miércoles, 23 de julio de 2008

nos miran

Vos sabés que abrí esto sin pensar que alguien más se acercaría, ya hace 6 meses y ahora, de pronto: comentarios.

Nos miran.

Me gusta saber que me ven coger, que se imaginan como será ese cuerpo que sabe moverse, que entrega todos los extremos, que le gusta comerse un enorme falo-verga-polla…

Me excita.

Con él, vos sabes que nos dejábamos ver coger, como quien no quiere la cosa, sublimemente incómoda en medio de una cascada, imposible describir como me apoyaba en las piedras y fingíamos que no nos veían todas las mujeres que lavaban en el río y los hombres que fumaban y se volteaban para no vernos.

Luego, allí, en medio de la carretera, el grito del camionero “mamacita te vas a ahogar” mientras sostenía mi cabeza y la empujaba hacia abajo una y otra vez

O en el predio de carros de la policía, increíble, sin miedo porque nadie pensaría que estábamos allí, entre carros destrozados y con el miedo de que nos vieran y nos llevaran presos por calentones. Una que nos robaron los que hicieron crash, porque fue mucho después.

Y las ventanas casi cubiertas de su cuarto de estudiante, increíble. Pero esa sensación es afrodisíaca. Me miran, saben, y además se imaginan.

Por eso, les cuento, a los que leen: esto es solo el aperitivo ¿se imaginan nuestras cogidas de verdad?

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