He estado triste, la vida no siempre sale como una la planeó, ni tampoco las citas a ciegas, ni las citas reales o los viajes.
no me gustan las citas por internet, normalmente conoce uno a especimenes que eran muy lindos por inbox y se convierten en monstruos o simplemente, no funcionan.
Igual, me pareció atractivo el tipo y decidimos conocernos.
Primera cita en un café, un sofá y una esquina en donde un grupo risueño celebraba algo, hablamos, tomamos café, nos vimos y de pronto su mano tocó mi cabello para retirarlo de mi cara.
Vinieron los halagos, los comentarios de "eres bella" y otras caballerosidades con acento caribeño, el tipo altísimo como de dos metros y con una profesión rara, de esas que no hay aquí.
Ofreció llevarme a casa, me dio miedo al inicio, eso de que "te pueden secuestrar" pero al final accedí, el camino tranquilo hasta que puso su mano sobre mi pierna y levantó la falda, no se lo impedí, su mano tocó y dijo "ya te mojaste, verdad?", ni como negarlo.
Esa noche no estaba sola, mi amiga aún tenía las luces encendidas "deberías quedarte conmigo hoy", me negué y me baje del auto, sin besito.
Me llamó a la media hora para pedir verme otra vez, decidí que una buena cogida podría quitarme un poco el absurdo tedio y la tristeza. "va, venga mañana" le dije y quedamos de volver a salir.
A esta edad ya no preguntamos a que vamos, eso es más que sabido, a buscar un motel y pasar un par de horas en plena acción y nada más. eso. "quedese la noche" dijo, pero no, no me interesa tanto.
Llegamos al motel en plena calentura, desde que me recogió en la casa estuvo tocando mi pierna bajo la falda, yo andaba de traviesa y sin ropa interior, así que deslizó la mano y encontró todo listo "eres perversa" me dijo, mientras sus dedos tocaban delicadamente mi interior.
Mientras lográbamos entrar al motel, ya con el auto parqueado adentro, siguió tocando a su sabor, yo andaba en plan putia, dejándome hacer, quería mucho, quería más y estaba segura que no me iba a decepcionar.
Entramos a terminar de desvestirnos, nos acostamos uno al lado del otro, besando con una delicia total, su mano seguía acariciando mi clítoris, provocando, sintiendo. "solo hay una condición, le dije, no lo hago sin condón", me miró molesto, "ok, yo no uso condón, pero no te preocupes". bajó por mi pecho hasta lamer mi vulva, sentí claramente su lengua provocar, hacer cosquillas, sentí crecer el clítoris entre sus labios, su barba raspandome la entrepierna. entonces colocó un par de dedos dentro y comenzó a empujar "tocame" me dijo, empezamos a darnos placer mutuamente, masturbarlo y masturbarme, delicioso, la forma exacta de darme placer, entonces comenzó lo distinto "me gusta que me penetren un poquito" dijo.
Me coloqué con el rostro en su entrepierna, con una mano acariciando su escroto y con la otra sumergiendo un pulgar dentro de su ano, él, mientras tanto metía un dedo en mi vagina, con el pulgar excitaba el clítoris y el dedo pequeño lo tenía insinuandose en mi ano, su técnica era deliciosa y yo empujaba con el dedo adentro de su cuerpo y lo masturbaba hasta que explotó en una eyaculación fuerte que cayó sobre la cama "ya viste", me dijo, "no habrá riesgo".
Retozamos un rato, yo quería más, ese juego no me terminaba de gustar, era como estar con una chica pero sin comer coño, hablamos de lo que le gustaba y lo que me gustaba "me encanta tu gallito, es durito y se eleva", "muerdelo" le dije, y bajó a buscarlo, lo lamió, lo acarició, lo mordió, lo pellizcó mientras yo enloquecía de gozo, cuando sintió que me había dado un orgasmo metió dos dedos y luego tres dentro de mi vagina, estirando, provocando, y timidamente insinuó un dedo dentro del ano "metalo todo", le dije "abrame el ano", estaba demasiado excitada, no estaba tranquila, "mejor me lavo las manos, dijo, no quiero que se mezclen", mientras él iba al baño me di vuelta, me puse en cuatro con el culo en alto, quería que intentara penetrarme aunque sabía que no lo iba a hacer, regresó y atacó con todo.
Tres dedos en la vagina y tres dedos en el culo, sus dos manos al compás, abriendo, penetrando al mismo tiempo, deliciosamente doloroso, intenso, como si me estuvieran cogiendo dos hombres, siguió hasta conseguir más de un orgasmo, jadeaba, empujaba como si lo estuviera haciendo con su propio pene, me jodió completa, terminé bañada en sudor, mientras él volvía al baño a lavarse. "venga, que ahora le toca a usted", si, a pesar de mis pretextos me comí su pene, le acaricié el escroto y volví a penetrarle el culo, eyaculó sobre mis pechos, con fuerza.
Me acosté sobre su pecho un rato, totalmente fuera de mi, algo confusa, eso había estado raro, muy raro.
"me va a volver a ver?" inventé un viaje urgente, un par de semanas en europa, algo que lo pusiera lejos de mi. no, no vuelve a pasar.
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Sin penetración fálica
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