me regalaron una caja de condones, y se me hizo agua la boca.
supongo que siempre he sido cogelona, me gustó incluso aprender la técnica para poner la bolsita, nunca me avergoncé, siempre me llamaba la atención su rostro cuando aumentaba la dureza al empujar la bolsita, no es que les guste, les gusta ese desparpajo y deshinibición.
ese día lo conocí, yo sabía que la mitad de mis cuatas se moría por que les hablara, no sólo me habló, me dijo que si podía llevarme a la casa.
no me podía aguantar las caras que hacían mientras me subía al carro, luego pasamos a buscar dinero y un telefono público (todavía no existían los celulares) para avisar que iba a llegar tarde.
ha sido el que más fácil ha hecho la propuesta "en realidad me gustaría llevarte a un lugar más privado", orale, vamos y tomamos un camino que no conocía, un motel dos que tres cerca de la aguilar batres y subimos a encontrar una habitación pintada de azul pavo y rojo (espantosa)
después de un rato de jueguitos se dió cuenta que no llevaba hulitos, con el intercomunicador pidió un par de cajas (imagínense) y una cerveza y cigarrillos. por esos días no usaba alcohol así que él bebió yo no, estaba desnuda cuando se movió una cortinita y una muchacha como de 20 años apareció ADENTRO de la habitación, en una bandeja llevaba las cosas ni se inmuto ni yo tampoco, pagamos y seguimos cogiendo.
me empezó a exitar el pensar que nos veían, que la niña se podía haber quedado en la cortina y que no teníamos ninguna privacidad.
él me pidió que le colocara el condón, fué la primera vez que sentí crecer un pene entre mis manos que se estiraba a medida que metía el condón.
fué una cogida memorable, nunca lo volví a ver sólo me quedó el sabor de decirle a mis amigas "él, a veces está bueno, pero no lo es tanto"
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