si, supuestamente iba a ser un diario.
el caso es que he perdido la privacidad de mi trabajo en casa y ahora tengo que conformarme con unas pocas horas de soledad.
aqui estamos ella y yo (la compu) solas y pensando como masturbarme sin muchas ganas.
estoy abstemia, ya la falta de cogidas me tiene sonsa y mejor me recuerdo de una de esas en las que demostré que realmente soy ninfómana.
dejame contarte:
el trayecto en autobus no debía durar más de 4 horas, venía leyendo y escribiendo cuando llegamos a un lugar donde no había paso: habían dinamitado un puente. aunque ya había pasado casi un día completo, todavía la logistica para permitir el paso por un pequeño pueblo no estaba completa y tardaba horas en que dejaran pasar primero a un lado, luego al otro.
el ayudante del bus (el cobrador) era un hombron de esos que se ven duros y sabrocitos, nos hicimos ojitos y luego de una hora cariñitos y en la tercera hora besitos.
cuando al fin llegamos a la terminal del autobus era casi medianoche.
lo lógico, era que pidiera un taxi y me dirigiera a mi casa pero nos seguimos besando y acariciando y me ofreció que pasaramos la noche...
esa es la parte fea. nos metimos a un hotel de paso, donde pernoctan los pobres que vienen sin un centavo. el cuarto cuesta menos de un dólar y es alucinante: una casa vieja, con paredes de adobe y madera, colores rojos y azules, olores a orines, moho y borrachos...
la habitación era espantosa con una cama vieja cubierta de colchas deshilachadas. casi me pongo a llorar.
todavía me acompañó al baño al final del pasillo porque le dió miedo que me pasara algo en el camino.
cuando estaba a punto de decirle "mira, mejor aquí lo dejamos" me recordó con un beso que era lo que en realidad nos traía a este antro.
con la pasión encima ya la ropa estorbaba y en un rato me encontré acariciando unas nalgas perfectas, una espalda fuerte y sintiendo un peso avasallador pero delicioso.
se metió dentro de mí con fuerza, un pene gruesísimo que abrió mi vagina hasta donde se puede, y la energía suficiente para empujar una y otra vez hasta que me dejó viendo luces. una y otra vez, increible energía, me ponía de lado, luego me volteaba y me penetraba desde atrás y por último se me antojó comermela, se la chupé un rato corto para sentir que se corría en mis manos.
tres veces, que resistencia.
el amanecer era más espantoso que la noche en ese muladar, me vestí corriendo y me fuí a mi casa a dormir toda la mañana.
por cierto, que nunca lo volvi a ver, si, me buscó pero me negué, suficiente con una noche...
No hay comentarios:
Publicar un comentario