, mis pechos, mi rostro, mis piernas, todo...en ese espacio reducido inventaste formas, los sillones hacia atrás, la respiración agitada.
Volví a tu delicioso pene, lo metí en mi boca, lo disfruté como me gusta, tus manos acariciando, "quiero que me sientas" dijiste y eyaculaste dentro de mi boca, tragué con ganas, disfruté tu sabor.
quedé sollozando, con ganas de más, sabiendo que no ibas a darme más (por eso no me lo diste en la casa) y el beso de nuevo en mi frente "adios".
Regresé a casa en la nube.
Tengo claro que no volverás a hablarme pronto, que pasará, como siempre, mucho tiempo. pero aquí estoy, cuando digas "ven" lo dejo todo.
martes, 26 de agosto de 2014
lunes, 4 de agosto de 2014
Anastasia Gray…
Me puse a leer de nuevo fifty shades…en realidad no me
gusta, entiendo lo que dice un amigo: escribir literatura erótica es fácil, y
la gente se calienta fácilmente.
Las escenas son tan increíbles, aquello de que Ana es virgen
y aún así se deja hacer y le “llama la atención” el BDSM. Ay por favor!!!.
Mi amo no lo fue en realidad, me domó como nadie ha logrado
hacerlo y deshacerme de su recuerdo me metió en este mar de sexo atolondrado y
loco.
Ese primer día entré en su cuarto a dejar un libro, me miró
de arriba abajo y dijo “viniste a coger, si no no te hubieras atrevido a
entrar, ¿lo vas a hacer?”
No había violencia, me desarticuló, sí, yo quería coger con
él desde que lo conocí, vamos, yo no era virgen ni similar, simplemente quería
caer en las garras de esos dientes perfectos, esa sonrisa hermosa y esa piel
oscura.
“no lo sé”
Creo que respondí temblando, era joven, como Anastasia, 22 años y poca
experiencia, “bueno” me dijo y se acercó
para darme un beso fuerte, no violento, pero duro, me empujó sobre la cama y
repitió: “veniste a coger, yo sé”
No sé si fue el susto, el deseo, las ganas de coger o que,
pero terminé con la falda levantada, las bragas en el suelo, los pies en la
tierra y el cuerpo empujado sobre la cama altísima, me penetró desde atrás con
fuerza, sin humedecerme lo suficiente, apreté la boca para no gritar, me cogió
con fuerza, somatando la cama contra la pared y sin tocarme, de lejos, terminó,
me dio una nalgada y me dijo “bueno
niña, gracias por el libro, adiós”
Salí de allí como en trance, sin muchas ganas de nada, sin
orgasmo, sin llanto. Sólo confusión y dolor, un dolor acre que quedaba por
días, recordándome que era suya.
Las siguientes veces terminó de domarme, no tan poéticamente
como Anastasia, no, por favor, eso es ficción cruda y sin anestesia. Me domaba con amor y ternuras, seguidas de
dolor y lujuria, con cariños y luego desprecios. Bañado de toneladas de comida
grasosa cocinadas en su cuarto o en mi casa.
No puedo decir que no me gustara, cada vez me gustaba más,
el sabor de la sangre, el olor de mi cuerpo lleno de semen y sangre, la ropa
que podía o no podía usar, el que me dejara sin orgasmo o me obligara a leer
las cartas de alguien más mientras me cogía, cartas de hombres y de mujeres,
para que me fuera haciendo a la idea de quien estaba conmigo, aquello me
provocaba una bajada de excitación que él no perdonaba, así, casi seca, me
cogía con más ganas y se divertía con mis celos de sus ex parejas.
Sus manos eran expertas, y cuando decidía darme placer me
hacía gemir y llorar de dolor y gozo. Me vestía para él, me calzaba para él. Controlaba
todo, zapatos, ropa, vestido, comida, todo era lo que él decía y yo no podía
hablar (así como anastasia, pero sin contrato ni carro lujoso)
Lo más dulce de lo que era capaz era llevarme a bailar, no
permitía que fumara ni que ingiriera alcohol, únicamente podía beber jugos de
frutas y mucha agua. Eran 4 a 6 horas sin sentarse, él era un show y yo su
comparsa, el ritmo que fuera, sin parar
y cuando al fin se cansaba de bailar salíamos a coger, duro, con toda la fuerza
que le había dado que muchas y muchos nos vieran, amaba que me vieran bailar,
me obligaba a hacerlo sexy, con ganas, siempre con él, nunca podía aceptar
bailar con nadie más y luego…una cogida dura, sangrienta, rompedora.
Reía mucho cuando me estaba enseñando a hacer una felación,
reía de mis nauseas, y apresaba mi cabeza para marcar el ritmo, reía de mi
falta de experiencia, de mi asco sexual (vamos chicas y chicos, todos hemos
tenido ascos sexuales!!) reía de mi inexperiencia y de mis celos, de mis
intensiones de poseerlo.
Y al final se fue, dejándome marcada.
Y releeré a Anastasia Steele porque me gustaría creer que yo
hubiera tenido la fuerza para matizar la relación, o que, si se diera en esta
etapa de mi vida, estaría más dispuesta a detenerlo y a disfrutarlo. Mis otras
parejas fueron más suaves, más vainilla, pero un amo no se olvida, no se deja.
jueves, 24 de julio de 2014
pagando...por sexo
La verdad es que seguir jugando al romance es divertido,
pero no tiene sentido.
Me estaba chateando de lo más divertido, hasta que de pronto
dije “ya estoy tan desesperada por coger, que casi estoy a punto de pagar”
“pues si se anima a pagar, aquí estoy”.
La duda surge, ¿pagar por sexo? Ok, siempre he tenido donde
y con quien, resulta que en este momento de mi vida no tengo con quien y estoy
huyendo del fatal romance, del misterio del enamoramiento que luego deja un
dolor físico y moral aumentado.
¿pagarle? Bueno, es muy joven y “necesitado”, guapo,
terriblemente guapo, sexy y siempre hemos tenido alguna tensión sexual entre
nosotros. Pero de allí a pagarle.
“no juegue” pongo en el mensaje y lo dejo allí.
El fin de semana no pintó del todo bien, entre la regla y
las citas fallidas, terminé con más ganas, su foto es de lo más sugerente y sus
labios…bueno, ya lo besé una vez, tengo que confesarlo.
“como está”.
Y vuelvo a ver el chat, hablamos un rato, nos cachondeamos
más…quiero coger, pero la oferta no llega, al menos si lo hace por dinero no
tengo por qué amarlo mañana, ni pensar en él, ni ponerme linda, es una
transacción, no tengo que ocultar mi cuerpo, ni inventar frases cursis, ni
menos darme de topes contra la pared después, es sólo un negocio.
“y al fin, ¿cuánto estaría dispuesta a pagar?”, me destantea
su forma de agredir sin agredir, bueno, me dice sin decirlo “aquí estoy, soy
joven, te puedo coger rico, pero te costará un poco de dinero”.
Y no lo sé, ¿Cuánto vale un orgasmo? ¿Cuánto vale una noche
de sueño tranquilo?...¿cuánto vale fingir amor?
Cedo, ponemos un precio, y no ponemos una fecha, el día
termina sin que pase nada.
“¿quiere venir ahora?, pero trae condones por favor”
Paso a la farmacia y me compro unos, llego a su casa con los
nervios subidos, “creí que no iba a venir” me dice, “me ganaron las ganas”, le
digo y lo beso, su cuerpo se aprieta al mío, sus labios son como siempre,
deliciosos, está apenas vestido con una camiseta y un short, siento su erección
crecer poco a poco, me desnuda y se desnuda.
Me aterra sentir que es casi profesional, su cuerpo de casi
niño me aterra más (por dios, si apenas acaba de cumplir 20) siento que me
aprovecho, enjuto, dulce, con esa sonrisa de James Rodriguez que me enloquece.
En realidad no es tan bueno, su técnica es de niño, pero compensa
con la fuerza y el empuje, un orgasmo fuerte, y siento el suyo, me acuesto un
rato a su lado y me levanto a vestirme “¿ya se va?” si, le digo, gracias, le
doy un beso fuerte y dejo el dinero en la cama, me voy sonriente.
Al final no sé si lo usé o me usó, es un intercambio, solo
eso.
martes, 3 de junio de 2014
ninfo que?
Me citó para coger, siempre lo hace, pero está molesto porque la última vez me llamaron y no pudimos...en realidad no quiero.
A veces me parece extraño, el número aumenta y yo sólo soy capaz de recordar 3 rostros que se confunden en mi mente...el primero no fue el primero, el segundo aún es una posibilidad, y el último es un grito ahogado, un dolor que no se detiene...todavía.
Al terminar de ver Nynphomaniac sentí que tenía que acabar algún día...y no dejo de buscar, no dejo de ponerme en el camino de aquellos que podría seducir, no dejo de sentir miradas que buscan eso que no se donde tengo.
No soy un cuerazo, eso es evidente, pero ¿cómo he hecho para coger con tantos?
Antes tenía la lista, esa lista negra de evidencia clandestina, un día dejé de escribirla y de pronto me topo con gente que me toma por los hombros o agarra mi rostro entre sus manos y me pide un beso que yo no recuerdo si alguna vez les di (o no quiero recordar)
Y no, no quise coger, lo vi, lo sentí, recordé su verga inmensa metida en mi boca y quise tener el arma a la mano para acallar sus impulsos de una vez (uff, no, no soy eso) quise decirle que no volverá a pasar y sentí su tristeza, su deseo, apretando mi cuerpo en un abrazo y diciendo "no, no quiero más que esto", como si le creyera.
Y toco la puerta cibernética del sexo falso, el sexting, las fotos rudas, su pecho velludo y sus piernas al otro lado de la pantalla, sus manos en su cuerpo y las mías en el mío, tratando de evitar el contacto que me contamina, ese contacto que pide más, pero no dá más, ese contacto que exige sexo en cada visita, sin dar nada más a cambio y me enamoro por intenet de cosas que no pasaran o hago planes para viajes que no realizaré, porque temo estar en esos brazos ardientes lejanos.
y pienso en vos...si no fuera por tus creencias extrañas, porque tu nueva fé te dice que debes guardarte, porque quieres una mujer que yo no soy para vivir con ella y parir chiquillos, y te veo, frágil y dulce como eres, fuerte y enorme como también eres...la noche avanza y te extraño, extraño tus manos pequeñas y tu semen dulce, extraño tus confesiones y tus llantos, extraño tus dudas y tus soledades...ya no son mías.
Me llamas, te hago de cenar, pasas por el bocado y apenas me dejas el sabor de tus labios en la mejilla "te aprecio", eufemismos para eso que finges no sentir, evades mi mirada, llamas y quieres algo que ya no tenemos, ya no hay retorno.
Ayer vi las fotos de hace un año, te vi como te desee la primera vez, recordé tu cuerpo en mis manos, y tu mirada asustada, herida...ya no la tienes, algo logré o quizás no.
hoy te vi más maduro, menos frágil, has aprendido a ser lo que deberías ser...
y los tres rostros se vuelven a confundir, pero mi cuerpo se niega a abrirse a otro que no sean ustedes tres: el primero, el del tiempo y la vida compartida, el segundo: el de los sueños y las vigilias soñadas, y tu: el de la imposibilidad, el único que no debió llegar, el que me dio la felicidad más cierta en el momento más duro y el único que jamás podré volver a mencionar.
¿cuentan los otros, 20, 40, quien sabe cuantos? supongo que allí están, como fantasmas de cama, algo de su cuerpo está presente en mis orgasmos solitarios, algo de su sabor se antoja o de su técnica perfecta,(como el cunilingus, que casi me deja muerta) algo de sus conversaciones de cama, algo de su ternura, algo de su hambre (como la de él, hambre de cuerpo) algo de sus gemidos (como aquella noche en el salvador, un grito agónico de extasis) algo de sus quejas de pareja, algo de sus absurdas aficiones (como ahogarme en la ducha arrodillada y tragando) algo de los lugares de paso (hotelitos, cuartuchos) y de pronto todos tienen las tres caras, las únicas que han valido la pena, las que llegaron para quedarse.
¿dejar de ser ninfómana? no puedo, aquí estoy, planeando el próximo, calentando motores para cuando al fin dejes de evitarme o cuando encuentre al chavo que lame como un maestro, o para cuando ella me vuelva a pedir que la penetre y la haga soñar...
y te pongo una canción en el teléfono, una que te diga que te extraño, que te quiero, que mientras vos seás mi amado, no podré coger como se debe, con ninguno o con ninguna.
A veces me parece extraño, el número aumenta y yo sólo soy capaz de recordar 3 rostros que se confunden en mi mente...el primero no fue el primero, el segundo aún es una posibilidad, y el último es un grito ahogado, un dolor que no se detiene...todavía.
Al terminar de ver Nynphomaniac sentí que tenía que acabar algún día...y no dejo de buscar, no dejo de ponerme en el camino de aquellos que podría seducir, no dejo de sentir miradas que buscan eso que no se donde tengo.
No soy un cuerazo, eso es evidente, pero ¿cómo he hecho para coger con tantos?
Antes tenía la lista, esa lista negra de evidencia clandestina, un día dejé de escribirla y de pronto me topo con gente que me toma por los hombros o agarra mi rostro entre sus manos y me pide un beso que yo no recuerdo si alguna vez les di (o no quiero recordar)
Y no, no quise coger, lo vi, lo sentí, recordé su verga inmensa metida en mi boca y quise tener el arma a la mano para acallar sus impulsos de una vez (uff, no, no soy eso) quise decirle que no volverá a pasar y sentí su tristeza, su deseo, apretando mi cuerpo en un abrazo y diciendo "no, no quiero más que esto", como si le creyera.
Y toco la puerta cibernética del sexo falso, el sexting, las fotos rudas, su pecho velludo y sus piernas al otro lado de la pantalla, sus manos en su cuerpo y las mías en el mío, tratando de evitar el contacto que me contamina, ese contacto que pide más, pero no dá más, ese contacto que exige sexo en cada visita, sin dar nada más a cambio y me enamoro por intenet de cosas que no pasaran o hago planes para viajes que no realizaré, porque temo estar en esos brazos ardientes lejanos.
y pienso en vos...si no fuera por tus creencias extrañas, porque tu nueva fé te dice que debes guardarte, porque quieres una mujer que yo no soy para vivir con ella y parir chiquillos, y te veo, frágil y dulce como eres, fuerte y enorme como también eres...la noche avanza y te extraño, extraño tus manos pequeñas y tu semen dulce, extraño tus confesiones y tus llantos, extraño tus dudas y tus soledades...ya no son mías.
Me llamas, te hago de cenar, pasas por el bocado y apenas me dejas el sabor de tus labios en la mejilla "te aprecio", eufemismos para eso que finges no sentir, evades mi mirada, llamas y quieres algo que ya no tenemos, ya no hay retorno.
Ayer vi las fotos de hace un año, te vi como te desee la primera vez, recordé tu cuerpo en mis manos, y tu mirada asustada, herida...ya no la tienes, algo logré o quizás no.
hoy te vi más maduro, menos frágil, has aprendido a ser lo que deberías ser...
y los tres rostros se vuelven a confundir, pero mi cuerpo se niega a abrirse a otro que no sean ustedes tres: el primero, el del tiempo y la vida compartida, el segundo: el de los sueños y las vigilias soñadas, y tu: el de la imposibilidad, el único que no debió llegar, el que me dio la felicidad más cierta en el momento más duro y el único que jamás podré volver a mencionar.
¿cuentan los otros, 20, 40, quien sabe cuantos? supongo que allí están, como fantasmas de cama, algo de su cuerpo está presente en mis orgasmos solitarios, algo de su sabor se antoja o de su técnica perfecta,(como el cunilingus, que casi me deja muerta) algo de sus conversaciones de cama, algo de su ternura, algo de su hambre (como la de él, hambre de cuerpo) algo de sus gemidos (como aquella noche en el salvador, un grito agónico de extasis) algo de sus quejas de pareja, algo de sus absurdas aficiones (como ahogarme en la ducha arrodillada y tragando) algo de los lugares de paso (hotelitos, cuartuchos) y de pronto todos tienen las tres caras, las únicas que han valido la pena, las que llegaron para quedarse.
¿dejar de ser ninfómana? no puedo, aquí estoy, planeando el próximo, calentando motores para cuando al fin dejes de evitarme o cuando encuentre al chavo que lame como un maestro, o para cuando ella me vuelva a pedir que la penetre y la haga soñar...
y te pongo una canción en el teléfono, una que te diga que te extraño, que te quiero, que mientras vos seás mi amado, no podré coger como se debe, con ninguno o con ninguna.
viernes, 16 de mayo de 2014
polvos contados
Releo el amor en los tiempos el cólera, y encuentro la historia de la viuda de nazareth, la que descubrió su sexualidad en manos de Florentino Ariza y se volvió "puta" una mujer libre que cogía con quien fuera, recordando al marido muerto, porque tenía la idea de que todos nacemos con los polvos contados y que si no los usamos, se pierden.
Hago memoria de las veces que he cogido, no tengo la libreta de Florentino y dejé de contar hace años cuando llegué a 20. A partir de allí se me hizo difícil y algunos nombres, realmente los olvidé.
A veces veo a alguien en la calle, me mira y me digo ¿cogí con este? porque hay algunos cuyo rostro olvidé también.
Tengo que reconocer que he estado enamorada 3 veces. con uno de ellos me casé, con el otro viví la aventura más linda de la vida y el tercero...eres vos, el que me hizo tatuarme el cuerpo de tan renovada que me sentí.
Esta semana terminé de perderlos a los 3.
El primero ya es un recuerdo, pero a veces regresa a molestar mi memoria, esta semana lo exorcisé por completo de mi mente, ya no es una molestia...gracias a los otros dos.
El segundo va a casarse...mi agridulce sentimiento es "ojalá que esta vez sea feliz" y lamento no haber podido encajar en su vida, sentir que lo quiero y lo perdí para siempre...así de balada ranchera.
Y el tercero...me pediste que fuera contigo, pero me advertiste que no habría sexo, "te quiero como amiga" la cochina friendzone a la que me niego a pertenecer...al principio dije si, y busqué quien me cubriera en el trabajo, luego dije que no sabía y de pronto me dije "pero si te hará sufrir pasar tantas horas con él y no poderle dar ni un beso". me negué por completo, te fuiste solo y yo...con las ganas metidas en el cuerpo me he estado secando por dentro.
Ella dijo que quería venir, que me deseaba...yo no quiero ya que venga, no estoy lista para verla. El dice que me quiere ver y me desea, yo no siento ganas de coger con él de ninguna forma.
y así, el otro aparece de pronto en una foto vieja, hablamos y volvemos a quedar de vernos "te deseo chiquita bella"
y yo que he dejado meter al corazón en ese negocio de amarte...no quiero verlos, se me acabaron las ganas.
¿y si yo tenía los polvos contados? y si ya no me queda ninguno?
Hago memoria de las veces que he cogido, no tengo la libreta de Florentino y dejé de contar hace años cuando llegué a 20. A partir de allí se me hizo difícil y algunos nombres, realmente los olvidé.
A veces veo a alguien en la calle, me mira y me digo ¿cogí con este? porque hay algunos cuyo rostro olvidé también.
Tengo que reconocer que he estado enamorada 3 veces. con uno de ellos me casé, con el otro viví la aventura más linda de la vida y el tercero...eres vos, el que me hizo tatuarme el cuerpo de tan renovada que me sentí.
Esta semana terminé de perderlos a los 3.
El primero ya es un recuerdo, pero a veces regresa a molestar mi memoria, esta semana lo exorcisé por completo de mi mente, ya no es una molestia...gracias a los otros dos.
El segundo va a casarse...mi agridulce sentimiento es "ojalá que esta vez sea feliz" y lamento no haber podido encajar en su vida, sentir que lo quiero y lo perdí para siempre...así de balada ranchera.
Y el tercero...me pediste que fuera contigo, pero me advertiste que no habría sexo, "te quiero como amiga" la cochina friendzone a la que me niego a pertenecer...al principio dije si, y busqué quien me cubriera en el trabajo, luego dije que no sabía y de pronto me dije "pero si te hará sufrir pasar tantas horas con él y no poderle dar ni un beso". me negué por completo, te fuiste solo y yo...con las ganas metidas en el cuerpo me he estado secando por dentro.
Ella dijo que quería venir, que me deseaba...yo no quiero ya que venga, no estoy lista para verla. El dice que me quiere ver y me desea, yo no siento ganas de coger con él de ninguna forma.
y así, el otro aparece de pronto en una foto vieja, hablamos y volvemos a quedar de vernos "te deseo chiquita bella"
y yo que he dejado meter al corazón en ese negocio de amarte...no quiero verlos, se me acabaron las ganas.
¿y si yo tenía los polvos contados? y si ya no me queda ninguno?
sábado, 26 de abril de 2014
cerrando...
Ayer sentí que me moría, por un instante, horas, minutos, la vida se fue convirtiendo en una mancha, había ganas de salir de eso, respirar, sentir que podía avanzar...pero las fuerzas me aferraban hacia abajo.
El día anterior alguien me saludó en el super, apenas rozó mi ropa, apenas me dio un beso al aire, y luego me escribió: "me quiere explicar por qué, al tocarla, al rozarla, me emociono y me excito?
No lo sé, le respondí, le dije que tal vez, podría ser, el recuerdo de nuestro sexo pasado, tal vez, el montón de feromonas que exudo siempre, tal vez, la magia de la imposibilidad de cogerme o tal vez, simplemente soy cogible, es mi don, ser cogible, deseable, besable.
Pero para vos no lo soy, tengo que dejar de escribir un tiempo, dejar preparado todo, porque esa certeza de muerte ya no me abandona, la vida es un suspiro, a veces se alarga, a veces es rápida.
Me quedé con las ganas de volver a coger con vos, te veo hoy, con la rabia de no poder pedirme nada, con los ojos llorosos que te hacen escribir "lo siento" pero mi amor, lo siento yo. no puedo arrastrarte en este vendaval que yo soy, no soy buena para ti.
No puedo contarte lo que me pasa, no eres mi paño de lágrimas, ni siquiera eres mi pareja, y ninguna pareja puede ser obligada a sufrir, con vos viví momentos divinos, amor no hubo, pero sexo...vaya que si hubo.
Justo ahora tengo ganas de llamarte, de pedirte una cogida, de sentirme con ganas de tu cuerpo, de tus besos, de tu semen fragante...pero te siento débil, te veo apretar los puños y evitar decirme que me acerque, te veo entender que yo no soy un buen futuro, ni siquiera un bonito recuerdo pasado.
y bueno.
cerraremos este espacio por un tiempo. ya vendrá otra luna a dejarme un beso, ya vendrá otra luna a convencerme de ser suya. ya vendrá otro cuerpo a quien abrazar y desear.
Eso dijo mi amigo lindo, "si, usted es cogible" y tal vez, esa sea mi misión en la vida, coger como loca. amar, nunca.
El día anterior alguien me saludó en el super, apenas rozó mi ropa, apenas me dio un beso al aire, y luego me escribió: "me quiere explicar por qué, al tocarla, al rozarla, me emociono y me excito?
No lo sé, le respondí, le dije que tal vez, podría ser, el recuerdo de nuestro sexo pasado, tal vez, el montón de feromonas que exudo siempre, tal vez, la magia de la imposibilidad de cogerme o tal vez, simplemente soy cogible, es mi don, ser cogible, deseable, besable.
Pero para vos no lo soy, tengo que dejar de escribir un tiempo, dejar preparado todo, porque esa certeza de muerte ya no me abandona, la vida es un suspiro, a veces se alarga, a veces es rápida.
Me quedé con las ganas de volver a coger con vos, te veo hoy, con la rabia de no poder pedirme nada, con los ojos llorosos que te hacen escribir "lo siento" pero mi amor, lo siento yo. no puedo arrastrarte en este vendaval que yo soy, no soy buena para ti.
No puedo contarte lo que me pasa, no eres mi paño de lágrimas, ni siquiera eres mi pareja, y ninguna pareja puede ser obligada a sufrir, con vos viví momentos divinos, amor no hubo, pero sexo...vaya que si hubo.
Justo ahora tengo ganas de llamarte, de pedirte una cogida, de sentirme con ganas de tu cuerpo, de tus besos, de tu semen fragante...pero te siento débil, te veo apretar los puños y evitar decirme que me acerque, te veo entender que yo no soy un buen futuro, ni siquiera un bonito recuerdo pasado.
y bueno.
cerraremos este espacio por un tiempo. ya vendrá otra luna a dejarme un beso, ya vendrá otra luna a convencerme de ser suya. ya vendrá otro cuerpo a quien abrazar y desear.
Eso dijo mi amigo lindo, "si, usted es cogible" y tal vez, esa sea mi misión en la vida, coger como loca. amar, nunca.
viernes, 18 de abril de 2014
Macondiando
De las noches a tu lado en macondo recuerdo el olor del agua, el río que pasaba bajo mi casa y el urgente croar de las ranas durante la noche.
En la madrugada el alarido de los cerdos siendo sacrificados y salir a ver sus entrañas siendo lavadas en el río.
Recuerdo tu cuerpo en la oscuridad, tu prodigiosa verga de Buendía, esa que no quisiste que mamara, pero que me distendió hasta hacerme notar la capacidad de mi cuerpo, aún antes de parir.
Recuerdo el sonido de tu moto, la urgencia, el secreto y tus ojos sobre mi hasta el amanecer, no dormías, no soñabas, sólo cuidabas mi sueño.
Recuerdo las horas de plática en el corredor, a la luz de la vela que se extinguía, vos trayendome libros y ambos contando otros macondos, porque sabíamos que este era el nuestro.
Recuerdo nuestro mosquitero, la cueva blanca donde me amaste, la tenue luz de la bombilla amarillenta, llena de polillas o mariposillas.
La rana transparente que pusiste en mis manos, el aroma del cuero curtidísimo de tu chumpa en mi mejilla en los cientos de kilómetros que recorrimos, bajo la lluvia macondiana, entre lodazales que parecían no tener fin.
Ese olor, a lluvia eterna, la humedad que se metía en la ropa, la ropa húmeda metida en el mosquitero-cama-cueva-escondite.
Eso y las ganas de tenerte adentro, de apretar mi cuerpo al tuyo, de sentir que eras parte de mi cuerpo.
Pero a macondo no se regresa, porque el amor no es para siempre y ni vos ni yo navegaremos el magdalena, vos, como mi Florentino Ariza, no me esperarás por siempre ni yo seré la ninfa virginal que te sea fiel en cuerpos ajenos, sin dejarse manchar.
Macondo se mete en mis pupilas, el verde de tu mirada, el verde del agua, el verde de las plantas, el verde de las paredes de la casa...
Elijo recordar tu cuerpo, elijo recordar tus gemidos, el aroma acre de tu sudor de hombre de campo, la tierra de tus botas en el suelo, el olor a agua sucia cercándonos y vos, y tu respiración agitada sobre mi cuerpo, tus manos aferrando mis senos, tu boca rompiendo mi ropa y esa tienda-mosquitero-cueva, sacudiendose al ritmo de nuestro sexo apresurado.
Elijo recordarte camino al sol, en el amanecer despedida de todas las mañanas, en el reencuentro que no fue, en mis sueños y fantasías.
quedate a vivir en mi, no en macondo.
En la madrugada el alarido de los cerdos siendo sacrificados y salir a ver sus entrañas siendo lavadas en el río.
Recuerdo tu cuerpo en la oscuridad, tu prodigiosa verga de Buendía, esa que no quisiste que mamara, pero que me distendió hasta hacerme notar la capacidad de mi cuerpo, aún antes de parir.
Recuerdo el sonido de tu moto, la urgencia, el secreto y tus ojos sobre mi hasta el amanecer, no dormías, no soñabas, sólo cuidabas mi sueño.
Recuerdo las horas de plática en el corredor, a la luz de la vela que se extinguía, vos trayendome libros y ambos contando otros macondos, porque sabíamos que este era el nuestro.
Recuerdo nuestro mosquitero, la cueva blanca donde me amaste, la tenue luz de la bombilla amarillenta, llena de polillas o mariposillas.
La rana transparente que pusiste en mis manos, el aroma del cuero curtidísimo de tu chumpa en mi mejilla en los cientos de kilómetros que recorrimos, bajo la lluvia macondiana, entre lodazales que parecían no tener fin.
Ese olor, a lluvia eterna, la humedad que se metía en la ropa, la ropa húmeda metida en el mosquitero-cama-cueva-escondite.
Eso y las ganas de tenerte adentro, de apretar mi cuerpo al tuyo, de sentir que eras parte de mi cuerpo.
Pero a macondo no se regresa, porque el amor no es para siempre y ni vos ni yo navegaremos el magdalena, vos, como mi Florentino Ariza, no me esperarás por siempre ni yo seré la ninfa virginal que te sea fiel en cuerpos ajenos, sin dejarse manchar.
Macondo se mete en mis pupilas, el verde de tu mirada, el verde del agua, el verde de las plantas, el verde de las paredes de la casa...
Elijo recordar tu cuerpo, elijo recordar tus gemidos, el aroma acre de tu sudor de hombre de campo, la tierra de tus botas en el suelo, el olor a agua sucia cercándonos y vos, y tu respiración agitada sobre mi cuerpo, tus manos aferrando mis senos, tu boca rompiendo mi ropa y esa tienda-mosquitero-cueva, sacudiendose al ritmo de nuestro sexo apresurado.
Elijo recordarte camino al sol, en el amanecer despedida de todas las mañanas, en el reencuentro que no fue, en mis sueños y fantasías.
quedate a vivir en mi, no en macondo.
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