mi amiga me da el libro, con la intención de que compare, ella es tan linda, tímida, casada... y no sabe de este blog, ni de lo que vivimos.
Ayer te pusiste celoso, esos comentarios sobre mis nuevas relaciones, esa manía de creer que las cosas son ciertas o mentiras según vos las veas, esas ganas de comerte de nuevo mis fantasías y me dio ternura.
Ella escribe sobre lo que viven y no me afecta, ¿sexo con comida? ¿cuantas veces fue que pasó?,
Sos bueno para coger, ni como negarlo, sos rico, experto, usas todo tu cuerpo para coger, pero ya me lo conozco de memoria.
Fui tu esclava sexual, completa, hice lo que pediste cuando lo pediste, y mi amiga habla sin parar del libro: "hacen un contrato para que él pueda hacerle lo que quiera, de la manera que quiera"
la historia de mi vida, el libro es bien vainilla, ante todo por esa necedad de negar que a una le gusta eso, quedarse allí, amarrarse por propia voluntad, dejarse hacer, filmar, grabar, dejar en el camino el corazón y vivir por el sexo, brutal duro, dulce o trivial, estás allí para que te usen a la hora que sea, de la forma que sea.
yo no tenía (como tu nueva pareja tampoco la tiene) esa duda de si me gustaba, si era "lo correcto", era delicioso, perverso, atrayente y adictivo.
era esperar para ver que más se nos ocurría, planear nuevas formas, descubrir más cosas oscuras, leer y procurar abrirse a todo y me dejé ir con todo.
Creo que esa gana que tenés de seguir sabiendo con quien lo hago es evidencia de tu necesidad de seguir poseyéndome. Mientras podás leer este blog sentís que formas parte de mi nueva racha de sexo desenfrenado y no querés creer que mi nuevo amante no me quiere por mi cuerpo, que lo menos que disfruta es eso y que ejerce un tipo de control distinto sobre mi sexualidad, pero control al fin.
"y me muero por leer la segunda parte", yo no, no quiero vivir una segunda parte con vos. y entiendo que te fueras. "sexo desenfrenado sobre la mesa de la cocina", ya no, una paga el precio de la adicción, esta etapa de meditación, de contemplar como nace mi energía sexual sin derramarse, confinarla, apreciarla, cuidarla para entregarla como un vino añejo, bien madura.
Con vos nos comimos las uvas verdes, todo el día, a todas horas, sin pensar en responsabilidades ni trabajo...que vida la nuestra.
con él medito en el futuro, amo primero, entiendo luego y cojo cuando la vida ha cedido la presión y hay tiempo de disfrutarse el uno al otro.
en realidad no los envidio, ni quiero leer esos libros, suficiente gris para mi.
sábado, 29 de septiembre de 2012
viernes, 28 de septiembre de 2012
Ganas de verte
la luna está casi llena, y mi cuerpo ya sabés como reacciona a eso.
tenía ganas de verte, pero no me gusta dar el primer paso, decir "venite" con todo lo que implica y las cosas que hay que hacer para la logística, con los hijos y los compromisos...
Tenía ganas de que estuvieras aquí, en mi enorme cama king size, que nos juntaramos en mi ambiente, no importando lo que implica con los ojos vigilantes y dispuesta a gritar a los cuatro vientos: él es el hombre que amo.
La cena tuvo que ser en familia, todos bien portados, las mismas miradas de siempre, cómplices silentes sin hacer escándalo, la mesera que te ve y nos dice que lindos somos, que bien nos vemos, todos juntos como si aquello fuera lo más normal del universo.
Ya en casa hay que esperar, armar la estrategia, cada uno a cada rincón, organizar los espacios, y proveer lo necesario. vos y yo en la sala, esperando el noticiero con las ganas puestas y el hambre de cuerpo en cada poro, pero esperando.
La noche ya estaba bien entrada cuando al fin se hace el silencio, todos duermen, te guío al paraíso y nos vemos como esposos viejos: lo mismo de siempre nos queda adelante.
Ya tenemos permisos, otra vez como cuando eramos adolescentes, esperar a que se nos autorice, pero allí vamos: tus manos en las mías y tus labios sobre mis hombros desnudos...
sin querer tarareo "like a virgin" así me siento, desposada, completa, plena...
en esta habitación no se ve la luna, y es mejor, la oscuridad me gusta a tu lado, porque conozco cada centímetro de tu cuerpo, cada poro, cada vello... y me recuerda aquella primera vez apresurada con el amigo esperando en la mesa, ahora también hay otros testigos silentes dormidos.
Entras en mi y mi ser entero se vuelve uno con vos, la cadencia es perfecta, el tiempo es el ideal, jugamos un rato hasta que te quedas rendido, satisfecho, apretados el uno al otro con ese amor que solo cabe en tantos años de buscarnos.
Te beso muchas veces en la madrugada, ahora soy yo la que se queda con los ojos abiertos, esperando que no te desvanezcas como un sueño, buscando la eternidad en tu abrazo.
La mañana y la alharaca de los testigos, las risas y los comentarios, rezumamos amor y familiaridad, todos juntos, amándonos, como vos y yo siempre lo soñamos.
Desayuno a la carrera y vos te vas, otra vez...no dejamos otra fecha, esto seguirá así: cuando se pueda.
Es lo que tenemos, dijiste, y si, es lo que hay, lo que quiero.
tenía ganas de verte, pero no me gusta dar el primer paso, decir "venite" con todo lo que implica y las cosas que hay que hacer para la logística, con los hijos y los compromisos...
Tenía ganas de que estuvieras aquí, en mi enorme cama king size, que nos juntaramos en mi ambiente, no importando lo que implica con los ojos vigilantes y dispuesta a gritar a los cuatro vientos: él es el hombre que amo.
La cena tuvo que ser en familia, todos bien portados, las mismas miradas de siempre, cómplices silentes sin hacer escándalo, la mesera que te ve y nos dice que lindos somos, que bien nos vemos, todos juntos como si aquello fuera lo más normal del universo.
Ya en casa hay que esperar, armar la estrategia, cada uno a cada rincón, organizar los espacios, y proveer lo necesario. vos y yo en la sala, esperando el noticiero con las ganas puestas y el hambre de cuerpo en cada poro, pero esperando.
La noche ya estaba bien entrada cuando al fin se hace el silencio, todos duermen, te guío al paraíso y nos vemos como esposos viejos: lo mismo de siempre nos queda adelante.
Ya tenemos permisos, otra vez como cuando eramos adolescentes, esperar a que se nos autorice, pero allí vamos: tus manos en las mías y tus labios sobre mis hombros desnudos...
sin querer tarareo "like a virgin" así me siento, desposada, completa, plena...
en esta habitación no se ve la luna, y es mejor, la oscuridad me gusta a tu lado, porque conozco cada centímetro de tu cuerpo, cada poro, cada vello... y me recuerda aquella primera vez apresurada con el amigo esperando en la mesa, ahora también hay otros testigos silentes dormidos.
Entras en mi y mi ser entero se vuelve uno con vos, la cadencia es perfecta, el tiempo es el ideal, jugamos un rato hasta que te quedas rendido, satisfecho, apretados el uno al otro con ese amor que solo cabe en tantos años de buscarnos.
Te beso muchas veces en la madrugada, ahora soy yo la que se queda con los ojos abiertos, esperando que no te desvanezcas como un sueño, buscando la eternidad en tu abrazo.
La mañana y la alharaca de los testigos, las risas y los comentarios, rezumamos amor y familiaridad, todos juntos, amándonos, como vos y yo siempre lo soñamos.
Desayuno a la carrera y vos te vas, otra vez...no dejamos otra fecha, esto seguirá así: cuando se pueda.
Es lo que tenemos, dijiste, y si, es lo que hay, lo que quiero.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
meseta
Estoy releyendo lo que escribí la última vez que cogimos, parece que ha pasado tanto tiempo, tus manos en mis pechos agarrándome desde atrás ese día que las circunstancias no permitieron que llegáramos al coito me siguen mojando, todas las noches.
Fue mi error, vos lo dijiste "me enseñaste a coger con condón, ahora no me podés decir que lo olvide", tan obediente y tan miedoso, porque siento tu miedo, lo sentí hoy cuando propuse que pasaramos a otra cosa y vos mismo me dijiste "para que complicarnos la vida, vos estás bien allá y yo estoy bien aquí", relación infame de mutua dependencia que no quiere enredarse en trivialidades cotidianas. Bien lo sabemos ambos: vivir en la misma casa destruye la fantasía que nos acompañó durante todos estos años.
Siempre fuiste poco sexual, tenés miedo a tu propia potencia, a lastimar (lo has hecho seguramente) a no provocar placer sino dolor, por eso te negás a la felación, supongo que alguna vez alguien lo intentó y no fue agradable, esas dimensiones no son comunes y vos...sos tan dulce en realidad.
El asunto es que no querés, y menos que te presione, te pido espacio, tiempo para ambos y entonces me lanzás de golpe el sablazo: "sabés que, no me interesa eso, mejor sigamos siendo solo amigos y ya".
te pongo un mensajito: me dolió tu rechazo, y me siento a esperar, no sin derramar lágrimas, ¿como pensás que no pueda enamorarme, si sos tan bello y al mismo tiempo tan duro?
todo el día sola, pensandote, imaginando que tengo que dejar de hablarte, que no voy a responder el teléfono, que me vale que te enojés, que no puedo volver a soñar con vos, que se caen mis castillos en el aíre... y ella que se acomoda entre mi horario, celosa, molesta, buscando que la llame o que la vea, o que volvamos a coger...nada me mueve, nada más que la ausencia de tu voz.
Y la llamada llega, puntual, sé que estás pensando que decirme, veo el número y me digo una y otra vez que no debo contestar y agarro el telefono y respondo como si nada: hola vos, que hacés.
hablamos como siempre, pensando si lo que decimos está bien y sin dobles sentidos, consejos de un lado para el otro, el libro que leemos, rutina de esposos añejos y...
cuelgo con sabor amargo, te deseo como siempre, con esas ganas infames de que acabes con el dolor de mi vientre, que me llenes, que me vuelvas loca y vos...con el miedo de no querer dejarme te volvés a negar.
"muchos besos vos", decís de despedida, patadas de ahogado, intentando decirme lo que no querés decir: que vos también me deseas pero que me querés para toda la vida, para vivir con vos y eso...no era el trato.
Mientras escribo esto suspiro, ella está molesta y con razón, tendré que viajar a verla la otra semana...a vos, ya no quiero verte, responderé el telefono pero no vuelvo a insinuarte nada...me buscaré un fucking buddy que no quiera vivir conmigo, que no me enamore, que me satisfaga físicamente, pero que me deje el corazón en paz.
Fue mi error, vos lo dijiste "me enseñaste a coger con condón, ahora no me podés decir que lo olvide", tan obediente y tan miedoso, porque siento tu miedo, lo sentí hoy cuando propuse que pasaramos a otra cosa y vos mismo me dijiste "para que complicarnos la vida, vos estás bien allá y yo estoy bien aquí", relación infame de mutua dependencia que no quiere enredarse en trivialidades cotidianas. Bien lo sabemos ambos: vivir en la misma casa destruye la fantasía que nos acompañó durante todos estos años.
Siempre fuiste poco sexual, tenés miedo a tu propia potencia, a lastimar (lo has hecho seguramente) a no provocar placer sino dolor, por eso te negás a la felación, supongo que alguna vez alguien lo intentó y no fue agradable, esas dimensiones no son comunes y vos...sos tan dulce en realidad.
El asunto es que no querés, y menos que te presione, te pido espacio, tiempo para ambos y entonces me lanzás de golpe el sablazo: "sabés que, no me interesa eso, mejor sigamos siendo solo amigos y ya".
te pongo un mensajito: me dolió tu rechazo, y me siento a esperar, no sin derramar lágrimas, ¿como pensás que no pueda enamorarme, si sos tan bello y al mismo tiempo tan duro?
todo el día sola, pensandote, imaginando que tengo que dejar de hablarte, que no voy a responder el teléfono, que me vale que te enojés, que no puedo volver a soñar con vos, que se caen mis castillos en el aíre... y ella que se acomoda entre mi horario, celosa, molesta, buscando que la llame o que la vea, o que volvamos a coger...nada me mueve, nada más que la ausencia de tu voz.
Y la llamada llega, puntual, sé que estás pensando que decirme, veo el número y me digo una y otra vez que no debo contestar y agarro el telefono y respondo como si nada: hola vos, que hacés.
hablamos como siempre, pensando si lo que decimos está bien y sin dobles sentidos, consejos de un lado para el otro, el libro que leemos, rutina de esposos añejos y...
cuelgo con sabor amargo, te deseo como siempre, con esas ganas infames de que acabes con el dolor de mi vientre, que me llenes, que me vuelvas loca y vos...con el miedo de no querer dejarme te volvés a negar.
"muchos besos vos", decís de despedida, patadas de ahogado, intentando decirme lo que no querés decir: que vos también me deseas pero que me querés para toda la vida, para vivir con vos y eso...no era el trato.
Mientras escribo esto suspiro, ella está molesta y con razón, tendré que viajar a verla la otra semana...a vos, ya no quiero verte, responderé el telefono pero no vuelvo a insinuarte nada...me buscaré un fucking buddy que no quiera vivir conmigo, que no me enamore, que me satisfaga físicamente, pero que me deje el corazón en paz.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Closets...
No es que sintiera que lo estuviera, siempre he sabido que soy bi-sexual, puedo disfrutar del vaiven de unas hermosas caderas o del par de pechos que estallan en una blusa sexy, y también puedo disfrutar de un barbudo y musculoso semental...me da bastante lo mismo.
En estos días estoy enamorada del barbudo, su rudeza, su desdén, su amor lejano...sus manos gruesas y rudas y su sexo enorme y ancho me provocan una ansiedad adolescente. la última vez que lo vi no hizo más que besarme en la frente y abrazarme con ternura. Afirma que algún día, cuando la vida nos lo permita, pasaremos el tiempo frente al ventanal de su cuarto, pero ahora no. Es tan responsable como dulce, un hombron tierno por dentro y duro por fuera, un hombre que reprime el sexo porque puede y controla mi sexualidad con su falta de interés.
Entonces apareció Ella, desde que empezamos a chatear, hablar, juntarnos para comer, me pareció incitadora. es dulce, cariñosa y tan soberbiamente infantil que me provoca una ternura inusitada, una cosa que no es amor, pero se le parece y bastante.
Pero puedo pasar semanas sin saber de ella, y no me molesta, ahora que si pasara un sólo día sin saber de él, agonizo. cosas del amor bifurcado.
Como él insiste en negarse, ella apareció en mi horizonte, hablamos claro: yo lo amo a él, y no puedo ofrecerte nada, ella aceptó, también tiene novio, pero es curiosa y nunca lo había hecho con una mujer.
Han sido dos noches que amanece en mi cama, la primera llena de nervios y dudas, reiniciar en la madrugada, besarla suavemente, acunarla en mis brazos que ya no están acostumbrados a dormir acompañados. amanecer pensando en el otro y durmiendo con ella.
Y la segunda...
Provocó mi salida de closet, en la cena con otras amigas se insinuó al máximo, casi se pone impertinente provocando que se fueran, que salieran de la casa mientras pedía atención, y tocaba mis manos y mis piernas con ansiedad, me dejó cogérmela e intentó darme placer de una forma tan infantil como es ella, dulce como un caramelo (es altísima) pero la siento pequeña metida en mis brazos.
Esa noche no lo soñé a él, ni lo pensé de nuevo. Se que si ella no llama otra vez, o regresa con el novio, no me dará problema, pero algo está cambiando. Ese sabor a mujer se ha quedado más tiempo en mi cuerpo y aunque anhelo que él me penetre como sólo él puede hacerlo (con esa herramienta tan gruesa que tiene) sé que no voy a exigirlo ni a pedirlo, ni siquiera a sugerirlo.
Hoy hablamos con él casi una hora, como siempre, pero ya no espero que me proponga ir. le dije que quería ir y volvió a poner el millón de excusas de siempre, se está agotando, está llegando a ser una costumbre hermosa, pero costumbre al fin.
Mis amigas me felicitan por la salida del closet y pienso en el vecino muerto y su esposa cerrando el depa que compartía con su amigo especial, no quiero eso para el final, pero tampoco estoy segura de quererla a ella...supongo que habrá más ellas y tal vez, menos barbudos.
En estos días estoy enamorada del barbudo, su rudeza, su desdén, su amor lejano...sus manos gruesas y rudas y su sexo enorme y ancho me provocan una ansiedad adolescente. la última vez que lo vi no hizo más que besarme en la frente y abrazarme con ternura. Afirma que algún día, cuando la vida nos lo permita, pasaremos el tiempo frente al ventanal de su cuarto, pero ahora no. Es tan responsable como dulce, un hombron tierno por dentro y duro por fuera, un hombre que reprime el sexo porque puede y controla mi sexualidad con su falta de interés.
Entonces apareció Ella, desde que empezamos a chatear, hablar, juntarnos para comer, me pareció incitadora. es dulce, cariñosa y tan soberbiamente infantil que me provoca una ternura inusitada, una cosa que no es amor, pero se le parece y bastante.
Pero puedo pasar semanas sin saber de ella, y no me molesta, ahora que si pasara un sólo día sin saber de él, agonizo. cosas del amor bifurcado.
Como él insiste en negarse, ella apareció en mi horizonte, hablamos claro: yo lo amo a él, y no puedo ofrecerte nada, ella aceptó, también tiene novio, pero es curiosa y nunca lo había hecho con una mujer.
Han sido dos noches que amanece en mi cama, la primera llena de nervios y dudas, reiniciar en la madrugada, besarla suavemente, acunarla en mis brazos que ya no están acostumbrados a dormir acompañados. amanecer pensando en el otro y durmiendo con ella.
Y la segunda...
Provocó mi salida de closet, en la cena con otras amigas se insinuó al máximo, casi se pone impertinente provocando que se fueran, que salieran de la casa mientras pedía atención, y tocaba mis manos y mis piernas con ansiedad, me dejó cogérmela e intentó darme placer de una forma tan infantil como es ella, dulce como un caramelo (es altísima) pero la siento pequeña metida en mis brazos.
Esa noche no lo soñé a él, ni lo pensé de nuevo. Se que si ella no llama otra vez, o regresa con el novio, no me dará problema, pero algo está cambiando. Ese sabor a mujer se ha quedado más tiempo en mi cuerpo y aunque anhelo que él me penetre como sólo él puede hacerlo (con esa herramienta tan gruesa que tiene) sé que no voy a exigirlo ni a pedirlo, ni siquiera a sugerirlo.
Hoy hablamos con él casi una hora, como siempre, pero ya no espero que me proponga ir. le dije que quería ir y volvió a poner el millón de excusas de siempre, se está agotando, está llegando a ser una costumbre hermosa, pero costumbre al fin.
Mis amigas me felicitan por la salida del closet y pienso en el vecino muerto y su esposa cerrando el depa que compartía con su amigo especial, no quiero eso para el final, pero tampoco estoy segura de quererla a ella...supongo que habrá más ellas y tal vez, menos barbudos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)