Juro que no fue a propósito, siempre he sido monogámica serial, esas que cuando están con alguien, están con alguien y no hay nadie más... Hasta que termina y llega el siguiente.
Desde que él ya no está más de fijo en mi vida empecé a emproblemarme, primero terminé con ella de una manera absurda y estúpida. Lo admito, soy mujer pero no tolero los dramas femeninos y bueno, si ella quería coger esa noche simplemente lo hubiera dicho y no el dramón que armó. terminó.
Y apareció Barba Roja, fue algo casual, algo que funcionó y luego no funcionó y en fin, amanecimos juntos pero yo tenía que madrugar y pasar dejándolo a su casa y que no volviera a pelarme más fue lo mismo.
Y aquí está el chavo guapo y salvaje que me llama para coger y le digo que no, y luego me quedo pensando que debí hacerlo y que me hace falta coger.
Alegremente me doy cuenta de lo atractiva que resulto para los lectores, no saben como soy, pero se excitan, me cachondeo y me siento bien provocando, pero difícilmente pasará algo más. así es.
El abogado me llama por lo de mi asunto, es un hombre guapo, de esos que combinan la ropa con el reloj, los zapatos y lo demás.
Es un hombre maduro, tal vez algo interesado, y pasando al mismo tiempo por la crisis de los cuarenta y una crisis económica fuerte.
Paso por el para ver lo del "asunto", y al mismo tiempo le escribo a él, para decirle que no puedo más, que esta vez si voy a intentar olvidarlo en otros brazos e inmediatamente me acuerdo de ella y sus dramas, me pongo yo de mujer dramática y pendeja.
Hablamos un rato del "asunto", y dejo que el tradicional cachondeo entre nosotros prospere y se mueva.
"vamos a ver el local" me dice, y vamos, a ver la casa que estoy comprando, entramos e inmediatamente me abraza, sus labios son dulces y es tan alto (él es casi de mi estatura, muy bajo) el abogado es alto, guapo, fuerte...respondo al beso y me dejo acariciar con todo, cogemos allí, en la casa desocupada, y voy a dejarlo a su oficina, "la veo mañana para firmar"
Luego de la firma la cosa se decanta naturalmente "me gusta amarte" dice, ahora si vamos a mi casa, demuestro mi agilidad en su cuerpo, mis piernas se trenzan en su cuello, en su espalda, lo siento gozarme hasta que se queja por que lo he hecho eyacular muy pronto "me exprimís" dice mientras asegura que no puede una segunda vez, nos quedamos retozando, masajea mi cuerpo como un experto, acaricia, besa, abraza, "me encantas".
salimos de allí a saciar el hambre, besos y caricias en el restaurante donde he ido con ella y con otros, no me importa que lo sepan, el cocinero me mira con un dejo extraño, igual, el lic está guapo y se ve tan elegante.
Hablamos de sus rollos matrimoniales, sus divorcios y sus hijos y entiendo que me está tirando vibra en serio, salimos a encontrar la noche capitalina con sus travestis y sus melenudos "eso no me gusta" dice.
Somos tan distintos, sé que está intentando caerme más por los negocios que hago, no pregunta nada de mi, da por sentado que soy una mujer tradicional, se siente atacado por que yo pagué todo y porque no tiene vehículo ahora (divorcios caros) pero yo sonrío, me gusta sentirme así.
nos despedimos con más besos.
Hoy lo vi a él, hablamos, volvimos a jurar que nadie sabría lo que pasa entre nosotros, sus labios siguen siendo mi locura, él si me entiende, nos parecemos, tal vez demasiado.
"no te vayas a enojar pero he estado viendo a alguien" dice. respondo que no me enojo, que entre nosotros no había exclusividad, (ya no me duele) y de pronto descubro que soy poliamorosa, que no me duele más la "infidelidad" y que puedo disfrutar de noches altermas con tipos distintos.
sábado en casa como prueba de que también, me soy fiel a mi misma.
sábado, 27 de septiembre de 2014
domingo, 14 de septiembre de 2014
barba roja
Hay días en que una necesita un poco de cariño y días en los que el sexo no necesariamente incluye penetración y eyaculación, aunque si orgamos y muchos.
lo encontré de nuevo, tengo que admitir que me excita mucho su barba roja espesa de vikingo joven, no me gusta mucho su piel extremadamente blanca, pero pues, ¿que se hace?
nos encontramos para un cafe ya tarde, su primera exclamación "que linda estás" me suavizó y preparó, me sentí bella, atractiva, deseable.
hablamos de los años que no nos hemos visto, terminamos besándonos en plena calle, no podíamos parar, ya en el carro el besuqueo aumentó hasta que acarició mis piernas bajo el vestido. "tu piel es tan suave como la recuerdo".
nos fuimos a casa, a terminar de recordar como era que nos gustaba el sexo, mas besos, mas abrazos y más caricias y el primer intento de penetración que se quedó a medias, algo pasaba y no lograba mantenerse erecto.
sin inmutarme seguimos jugando, su pene en mi boca, sus dedos en mi sexo, nos besamos y acariciamos tanto, sus manos recorrieron todo mi cuerpo, urgaron, penetraron, produjeron orgasmos, y seguimos con una penetración que no terminó en eyaculación, había algo raro que no lográbamos vencer.
pero había mucha emoción, caricias, ninguno de los dos se quejó ni hizo drama, seguimos el juego sexual, sus brazos se sentían tan bien, era cómodo abrazarse, apretarse en la cama, entrelazar nuestras piernas y brazos, reconocer nuestros cuerpos, nos pusimos a hablar, nos vimos a los ojos, acaricié su barba y le dije lo hermosa que era, acarició mi cuerpo y me habló de todo lo que le gustaba.
Jugamos a diseñarnos tatuajes, armamos el plan para seguir sobre toda mi espalda y terminar el diseño que empieza con el primero que ya tengo y convertir mi espalda en un lienzo yakuza colorido y hermoso, dibujaba con los dedos las alas del dragón, la flor de loto, y todo lo que fuimos poniendo, yo veía su torso desnudo y me encantaba la posibilidad que ofrecía.
nos acariciamos por todos lados, nos amamos en ese espacio en el que eramos unos locos pensando sobre el cuerpo del otro. admirando sus imperfecciones, disfrutando las caricias y el calor compartido.
volvimos a besarnos apasionadamente, logró una erección completa, pude disfrutar su rostro sintiendo un orgasmo largo y cálido, los míos se multiplicaron mientras besaba mis pezones de tal manera que los dejó sensibles y calientes.
nos abrazamos fuerte, nos seguimos besando, sintiendo el aliento del otro hasta quedarnos dormidos ovillados, apretados el uno con el otro.
Ya en la madrugada nos despedimos, un beso más cauto que antes, y no, no sé si volverá a pasar mucho tiempo antes de volver a verlo.
a veces el secreto de barba roja, es no lograr una erección en el primer intento.
lo encontré de nuevo, tengo que admitir que me excita mucho su barba roja espesa de vikingo joven, no me gusta mucho su piel extremadamente blanca, pero pues, ¿que se hace?
nos encontramos para un cafe ya tarde, su primera exclamación "que linda estás" me suavizó y preparó, me sentí bella, atractiva, deseable.
hablamos de los años que no nos hemos visto, terminamos besándonos en plena calle, no podíamos parar, ya en el carro el besuqueo aumentó hasta que acarició mis piernas bajo el vestido. "tu piel es tan suave como la recuerdo".
nos fuimos a casa, a terminar de recordar como era que nos gustaba el sexo, mas besos, mas abrazos y más caricias y el primer intento de penetración que se quedó a medias, algo pasaba y no lograba mantenerse erecto.
sin inmutarme seguimos jugando, su pene en mi boca, sus dedos en mi sexo, nos besamos y acariciamos tanto, sus manos recorrieron todo mi cuerpo, urgaron, penetraron, produjeron orgasmos, y seguimos con una penetración que no terminó en eyaculación, había algo raro que no lográbamos vencer.
pero había mucha emoción, caricias, ninguno de los dos se quejó ni hizo drama, seguimos el juego sexual, sus brazos se sentían tan bien, era cómodo abrazarse, apretarse en la cama, entrelazar nuestras piernas y brazos, reconocer nuestros cuerpos, nos pusimos a hablar, nos vimos a los ojos, acaricié su barba y le dije lo hermosa que era, acarició mi cuerpo y me habló de todo lo que le gustaba.
Jugamos a diseñarnos tatuajes, armamos el plan para seguir sobre toda mi espalda y terminar el diseño que empieza con el primero que ya tengo y convertir mi espalda en un lienzo yakuza colorido y hermoso, dibujaba con los dedos las alas del dragón, la flor de loto, y todo lo que fuimos poniendo, yo veía su torso desnudo y me encantaba la posibilidad que ofrecía.
nos acariciamos por todos lados, nos amamos en ese espacio en el que eramos unos locos pensando sobre el cuerpo del otro. admirando sus imperfecciones, disfrutando las caricias y el calor compartido.
volvimos a besarnos apasionadamente, logró una erección completa, pude disfrutar su rostro sintiendo un orgasmo largo y cálido, los míos se multiplicaron mientras besaba mis pezones de tal manera que los dejó sensibles y calientes.
nos abrazamos fuerte, nos seguimos besando, sintiendo el aliento del otro hasta quedarnos dormidos ovillados, apretados el uno con el otro.
Ya en la madrugada nos despedimos, un beso más cauto que antes, y no, no sé si volverá a pasar mucho tiempo antes de volver a verlo.
a veces el secreto de barba roja, es no lograr una erección en el primer intento.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Cuerpos feos
Me llega un
enlace de un artículo en la web, lo leo y no puedo evitar enojarme.
Sé que no
soy dueña de un cuerpazo, pero el 99% de los hombres con los que me he acostado
tampoco.
Tal vez un
par de veces he podido admirar un cuerpo masculino perfectamente construido.
Torso amplio y musculoso sin exagerar, piernas lo suficientemente fuertes como
para verse como columnas de templo y nalgas redondas agarrables y mordibles…pero
son tal vez 3 o menos.
De allí la
colección de cuerpos “normales” entre los muuuuchos amantes que he tenido, (los
de largo aliento, los de corto plazo y los de una noche) van desde el niño
flaco, casi enclenque, con las costillas visibles y las vertebras saltadas, hasta
el gordito de panza cervecera que es más cómodo cogerse montándose encima, que
aguantar su sobrepeso.
Pero yo no
soy “delicada” al respecto. las cosas que me excitan son tantas que el cuerpo no es una de ellas, me excito a pesar del cuerpo o sobre él, no baso la actividad en algo tan banal, es en serio.
he andado con hombres sumamente jóvenes, (20 años) y con viejos de más de 65. bajitos que apenas me llegan al hombro y enormes de más de 1.80, gordos y flacos, peludos y lampiños.
He tenido
suerte, tal vez, en no encontrar hombres obsesionados con encontrar el cuerpo
perfecto, sino hombres que entienden que hay mucho más que un cuerpo en una
noche de sexo y que se avientan a explorar lo que hay, no sé que haría con un obsesivo como el del blog que es capaz de medir la distancia entre las tetas o calibrar la dureza de las nalgas.
Cuando leo
el artículo me pregunto ¿y si le hubiera dicho a aquel hombre mayorcito que me
hacía gracia su cuello “enguatado” (demasiado arrugado)? pero tenía una vitalidad capaz de darme más
de una cogida por noche, ¿y si le decía al gordito que me molestaba tener que
levantar la panza para encontrar el pene?, pero que le crecía espectacularmente,
y luego yo ya no quería parar, además que, le encantaba beber el vino
directamente de mi vulva, como un cerdito hambriento y se volvía delicioso y erotiquísimo.
¿le hubiera
dicho al flaco sin nalgas que no me podía agarrar de ningún lado? Aunque tenía
una verga enorme y gruesa, y no muy buena técnica, me dejaba con ganas de más.
¿me hubiera
negado a coger con el chico con cicatrices de acné? Que resultó ser muy hábil
con las manos y la lengua y me regaló unos orgasmos que casi sentí morir.
Si es cierto
que el galán moreno con cuerpo de cristiano Ronaldo me hizo llegar al cielo,
pero, increíblemente, cuando me penetraba siempre me decía “muñeca hermosa”,
para él yo era perfecta, le gustaba y lo decía.
Vos sos
perfecto para mi, tu cuerpo es tan adolescente, casi lampiño y flaco, con un
torso delicado a punto de quebrarse y tu pene es una flor pequeña y delicada,
pero me encanta, porque es el tuyo y lo usas con maestría, me das orgasmos deliciosos y explosivos.
No tendría
corazón, y hubiera perdido muchas cogidas espectaculares si hubiera dicho “tu
cuerpo no me gusta, porque además de ser injusto con el otro, no es
precisamente una buena medida de
desempeño sexual.
Al final,
quien se lo pierde es el que estaba buscando coger con un cuerpo perfecto,
aunque no se haya visto al espejo, nunca.
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