Me citó para coger, siempre lo hace, pero está molesto porque la última vez me llamaron y no pudimos...en realidad no quiero.
A veces me parece extraño, el número aumenta y yo sólo soy capaz de recordar 3 rostros que se confunden en mi mente...el primero no fue el primero, el segundo aún es una posibilidad, y el último es un grito ahogado, un dolor que no se detiene...todavía.
Al terminar de ver Nynphomaniac sentí que tenía que acabar algún día...y no dejo de buscar, no dejo de ponerme en el camino de aquellos que podría seducir, no dejo de sentir miradas que buscan eso que no se donde tengo.
No soy un cuerazo, eso es evidente, pero ¿cómo he hecho para coger con tantos?
Antes tenía la lista, esa lista negra de evidencia clandestina, un día dejé de escribirla y de pronto me topo con gente que me toma por los hombros o agarra mi rostro entre sus manos y me pide un beso que yo no recuerdo si alguna vez les di (o no quiero recordar)
Y no, no quise coger, lo vi, lo sentí, recordé su verga inmensa metida en mi boca y quise tener el arma a la mano para acallar sus impulsos de una vez (uff, no, no soy eso) quise decirle que no volverá a pasar y sentí su tristeza, su deseo, apretando mi cuerpo en un abrazo y diciendo "no, no quiero más que esto", como si le creyera.
Y toco la puerta cibernética del sexo falso, el sexting, las fotos rudas, su pecho velludo y sus piernas al otro lado de la pantalla, sus manos en su cuerpo y las mías en el mío, tratando de evitar el contacto que me contamina, ese contacto que pide más, pero no dá más, ese contacto que exige sexo en cada visita, sin dar nada más a cambio y me enamoro por intenet de cosas que no pasaran o hago planes para viajes que no realizaré, porque temo estar en esos brazos ardientes lejanos.
y pienso en vos...si no fuera por tus creencias extrañas, porque tu nueva fé te dice que debes guardarte, porque quieres una mujer que yo no soy para vivir con ella y parir chiquillos, y te veo, frágil y dulce como eres, fuerte y enorme como también eres...la noche avanza y te extraño, extraño tus manos pequeñas y tu semen dulce, extraño tus confesiones y tus llantos, extraño tus dudas y tus soledades...ya no son mías.
Me llamas, te hago de cenar, pasas por el bocado y apenas me dejas el sabor de tus labios en la mejilla "te aprecio", eufemismos para eso que finges no sentir, evades mi mirada, llamas y quieres algo que ya no tenemos, ya no hay retorno.
Ayer vi las fotos de hace un año, te vi como te desee la primera vez, recordé tu cuerpo en mis manos, y tu mirada asustada, herida...ya no la tienes, algo logré o quizás no.
hoy te vi más maduro, menos frágil, has aprendido a ser lo que deberías ser...
y los tres rostros se vuelven a confundir, pero mi cuerpo se niega a abrirse a otro que no sean ustedes tres: el primero, el del tiempo y la vida compartida, el segundo: el de los sueños y las vigilias soñadas, y tu: el de la imposibilidad, el único que no debió llegar, el que me dio la felicidad más cierta en el momento más duro y el único que jamás podré volver a mencionar.
¿cuentan los otros, 20, 40, quien sabe cuantos? supongo que allí están, como fantasmas de cama, algo de su cuerpo está presente en mis orgasmos solitarios, algo de su sabor se antoja o de su técnica perfecta,(como el cunilingus, que casi me deja muerta) algo de sus conversaciones de cama, algo de su ternura, algo de su hambre (como la de él, hambre de cuerpo) algo de sus gemidos (como aquella noche en el salvador, un grito agónico de extasis) algo de sus quejas de pareja, algo de sus absurdas aficiones (como ahogarme en la ducha arrodillada y tragando) algo de los lugares de paso (hotelitos, cuartuchos) y de pronto todos tienen las tres caras, las únicas que han valido la pena, las que llegaron para quedarse.
¿dejar de ser ninfómana? no puedo, aquí estoy, planeando el próximo, calentando motores para cuando al fin dejes de evitarme o cuando encuentre al chavo que lame como un maestro, o para cuando ella me vuelva a pedir que la penetre y la haga soñar...
y te pongo una canción en el teléfono, una que te diga que te extraño, que te quiero, que mientras vos seás mi amado, no podré coger como se debe, con ninguno o con ninguna.
4 comentarios:
¿Para cuando el libro?
para cuando alguien me lo proponga en serio...
Yo te propondría otra cosa
Es cagado eso de disfrutar a medias con unos por estar viendo las caras de otros...
Al menos si siguen ahí, en nuestras cabezas, es porque algo hicieron bien. Mas que bien.
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