miércoles, 23 de julio de 2008

nos miran

Vos sabés que abrí esto sin pensar que alguien más se acercaría, ya hace 6 meses y ahora, de pronto: comentarios.

Nos miran.

Me gusta saber que me ven coger, que se imaginan como será ese cuerpo que sabe moverse, que entrega todos los extremos, que le gusta comerse un enorme falo-verga-polla…

Me excita.

Con él, vos sabes que nos dejábamos ver coger, como quien no quiere la cosa, sublimemente incómoda en medio de una cascada, imposible describir como me apoyaba en las piedras y fingíamos que no nos veían todas las mujeres que lavaban en el río y los hombres que fumaban y se volteaban para no vernos.

Luego, allí, en medio de la carretera, el grito del camionero “mamacita te vas a ahogar” mientras sostenía mi cabeza y la empujaba hacia abajo una y otra vez

O en el predio de carros de la policía, increíble, sin miedo porque nadie pensaría que estábamos allí, entre carros destrozados y con el miedo de que nos vieran y nos llevaran presos por calentones. Una que nos robaron los que hicieron crash, porque fue mucho después.

Y las ventanas casi cubiertas de su cuarto de estudiante, increíble. Pero esa sensación es afrodisíaca. Me miran, saben, y además se imaginan.

Por eso, les cuento, a los que leen: esto es solo el aperitivo ¿se imaginan nuestras cogidas de verdad?

sábado, 19 de julio de 2008

no se pudo...

pues te cuento, ya no pude.
creo que vos crees que si lo llevé a cabo, no de balde tanta preparación, tantas horas invertidas en cranear como lo iba a hacer.
pues si, no estabas y yo tenía la tarde libre.
me había dicho que sí, a última hora me contestó que tenía una reunión urgente en no sé donde, al final lo esperé en una cafetería y a las 7 me llamó para decirme que ya no podía ir.
me hubiera gustado mucho.
hoy lo vi, me dijo que lamentaba no haber estado disponible, además me dijo que mis llamadas lo habían hecho sentir como "todo un macho".
y luego me comentó "lo vamos a hacer, al menos una vez pero por algo", yo creí que se refería a una vez, un encuentro, pero resulta que no, que se trata de una vez, porque necesita pastillitas azules para poder duplicar la cosa.
la verdad es que el tiempo no pasa en vano y ya tiene más de 40...
no sé, espero que encuentre la forma de tener algo más sabroso que contarte, por ahora te aseguro que él me desea, aunque no "pueda" hacerlo

miércoles, 21 de mayo de 2008

condones

me regalaron una caja de condones, y se me hizo agua la boca.


supongo que siempre he sido cogelona, me gustó incluso aprender la técnica para poner la bolsita, nunca me avergoncé, siempre me llamaba la atención su rostro cuando aumentaba la dureza al empujar la bolsita, no es que les guste, les gusta ese desparpajo y deshinibición.


ese día lo conocí, yo sabía que la mitad de mis cuatas se moría por que les hablara, no sólo me habló, me dijo que si podía llevarme a la casa.


no me podía aguantar las caras que hacían mientras me subía al carro, luego pasamos a buscar dinero y un telefono público (todavía no existían los celulares) para avisar que iba a llegar tarde.


ha sido el que más fácil ha hecho la propuesta "en realidad me gustaría llevarte a un lugar más privado", orale, vamos y tomamos un camino que no conocía, un motel dos que tres cerca de la aguilar batres y subimos a encontrar una habitación pintada de azul pavo y rojo (espantosa)


después de un rato de jueguitos se dió cuenta que no llevaba hulitos, con el intercomunicador pidió un par de cajas (imagínense) y una cerveza y cigarrillos. por esos días no usaba alcohol así que él bebió yo no, estaba desnuda cuando se movió una cortinita y una muchacha como de 20 años apareció ADENTRO de la habitación, en una bandeja llevaba las cosas ni se inmuto ni yo tampoco, pagamos y seguimos cogiendo.


me empezó a exitar el pensar que nos veían, que la niña se podía haber quedado en la cortina y que no teníamos ninguna privacidad.


él me pidió que le colocara el condón, fué la primera vez que sentí crecer un pene entre mis manos que se estiraba a medida que metía el condón.

fué una cogida memorable, nunca lo volví a ver sólo me quedó el sabor de decirle a mis amigas "él, a veces está bueno, pero no lo es tanto"

sábado, 1 de marzo de 2008

poniendome en riesgo

lo conocí de casualidad, un extranjero, un joven árabe barbado que casi no habla español. lo encontré varias veces cerca de la zona donde hay comercios árabes, luego me fijé bien y tenía una venta de aparatos electricos.
se mantenía allí, sentado entre el polvo y el humo de camionetas, trabajando arduamente para que valiera la pena (supongo yo) el haberse venido a guate.
me anime a hablarle varias veces, no le daba mis datos pero quedaba de pasar de vez en cuando.
un día me invitó a entrar.
en la tiendita había un "reservado" donde unas cortinas escondían un escritorio donde reposaba una pipa de agua y una cafetera, junto a eso papeles y no sé que mas.
me senté frente a él, buscaba las palabras que no le salían, donde vives, tienes novio o esposo, lo de siempre.
luego intentó tocarme, me dejé sin poner resistencia y tomó mi mano y la colocó sobre su enorme erección.
luego se abrió el pantalón y me obligó a estimularlo, en realidad me gustaba el riesgo, me besó la cara y el cuello y luego comenzó a meter la mano en mi blusa.
de pronto me asusté, no sé porqué me dió miedo ver un par de dagas ceremoniales colgando en la pared.
solte la enorme verga y comencé a salir, me escabulli tan rápido que no lo notó a tiempo y salió con la cosa al aire todavía mientras yo atravesaba la tienda y me perdía en la calle.
no volví a pasar, me daba verguenza haberme asustado de sus adornos...

sábado, 23 de febrero de 2008

el otro extremo

la foto que está en el blog me da tantas ganas. alli están tus dedos metidos en mi vulva, agitandome el clítoris sin misericordia. pero en primer plano, está el otro extremo, ese que ahora está pidiéndome que le dé uso.
te confieso que me dá miedo el sexo anal, pero al mismo tiempo tengo tanto deseo en ese espacio que no logro comprenderlo, el deseo del dolor, de lo bizarro y tan obsceno y de sentirte meterte a profundidad hasta donde el dolor desaparece y queda sólo la sensación de placer de auténtico placer porque al mismo tiempo mi vagina chorrea como nunca.
tengo tantas ganas de darte el otro extremo, de que me penetres sin pensarlo hasta la profundidad de mi vientre, yo sé que ese agujero se va a abrir por completo y te dejará meterte.
hacelo, por favor. tomame por detrás.

viernes, 22 de febrero de 2008

calentándome

me da algo de verguenza, contarte que me pasé el día húmeda. desde que te conté por la mañana que me había rasurado toda y que el roce de la ropa me pone encendida. no sé si me creiste.
de pronto y te imagino cogiendo toda la mañana en un motel raro y sucio y sin mi.
es que me exita tanto que te consideren guapo.
hoy me dijeron, que eras un muñeco y yo me relamí los labios pensando en tu querido cuerpo metido dentro de mí.
estoy intentando recordar una de esas historias sucias que tanto te gustan, una que diga "necesito tu cuerpo" y que me haga sentir ganas y más ganas.
en fin.
aquí va.
hace días encontré la casa y el segundo nivel donde cogía con ganas, era ese músico que primero me llenaba los oídos y luego el cuerpo. su dormitorio era grande, con todas las cosas desordenadas y el tacuche negro colgado de un clavo en la pared.
lo que más me exita es saber su forma de coger, eso que empieza despacio poniendo música, enseñándome a desarmar el instrumento, desnudándome de a poco, primero la blusa y dejándome calentar despacio.
luego sus movimientos de caderas, hacia los lados, hacia adelante, hasta la forma en que se ponía el condón era alucinante y los besos obscenos y sellados.
lo único malo, es que no me dejaba comérmelo, nunca, de ninguna manera.

jueves, 14 de febrero de 2008

loqueando

no sè porque insistes en decir que no tienes otros deseos, que te basta conmigo.
vos sabés que a mi no.
aqui estoy, intentando no mojarme mientras recuerdo otras manos, otros cuerpos, otros dìas. he estado pasando por una calle donde hay un motel que me trae recuerdos ricos.
y veo el parqueo y me dan ganas de meterme sola a masturbarme con ese recuerdo, ese moreno monumental que le puso a este lugar "nuestro nidito de amor".
la primera vez llegamos de noche, recuerdo haber puesto mis manos sobre sus nalgas y haber sentido casi como un par de rocas de río, perfectamente redondas y dulcísimas...
recuerdo su cuerpo penetrando al mìo y el gemido y entonces gritò "muñeca, estas deliciosa" y se dedicò a hundirse más y más, llevádome despacio, subiendome luego sobre el para disfrutar la vista de mis pechos balanceandose sobre su rostro y un colgante de corazón que le encantaba porque podía tomar ambos pechos y juntarlos y meter el rostro enmedio cerca del colgante de corazón.
luego me quedaba sobre su pecho fuerte y dulce y comenzábamos de nuevo, dos y hasta tres veces.
las siguientes veces ya ni siquiera fingimos ir a cenar. era directo a nuestro "nidito de amor", a disfrutar nuestros cuerpos y a escuchar el gemido de "muñeca estas deliciosa" meterse en mis oídos...