sábado, 23 de febrero de 2008

el otro extremo

la foto que está en el blog me da tantas ganas. alli están tus dedos metidos en mi vulva, agitandome el clítoris sin misericordia. pero en primer plano, está el otro extremo, ese que ahora está pidiéndome que le dé uso.
te confieso que me dá miedo el sexo anal, pero al mismo tiempo tengo tanto deseo en ese espacio que no logro comprenderlo, el deseo del dolor, de lo bizarro y tan obsceno y de sentirte meterte a profundidad hasta donde el dolor desaparece y queda sólo la sensación de placer de auténtico placer porque al mismo tiempo mi vagina chorrea como nunca.
tengo tantas ganas de darte el otro extremo, de que me penetres sin pensarlo hasta la profundidad de mi vientre, yo sé que ese agujero se va a abrir por completo y te dejará meterte.
hacelo, por favor. tomame por detrás.

viernes, 22 de febrero de 2008

calentándome

me da algo de verguenza, contarte que me pasé el día húmeda. desde que te conté por la mañana que me había rasurado toda y que el roce de la ropa me pone encendida. no sé si me creiste.
de pronto y te imagino cogiendo toda la mañana en un motel raro y sucio y sin mi.
es que me exita tanto que te consideren guapo.
hoy me dijeron, que eras un muñeco y yo me relamí los labios pensando en tu querido cuerpo metido dentro de mí.
estoy intentando recordar una de esas historias sucias que tanto te gustan, una que diga "necesito tu cuerpo" y que me haga sentir ganas y más ganas.
en fin.
aquí va.
hace días encontré la casa y el segundo nivel donde cogía con ganas, era ese músico que primero me llenaba los oídos y luego el cuerpo. su dormitorio era grande, con todas las cosas desordenadas y el tacuche negro colgado de un clavo en la pared.
lo que más me exita es saber su forma de coger, eso que empieza despacio poniendo música, enseñándome a desarmar el instrumento, desnudándome de a poco, primero la blusa y dejándome calentar despacio.
luego sus movimientos de caderas, hacia los lados, hacia adelante, hasta la forma en que se ponía el condón era alucinante y los besos obscenos y sellados.
lo único malo, es que no me dejaba comérmelo, nunca, de ninguna manera.

jueves, 14 de febrero de 2008

loqueando

no sè porque insistes en decir que no tienes otros deseos, que te basta conmigo.
vos sabés que a mi no.
aqui estoy, intentando no mojarme mientras recuerdo otras manos, otros cuerpos, otros dìas. he estado pasando por una calle donde hay un motel que me trae recuerdos ricos.
y veo el parqueo y me dan ganas de meterme sola a masturbarme con ese recuerdo, ese moreno monumental que le puso a este lugar "nuestro nidito de amor".
la primera vez llegamos de noche, recuerdo haber puesto mis manos sobre sus nalgas y haber sentido casi como un par de rocas de río, perfectamente redondas y dulcísimas...
recuerdo su cuerpo penetrando al mìo y el gemido y entonces gritò "muñeca, estas deliciosa" y se dedicò a hundirse más y más, llevádome despacio, subiendome luego sobre el para disfrutar la vista de mis pechos balanceandose sobre su rostro y un colgante de corazón que le encantaba porque podía tomar ambos pechos y juntarlos y meter el rostro enmedio cerca del colgante de corazón.
luego me quedaba sobre su pecho fuerte y dulce y comenzábamos de nuevo, dos y hasta tres veces.
las siguientes veces ya ni siquiera fingimos ir a cenar. era directo a nuestro "nidito de amor", a disfrutar nuestros cuerpos y a escuchar el gemido de "muñeca estas deliciosa" meterse en mis oídos...

sábado, 9 de febrero de 2008

que rico...

nunca te habías metido tan rápido debajo de mis piernas, y me comiste con tanta hambre que me dieron ganas de devorarte rápido...
no siempre me ha gustado comermela. aparte de la tuya hay una que me encanta recordar.
el cuate debe haber sido virgen, estabamos tomandonos la cena en la azotea del hospital, hacía frío y viento, son solo 6 niveles pero se siente rico el aire y las luces de la ciudad abajo, las otras luces rojas que parpadean por aquello de los aviones y helicopteros.
creo que ni siquiera hubo un preambulo, de pronto me dieron ganas de comermelo y me arodillé frente a él que estaba de pie en la orilla del techo.
le bajé el pantalón y alli comienza la ternura: estaba lleno de talco perfumado, su ropa interior inmaculada y aquel pene chiquitito que se encogió de frío antes de que lo comenzara a lamer y entonces creció y me llenó la boca por completo.
no tuve que hacer mucho esfuerzo, lo sentí gemir y casi desmayarse cuando yo recorría con la boca toda su extensión... unos minutos y el chorro se regó por el techo.
el chico se avergonzó, no quería terminar tan rápido además, ya era hora de regresar de la cena y yo ya había comido.
intentó tocarme o acariciarme pero no lo dejé.
me limpié las manos con las servilletas de la cena y le di un beso en la boca. "ya tenemos que bajar", le dije.
el resto de la noche tuvo que ponerse una bata enorme para tapar la tienda de campaña que asomaba cada vez que me veía.

viernes, 8 de febrero de 2008

de regreso

si, supuestamente iba a ser un diario.
el caso es que he perdido la privacidad de mi trabajo en casa y ahora tengo que conformarme con unas pocas horas de soledad.
aqui estamos ella y yo (la compu) solas y pensando como masturbarme sin muchas ganas.
estoy abstemia, ya la falta de cogidas me tiene sonsa y mejor me recuerdo de una de esas en las que demostré que realmente soy ninfómana.
dejame contarte:
el trayecto en autobus no debía durar más de 4 horas, venía leyendo y escribiendo cuando llegamos a un lugar donde no había paso: habían dinamitado un puente. aunque ya había pasado casi un día completo, todavía la logistica para permitir el paso por un pequeño pueblo no estaba completa y tardaba horas en que dejaran pasar primero a un lado, luego al otro.
el ayudante del bus (el cobrador) era un hombron de esos que se ven duros y sabrocitos, nos hicimos ojitos y luego de una hora cariñitos y en la tercera hora besitos.
cuando al fin llegamos a la terminal del autobus era casi medianoche.
lo lógico, era que pidiera un taxi y me dirigiera a mi casa pero nos seguimos besando y acariciando y me ofreció que pasaramos la noche...
esa es la parte fea. nos metimos a un hotel de paso, donde pernoctan los pobres que vienen sin un centavo. el cuarto cuesta menos de un dólar y es alucinante: una casa vieja, con paredes de adobe y madera, colores rojos y azules, olores a orines, moho y borrachos...
la habitación era espantosa con una cama vieja cubierta de colchas deshilachadas. casi me pongo a llorar.
todavía me acompañó al baño al final del pasillo porque le dió miedo que me pasara algo en el camino.
cuando estaba a punto de decirle "mira, mejor aquí lo dejamos" me recordó con un beso que era lo que en realidad nos traía a este antro.
con la pasión encima ya la ropa estorbaba y en un rato me encontré acariciando unas nalgas perfectas, una espalda fuerte y sintiendo un peso avasallador pero delicioso.
se metió dentro de mí con fuerza, un pene gruesísimo que abrió mi vagina hasta donde se puede, y la energía suficiente para empujar una y otra vez hasta que me dejó viendo luces. una y otra vez, increible energía, me ponía de lado, luego me volteaba y me penetraba desde atrás y por último se me antojó comermela, se la chupé un rato corto para sentir que se corría en mis manos.
tres veces, que resistencia.
el amanecer era más espantoso que la noche en ese muladar, me vestí corriendo y me fuí a mi casa a dormir toda la mañana.
por cierto, que nunca lo volvi a ver, si, me buscó pero me negué, suficiente con una noche...