sábado, 20 de junio de 2009

Explicando cochinadas y mis "rarezas"

Me divertí más de lo que pensé con la encuesta, la verdad es que la misma tiene trampa (lo siento)
existe una definición "real" y otra "cochina" de cada una de esas cosas, en realidad muchas personas gustan del sexo gastronómico, bañandose en chocolate, vino, crema batida, etc, pero a mi me parece que enmascaran el verdadero sabor de la otra persona, cada cual lo suyo.
la lista que puso Julito CHG, parece una completa aberración, pero existe, cada uno de esos "placeres cochinos", y cada cual hace lo que le gusta, ¿o no?.
dejo un poco mi estilo tradicional para contestar la pregunta de Seth, mis rarezas:

1. puedo interactuar mejor con personas con las que he cogido alguna vez, la tensión sexual alivia mi extrema timidez

2.me encanta tomar la iniciativa, comenzar yo con el juego erótico y llevar la dirección de la actividad.

3. me encanchina que me rechacen, aunque me pasa frecuentemente, especialmente porque muchos hombres no pueden (aunque digan lo contrario) pensar en el sexo como puro sexo, sin nada más

4. me fascinan los hombres concientes de las necesidades sexuales de sus parejas, que se toman el tiempo para estimular y dar placer (son tan raros)

5. mis fantasías son tan intensas como mis realidades...

6. mis gustos musicales son extremadamente eclécticos, entre bronco y mendelsohn, hijuela

7.soy exhibicionista, por eso escribo esto, para que todos sepan lo que hago

¿alguien quiere contarme sus rarezas?

sábado, 13 de junio de 2009

back to life, back to reality, hacer cochinadas

La gente dice que tener sexo es hacer cochinadas, vos y yo somos tan pulcros, tan alejados de esas cochinadas que algunos disfrutan. me he acostumbrado a tu sexo casi aseptico... nada de eso.
sentir el aroma de tu cuerpo, tu sudor, soy tan primaria que me encanta el sabor de tu cuerpo luego de un día de trabajo, cuando has exudado tus aromas, tus feromonas.
por eso no pude evitar meter mi cara en tu entrepierna, disfrutar de la mata de pelo rojizo y su delicioso aroma a sudor, a vida.
necesitaba perderme en tu cuerpo, la luna, como siempre, te hace brillar, tu torso de estatua de mármol y tus labios intensamente rojo.
que intenso es sentirme así, de regreso a mis orígenes, a lo que me hacés sentir y sudar.
quería volverte loco y fuiste vos el que tomó la delantera. pero las condiciones no eran las optimas, los escasos días del mes que dificultan los retozos y tenía que caer justo ahora.
no te gusta, no sos tan primario como yo, a vos no te gusta ensuciarte y eso ha impedido que usemos, por ejemplo, la famosa crema batida y fresas y que, las veces que cae el vino sobre mi cuerpo, te apresuras a sorberlo para no dejar las huellas en las sábanas.
que le hacemos, vos sos así, aséptico.
la calentura era mayor que los prejuicios, tus manos, tus dedos, se aferraban a mi clítoris y nalgas y provocaban que tu pene se hundiera en mi boca tan profundamente que te hacía sudar.
uno y dos orgasmos de por medio y no aguantaba más, te pedí que me penetraras, así que coloqué el condón, dices que te molesta sentir la sangre, directamente sobre tu piel.
me puse de pie, buscaba que me penetraras desde atrás y lo hiciste, una y otra vez, aferrada a la ventana, sintiendo la luna sobre mis pechos, pero no era suficiente
me acostaste, te hundiste dentro de mi, con un gemido dulce, abriendome, cerrandome, controlando mis gestos, mi cuerpo flotaba, tu y yo, uno solo
volviste a donde perteneces, a ese lugarcito tibio, a beber de mis pechos, a llenarme.
un delicioso orgasmo compartido, seguido de tus risas y las mías, un baño rápido de media noche y cambiar las sábanas, somos unos cochinos vos, y calientes.

domingo, 7 de junio de 2009

ahh, el amor...

es oficial, mis lectores creen en el amor. me encanta poner encuestas porque así descubro como piensan esos que no se animan a dejar un comentario que los puede evidenciar.
el amor, ¿acaso no es más que una descarga hormonal?, y pasa, pues, pasará de alguna manera.
mi día hoy está descansado, tranquilo, la lluvia moja la calle y no hay pájaros, tu voz se metió en mis oídos anoche, trayéndome la seguridad que me da el saber que estás, allí, en algún lado.
Tengo muchas cosas que contarte, te dije, fantasmas que rondan, música que tengo que escuchar, recuerdos que aparecen como con conjuros, ilusiones nuevas y otras viejas, esos nudos que nunca desaté y que todavía pueden surgir.
Me quedé soñando el oboe, puse la música de la misión y recordé tantas cosas, tantas que te he contado y otras que, no sabes.
su sonrisa me mira desde el facebook, igual a la que recuerdo en aquellas noches-tardes-madrugadas, sobre mi. he roto su última defensa, ¿te estás portando bien? eso preguntó, sabe que quiere que lo invite, que yo dé el primer paso.
y los otros nudos en mi maleta, los que todavía pueden desatarse esta semana.
tu sonrisa en el telefono, tu complicidad, "vas a tener que contarme todo".
el amor, en tu caso, es eso, tal vez comprensión, tal vez abandono, tal vez, solamente, comprender quien soy y como soy. tal vez es este montón de años y cosas...tal vez.

miércoles, 3 de junio de 2009

la puerta se cerró detrás de ti...

después de la lluvia, la tierra queda fresca, húmeda, con ganas de llenarse, de nutrirse.
aun no ha llegado el tiempo para nosotros, tus manos no se han llenado de mis formas, no conoces el tamaño de mis pechos, que, estoy segura, tienen impresa la forma de tus manos, mi boca tiene hambre de tu sabor, quiero llenarme de tu olor a hierba.
al sol que se pega en tu pared, en tu ventana, a la naturaleza que te gusta tanto, a la lluvia a la que temes y amas.
tu, me dejas pensando, añorando, deseando.
Estoy aqui, supongo que esta postura de esperarte no es la que me gusta, no soy de las que esperan, antes bien, intento atravesar tus barreras, botar tus defensas, no obligarte, sino más bien, estimularte, darte lo que te he ofrecido.
a veces pienso que te asusta mi intento de buscarte, que te intimida, que es demasiado verte acosado por una mujer que desea hacerte tanto, cogerte.
te juro que te he imaginado de mil maneras, que me he mojado con tu imagen, que he tenido orgasmos solitarios, deseándote.
Hoy fué distinto, tuve un orgasmo acompañado, pero con tu imagen en mi mente, te desee tanto que te busqué un cuerpo, uno disponible, uno que no pregunta, no interroga, no busca explicaciones y no pide tiempos, uno que se me regaló hoy, desde su propia historia en un reencuentro que yo no busqué, pero que llegó.
su piel es muy clara, y extrañé el color café de tu espalda, pero su espalda se dejó acariciar, sus ojos son verdes y los tuyos son inmensamente oscuros, no tiene el ceño fruncido y su risa fácil es distinta a tu melancolía.
besé su cuello con los ojos cerrados, mordí su pecho imaginando tu aroma, besé su espalda como te lo prometí, del cuello a las nalgas, despacio, caricias de por medio, le dí una felación como te dije, tomando sus testículos entre mis manos, llevando su pene hasta la profundidad de mi garganta, lamiéndolo todo, imaginando que ese hombre circuncidado eres tu.
el aprovecho el momento, midió mis pechos con sus manos, los acarició y beso como un experto, lamió mi vulva hasta que sintió mis líquidos fluir con fuerza y me penetró intensamente, con fuerza, mientras yo seguía cerrando los ojos, imaginándote, conociéndote, dejándome sentir lo que he soñado, fué mi tormenta privada, con rayos y truenos, el estruendo de saber que no sos vos.
él se fué y cerró la puerta, me quedé a medias, un solitario orgasmo llenó lo que él no pudo, cerró la puerta y sentí que todo había acabado, la puerta se cerró y tu también te fuiste como él, sin despedirte.