lunes, 27 de abril de 2009

motocicleta

que quieren, uno de mis fetiches es la moto, nunca aprendí a manejar una y varias veces me caí intentándolo, lo que si hice en moto fué ir a varios moteles y disfrutar de compañías masculinas.
no importaba el tipo de moto, una deportiva ultra rápida, una scrambler de montaña o una de mensajero, el asunto es que la moto me calienta rápido, es como, supongo, tomar viagra.
dicen que en este país se va a prohibir el que dos personas anden en moto, así que nos adelantamos. pasó por mi en esa moto japonesa normalita, me monté atrás de él y comencé a disfrutar de el olor de su cuello, llevaba una chumpa de cuero bastante vieja, y usaba una loción que me gusta, su pelo recién lavado y rizado, ya tenía ganas de meter mis dedos entre sus rizos, despeinarlo, besé su cuello antes de ponernos los cascos.
no se puede hablar en moto, es sólo el contacto, sentir su espalda fuerte y maciza, sus muslos duros, su vientre plano. apretar mis pechos a su espalda, y escuchar mi propio corazón acelerarse, lo aprieto tal vez demasiado, de pronto mis manos se aferran a sus caderas.
no dice a donde vamos y poco importa, en moto las distancias son menores a esta hora de medio tráfico, sé que irá a un motel desconocido o mejor aún, a un hotelito semi rural con olor a campo.
cuando tomamos la carretera y acelera suelto mis manos de su cintura, me lleno de adrenalina mientras me aterra caerme, lo vuelvo a abrazar, quisiera quitarme el casco para besar su pelo.
llegamos a un motel pequeño, en un lugar no lejano, entramos y él sabe que voy caliente, vuelvo a abrazarlo desde atrás mientras se sienta en la cama a despojarse de las pesadas botas, ese hombre grandote me encanta.
nos besamos y empieza la acción, sus manos duras y callosas, sus ojos tiernos, su pelo suave, lo quiero adentro, lo deseo y abro mis piernas para invitarlo a entrar.
me penetra con fuerza, luego con dulzura, me empuja, me posee...
el ruido de la lluvia sobre el techo, me susurra "quedate conmigo toda la noche, despues de todo no podés salir".
me relajo y lo dejo hacerme lo que quiera, me pide que le haga sexo oral, le doy una mamadita rica, me concentro en su glande, mi lengua recorrió todo su pene, lamió sus testículos, se concentró en darle placer porque sabía que luego me premiaría con otro placer igual de grande.
la lluvia aumentaba al mismo ritmo que mi respiración, el granizo rebotaba contra el techo mientras yo tenía un delicioso orgasmo.
la lluvia terminó, nos abrazamos un rato, volvimos a la moto, al asfalto, a sentir su cuerpo a mi lado, a la rutina...

miércoles, 15 de abril de 2009

parada...

más de dos semanas sin postear, no crean, no andaba de parranda y si estaba con la líbido bajísima. trabajo y más trabajo, ni modo, así es la vida.
todavía estoy con mariposas en el estómago, creo que vuelvo a sentir el impulso lésbico, alguien dice que todos somos bisexuales y yo lo creo. después del domingo, de esa cogida rica, de que te metiste completamente en mi cuerpo y luego husmeaste con la boca, llevándome una y otra vez a esos orgasmos con tu boca, tu hambrienta boca que se metió en mi cuerpo de golpe, encontrando los puntos exactos, mmm. me quedé con la sensación deliciosa del sexo tuyo, tu sabor.
pero ese mismo día me habían invitado a un café, fué ella, y te conté que tenía ganas de salir con ella, no se pudo por lo del trabajo y me dijiste "te ves decepcionada ¿como es ella?"
cuando contesté "preciosa" me di cuenta. me encanta, me hace sentir maripositas su sonrisa, su estilo, lo parecida que es su forma de pensar a la mía, "nada que ver" te dije "tiene esposo" y de nuevo "¿desde cuando eso te importa o es un obstáculo?".
sudé, te vi, estoy segura de que sentiste la humedad que se gestaba en mi cuerpo, pasé la tarde pensando en ella, imaginando cómo sería tenerla cerca. sintiendo sus manos en mis sueños y de repente desperté con las tuyas adentro de mi.
me diste un sexo sin penetración, un amago se sexo lésbico que sabes que me encanta, me llevaste por ese torrente de sensaciones intensas que se gestan en el clítoris y se transmiten por el cuerpo a todos lados, me diste una explosión y luego... me penetraste, para dejar claro quien eres, y donde estás, para mostrarme que puedes tolerar mis huídas y fantasías, pero pones la tapa al recipiente.
todavía hoy temprano preguntaste "¿y cuando la vas a ver?" travieso, ya te imaginaste lo que podríamos hacer, sin que siquiera la haya visto más de una vez.