domingo, 8 de abril de 2012

dos

Esta castidad lacerante es cansada, más aún cuando vos me negás tu prodigiosa verga y preferís oirme sollozar en el teléfono "nos vemos cuando podamos" decís y luego desapareces como si fuera tan sencillo olvidarte de mi y de todo lo que tenemos y tuvimos.
Vos me preguntaste si tenía otro "negocio", obvio que te dije que no, ¿para que entrar en detalles? si lo que no sabés no te hará daño y lo que yo siento, me hará feliz. (o por lo menos creer que es cierto)
Y aunque las vacaciones no son la mejor época para contactar a ese amigo secreto que te ha visto últimamente y te conoce tan bien o mejor que yo (y además conoce a tu novia) pues resulta que una procesión me hizo el milagro de encontrarnos unas horas en la casa esa vieja que vos conocés y que se te hace tan difícil de olvidar.
cuando lo tuve enfrente se me hizo tan enorme como no lo recordaba, casi me saca una cabeza, le propuse que vieramos donde estar cómodos y comenzamos en el sofá, luego al cuartito pequeño donde las sábanas nuevas nos esperaban, besarlo como el pequeño preludio y luego dejarlo jugar con mi vulva "que húmeda estás" me dijo mientras lamía sus dedos para luego meterse a bucear profundo en mis honduras, le encanta meter la lengua y succionar mis jugos y llegar hasta darme un annilingus que yo no conocía y que disfruté como te veía a vos hacerlo mientras yo te lo hacía.
le encanta lamerme, me come completa y es como un enorme perro, aunque también tiene una prodigiosa herramienta que me tragué enterita y que me penetró con todas las ganas del caso, cambios de posiciones y otra vez a montar y dejarme montar, hasta que me penetró desde atrás, con su dedo incrustado en mi ano, doble placer y doble dolor hasta explotar en un par de lágrimas dulces y besos y más besos sin ganas de salir.
El pillow talk otra vez se complica, cuando él habla de vos y de tu novia y la califica como "esa tipa", no me importa mucho, aquí o allá vos sabes que la puerta no se cierra totalmente y...cuando vos querrás, aquí estoy.

viernes, 6 de abril de 2012

Reviviendo...

nada mejor que la semana santa para volver a comenzar...un año pasó aprisa y de pronto estoy metida en un sendero que nunca había transitado: la castidad.
Te encuentro de lejos en mis sueños, te he visto tan poco y nos mojamos las ganas aguantadas en miradas, en chats, en llamadas de media y una hora, en "ilimitado" que la telefónica nos cobra como el precio de un motel de mala muerte donde ni vos ni yo podemos entrar, esa castidad loca que fluye entre nosotros como un mantra moral y mortal...no podemos.
Pero la noche se cuela en mis sentidos, esta semana de recogimiento no lo es para nadie y las estanterías del super están vacías de Quetzalteca con rosa de jamaica, nuestra bebida favorita.
¿te acordás? vuelvo a llamarte y te digo que me voy de vacas y que vuelvo en un par de días...sabés que inevitablemente romperé el lazo de castidad con que me tenés atada, sabés que voy a coger y no te imaginás con quien y eso te vuelve loco. no sos perfecto y tu imperfección es esa, el miedo que tenés a que te atrape entre mis piernas como he atrapado tu cotidianidad con mensajes, regalos y conversaciones que tienen tanto de confusión y de amor como de deseo frustrado. "que tengás buen viaje, viajar es vivir...", escucho el temor en tu frase y sé que voy a volver más liviana del paseo, aunque sea sin vos.
la carretera se alarga y achica, los conocidos en el camino preguntando por ese otro que ya no existe y vos, llamando justo cuando sabés que empieza la noche para preguntar alguna pendejada y te dejo ir como agua fría el comentario "hoy voy a ver cuanto alcohol le cabe a mi cuerpo", te oigo sin oirte porque no decís nada, que la pase bien, que disfrute, un adios lleno de noticias de televisión que a nadie le importan...
la noche no es perfecta, el alcohol entra en mi cuerpo como un desafío y ella, en la pista, ella... dulce, sexy, suave, se amolda a mis brazos en el baile, gime suavecito de deseo, se aprieta a mi rostro y siento su calor y sus labios a centímetros de mi boca, la aprieto con ganas, la hago girar, la mareo, "quiero bachata" vuelvo a la pista con ella, con las ganas locas de comermela a besos y de volverme loca con su sabor, más alcohol y más nube, regresamos a la casa para seguirla y ella se deja acariciar y busca más música entre sus cosas "sabés que me muero por darte un beso", ella ríe y me dice "no, no lo sabía", sigue jugando conmigo como una gatita con un ratón torpe que ha perdido la práctica de la seducción, la vuelvo a apretar e intento un beso "no", me dice"esta noche no va a pasar nada".
amanezco con una goma brutal, la mezcla de cerveza, tequila, ron y aguardiente con rosa de jamaica es algo impensable, pero lo hice, además, ella se negó y yo volví a la cama sola, la mañana brilla demasiado para mi enorme cabeza y volverla a ver en la minifalda negra es un grito de amenaza, desayuno despacio una comida no saludable y de pronto tu llamada "ya te levantaste?", te respondo con ganas, si, me levanté y ya voy de regreso, "pensé que te ibas a quedar más días", te digo que no, que vuelvo a estar a tu alcance mañana y de nuevo recibo la excusa "dame unos días para que esto se aquiete".
por la noche vuelvo a recurrir a las manos y, a pesar del alcohol, sigo casta...