domingo, 3 de enero de 2010

sexual predator

No me considero depredadora, no creo serlo... aunque a veces me porte como una.
me encanta bajar pantalones, me excita la forma en que se turban y confunden cuando una se inclina y casi se arrodilla, con algún pretexto, y luego baja un cierre y busca lo que hay dentro y descubre un olor diferente y de pronto emerge un pene que se ha puesto erecto gracias a la extraña situación que se acaba de crear.
esa sorpresa crea (no siempre) la suficiente confusión para que no agarren mi cabeza, o me fuercen, se dejan hacer, dejan la mente en blanco para sentir mis labios acercándose al glande, sienten como inicio, sienten como me meto su pene hasta adentro y gimen un momento, un gemido hondo, como si fueran a morirse.
tengo que trabajar rápido, no quiero que tomen la iniciativa, no quiero que sean ellos los que dirijan, lamo, succiono, chupo un par de testículos y de pronto...
la respiración se agita, la mano se coloca sobre mi cabeza e intenta dirigir (no lo dejo) y de pronto, tengo que evadir la descarga que cae al suelo, no siempre quiero tragar, solo quiero eso, robarme un orgasmo, robarme un momento, robármelo.
luego dicen algo como "no imaginé que esto fuera a pasar", y para mi ya se han transfigurado, a veces intentan repetir la escena, a veces tratan de volver a comenzar, a veces se emputan porque yo ya no quiero, pero el lugar es lo suficientemente público para moverme y evitar más líos.
y a no volver a verlos ¿para que?, no busco más que eso, robarme su energía sexual, su minuto, su vida.