domingo, 29 de noviembre de 2009

sigo casta...adios facebook

Sin chance de dejarlo por ahora, me siento tan extraña, tan tonta, pero supongo que así es la cosa, por el momento, no hay sexo, ni cuates con derechos.
acabo de leer un post de guichita, me encanta esa chica, me parece que ha de ser realmente fascinante como vive su libertad, como me recuerda a mi misma, y ahora escribe sobre esos amigos que llaman para coger...
mmm.
lo encontré en facebook de nuevo, tengo que confesar que sigo deseandolo, durante casi 3 años me buscó para coger, exclusivamente para coger. yo conocía a sus novias (durante esos años fueron varias) una oficial, otras de repuesto, era famoso como un buen amante, delicado, dulce, mantenía en sus gavetas todo tipo de apoyos para no tener problemas, nunca te dabas cuenta a que hora ponía el condón o colocaba el gel, besaba como nadie, amaba como un dios.
mis primeros orgasmos me los dió él, sus manos, su cuerpo delgado que parecía moverse en todas direcciones, sus labios expertos, su resistencia, y su pillow talk, guau hablaba de todo, música dulce para el encuentro, picardía, yo era única cuando estaba con él, yo era su todo, su vida entera en ese momento, me hacía sentir la mujer más bella del mundo, me tocaba con deseo, pero era sutil, hacía que esos encuentros de casi cada mes, se sintieran como una relación, como algo que se volvía sólido.
yo también tenía otros amantes, había que rellenar el mes y siempre aparecía alguien, pero, dejaba lo que fuera cuando escuchaba "¿tenés tiempo hoy?", a otros chavos les ponía excusa, me enfermaba, tenía trabajo, todo por estar con él un par de horas.
al día siguiente lo veía con su novia y era otra persona, era de ella.
lo encontré en facebook, nos escribimos, nos vimos, nos hablamos, nos deseamos.
le puse algún comentario algo raro y hoy, ya no está, me borró de sus contactos.
supongo que voy a cerrar la página, uno de los atractivos más intensos, saber que está haciendo ahora, ha desaparecido.
esta maldita dieta que me está haciendo ver luces, necesito salir, necesito verte.

domingo, 22 de noviembre de 2009

castidad

forzada a la castidad, he dejado de tener intercambio de fluidos por algunos días, en lugar de apaciguarme, esto ha incrementado el placer que se obtienen de otras partes del cuerpo...
les cuento:
la conferencia parecía prometedora, el salón estaba atiborrado, me metí como pude y terminé sentada en un escritorio universitario en el centro del salón, no sé como metieron más sillas y la gente se apretó, era un salón pequeño y comencé a sentirme un poco claustrofóbica.
salir de allí era imposible, el ilustre invitado se acercó al podio y pude vislumbrar la tragedia, en lugar de una laptop y cañonera, el hombre desempolvó dos carruseles de diapositivas que una eficiente jovencita colocaba en un proyector viejísimo. ya era tarde para salir y no podía moverme, algunos de los que estaban cerca de la entrada salieron, entonces vi que al lado, justo, tenía a un hombre joven, con unas manos blancas y fuertes, se veían cuidadas y suaves, me acomodé para soportar el suplicio de la conferencia y sus increíbles slides.
el profesor pidió que apagaran las luces, tuve que recordar que esos aparatos no funcionan en penumbra, la oscuridad total me hizo notar la proximidad del extraño y de pronto, mi mano rozó la suya.
sentí que se daba cuenta de mi presencia, tocó suavemente el dorso de mi mano, primero con un dedo, su respiración lenta y cadenciosa y el olor de su loción me hacían pegarme más, poco a poco le dió vuelta a mi mano, sus dedos entonces se posaron sobre la palma, uno a uno tocó mi mano extendiéndose por mis dedos, apretándolos de repente, provocándome una excitación que hacía tiempo no sentía, mi cuerpo se mojaba por dentro con tan solo esa caricia leve y discreta, no apretó mi mano, que yo mantenía en el aire sino que la rodeaba, de pronto la volteaba y tocaba el dorso, de pronto acariciaba la palma.
comencé a imaginar que me desnudaba en ese espacio, quería tocarlo, pero me daba miedo que la gente viera, y su respiración lenta, contrastaba con la mía agitada, ansiosa, caliente.
no me di cuenta cuando acabó el primer carrusel, las luces se encendieron y el retiró la mano, su mirada permanecía fija en el frente, no volteo, no me ofreció una sonrisa, me sentí confundida y quise salir de allí, pero no era posible, la luz volvió a apagarse y la conferencia continuó, sentí de pronto que buscaba de nuevo en la oscuridad, quería ofrecerle mi seno, mi pierna, mi cuerpo y el seguía buscando mi mano, volvió a acariciarla, siguió excitándola atreviéndose a tocar la muñeca, subiendo hacia el brazo, lo que me provocó un suspiro que fué audible en todo el lugar, la risa que siguió casi nos delata, pero él seguía siendo un experto, dándome placer a través de mi mano que temblaba como una niña virgen, me sentía al mismo tiempo absurda y húmeda.
cuando terminó la conferencia pensé que seguiríamos en otro lado, me abrí la blusa un poco y voltee a buscarlo, pero se había escabullido.
como yo no soy asidua ni estudiante, le pregunté a alguien quien era "ah,me dijo, es un estudiante de teología",
creo que no voy a lavarme la mano hoy, al menos no antes que yo termine.

lunes, 9 de noviembre de 2009

tormenta

la lluvia acompañó nuestra noche, lluvia torrencial y rayos que iluminaron tu cara y tu cuerpo, te veías increíblemente hermoso, y la lluvia acallaba mis gemidos.
me dijiste que no me fuera a sorprender, pero fué inevitable, metí mi cabeza entre tus piernas y encontré tu monte rasurado, completamente, sentir tus testículos deliciosamente lisos, mi boca y mis mejillas disfrutaron su textura, y mi boca se extasió en el sabor de tu pene, delicioso.
no podía dejar de saborearlos, tus testículos y rozar mis senos con tu cuerpo, sentirte, acariciarte.
tus manos buscaron mi clítoris, primero simplemente tocando, con pequeños golpes, haciendo que me excitara, abrí las piernas y metiste la cara. nunca antes me habían metido la lengua tan profundo en mi vagina, hurgabas y me excitabas, metiste la lengua mientras acariciabas mi clítoris, delicioso, delicioso, quería gritar y la tormenta era perfecta para hacerlo, los rayos acompañaban mis gemidos.
me subí sobre ti, quería tenerte dentro, apretaba para no dejarte salir, adoraba la sensación de tu cuerpo, mis senos se metían en tu boca, delicioso, que delicioso.
tu cuerpo golpeaba contra el mío, fuerte, al ritmo de los truenos.
conté los orgasmos, y los truenos, el sonido de la lluvia y el sabor de tu cuerpo.
te vaciaste al mismo tiempo que un estruendo movía la casa, provocamos al cielo y un rayo quemó las bombillas, un destello verde me asustó, mientras tu gemido subía al cielo.
tentamos al cielo, y me quedé en tus brazos, hasta el amanecer