lunes, 27 de junio de 2011

NO GRITES MI NOMBRE

Si a algo me acostumbre en esta vida loca y perra que me ha tocado es a no decir el nombre de mis amantes.
Desde mi ángel, mi amor, mi vida, mi niño, mi rico, mi cielo se puede ser una misma sin ponerse en problemas, no hay un nombre que gritar ni una cara que recordar más que otras, todas se conjugan en un torbellino de rostros anónimos que pueden conjugarse a voluntad.
Un día es uno que era otro ayer, que besaba como aquel que no recuerdo como se llama pero tenía las nalgas firmes y el pene largo.
Pero siempre hay un nombre, uno solo, uno que me trago a voluntad y que viene a mi mente en cada ocasión, uno solo que se me hace extraño porque es una historia corta, una que parece no ser importante, una que acabó sin comenzar.
Hace años estuvimos en la clandestinidad, amores sin nombre, invisibles a la gente.
Ahora de nuevo, clandestinos, escondidos pero puedo decirlo, puedo decir tu nombre y dejar de sentir que se me atraganta en la garganta como una lucha interminable.
Estuviste en mi mente más tiempo del que recuerdo, eras un canto, una cadencia, una toalla azul en la cintura, un camino en motocicleta... increíble que sólo estuvimos tan pocas veces juntos porque parece que fue eterno.
ahora que apareces es una locura, tu nombre me sale natural, lo que siento es innegable y ya no quiero callar

viernes, 24 de junio de 2011

Mosquitero...

tu habitación es un desorden, niño mimado supongo, pero me gusta el revoltijo de prendas y libros por doquier.
tu cama parece un altar, y el mosquitero de lona alrededor me recuerda una tienda de beduinos o algo así, parece cama de faquir, dura y de madera, me recordás tu lesión en la espalda y te entiendo.
me recuesto en tu cama a verte, intentás poner orden mientras te quitás la ropa, "me pongo cómodo y te acompaño vos", me gusta verte, me gusta incluso la pancita que te está creciendo, me gusta como te mueves y tu sonrisa, y eso que haces con la garganta cuando estas exitado, un como gemido, un hmmm, que me encanta, ya sé que significa y me gusta oírtelo, ¿hmm, me das un beso, hmm,?" mientras me abrazas sentado a mi lado.
no me siento acosada, hemos pasado por tanto que me encanta poder verte otra vez, el mosquitero me trae recuerdos locos y te digo que aquí no hay tantos zancudos como allá... igual me besas otra vez y nos metemos bajo el mosquitero.
Esperaba tu ternura, y me la diste, me desvistes como en un poema, viéndome, sintiendo mi cuerpo, acelerando juntos la respiración, llegando a tocar las pieles y gimiendo antes de todo y sin que haya pasado nada.
dices "esos ojos y esa mirada casi me causan infartos" y yo tiemblo en tus brazos esperando todo y soñando despierta.
besaste todo mi cuerpo, tus gemidos y tus palabra se meten en mi piel "hmm, te extrañaba, hmm" y vuelvo a como eramos antes, a sentir el empuje de tu cuerpo y a recordar como era, dejarme amar por vos, por tu cuerpo, por su grosor fuera de límite que me abre como una flor y me hará florecer contigo...
me callo un te amo que viene subiendo de mi cuello a mi garganta, no puedo decirlo, no ahora, no todavía, esto es el inicio y no puedo presionar aunque me muera por quedarme para siempre a vivir entre tus brazos y bajo este mosquitero que me llena tanto.
nos quedamos hablando mucho, como siempre, intentas cambiar el mundo y yo me dejo cambiar por vos, sonrio y vuelvo a sonreir.

sábado, 18 de junio de 2011

noche de copas...noche loca.

¿por que quieres que llegue tan tarde?, me preguntaste y te expliqué que mis citas empiezan tarde, los compromisos y la nueva vida hacen mella en eso de juntarse a horas decentes.
Llegaste a las 10:00 y yo ya estaba lista, "me hiciste cenar solo" fué la queja con que entraste, te besé en la mejilla, últimas cosas que dejar listas y nos fuimos.
Entramos al antro que estaba lleno, sentí tus dudas, pero yo quería bailar y beber y bailar otra vez y me diste gusto. Te vi sentado en una esquina mientras yo movía el cuerpo y me acercaba a cada poco a besarte, acariciarte y a beber a tu lado, me encanta tu perversión de voyeur que hace como que no le importa lo que yo haga y bebe su mojito y me llena de alcohol aunque yo, ya sabés, no necesito de nada para deshinibirme.
Bailar con una chica, un chico, sola, moverme al ritmo del D.J que alucinaba como yo, y cada poco sentir tus besos y tus miradas de excitación, te jalé a la pista un momento para apretar tu cuerpo y sentir eso que quería sentir: tu excitación completa, el olor de tu cuerpo y tus ganas guardadas para dentro de un rato "ya sabés que no puedo bailar" y me volví a sentar a tu lado esperando la palabra mágica "vamonos de aquí".
Me guiaste a la salida, no me despedí de nadie y salimos a la noche, a buscar el refugio que compartimos allí cerca... entré todavía medio alcoholizada y bailé para vos que me quitabas la ropa con toda la ternura de que sos capaz, "borrachita loca" decías mientras me abrazabas en la penumbra de este cuarto que no tiene cortinas y donde brilla la luz de la calle y la noche entera entra por la ventana, las voces de la gente que regresa de fiesta, las ambulancias.
arrodillada en el piso besando cada parte de tu cuerpo y tragandome tu vida para volver a dejarme penetrar como por un tornado "ya viste, se acabó la sequía, ahora viene el huracán".
Me arrasaste como un tornado, como un huracán mojaste mi tierra seca, te apreté como para no dejarte marchar hasta que la madrugada nos dijo que no podíamos amanecer aquí, ni así.
El canto de los pajaros acompañó mi entrada a la casa, dormí hasta que el día se hizo demasiado para seguir en a cama. Te sentí cerca en esta lejanía compartida y escribo esto antes que el día borre el recuerdo de tu cuerpo y antes de lavar la blusa que sigue oliendo a ti, como todo mi cuerpo.

sábado, 11 de junio de 2011

Tempranillo y tapas

Me preguntaste si sabía cocinar, me dio bastante risa pensar que creíste que no sabía. En el fondo, te dije, soy una mujer tradicional y "de su casa" lo que te hizo reír un buen rato.
Te conté que tenía una botella de tempranillo, un regalo de la suscripción del periódico que leo y también unos champiñones frescos, "llegate hoy en la noche y te hago unas tapas".
No había estado tan nerviosa en años, y no sé por qué si apenas hemos tomado un par de cafés me aventé directo a decirte que llegaras a bebernos la botella de vino, era más que obvio lo que quería hacer.
Me arreglé temprano y preparé los ingredientes para las tapas, no deben hacerse antes, porque son más ricos los champiñones recién hechos apenas sofritos en aceite de oliva, con cebolla y albahaca, luego gratinados con mozarela rayada, sobre rodajas de pan con semillas, tostado pero suave todavía. No era una cena, eran unos bocadillos y el vino antes de pasar al bocado mayor.
Me arreglé la ropa al oírte llegar, entraste con una segunda botella (por si no nos alcanza, dijiste) nos sentamos lejos primero, separados por la mesita, al rato bajaste los cojines al suelo y me pediste que te acompañara, las rodajas de pan estaban deliciosas y el vino fresco pasaba a liberar mi ansiedad y a disfrutar tu compañía, reímos de tu susto cuando viste los murciélagos volar frente a la casa y de lo hacendosa que te parecía hoy "no tardaste ni 10 minutos en preparar esto", dijiste justo antes de besarme, suavemente, dulcemente.
me dejé ir como no lo hacía en mucho tiempo, sin miedos, sin propuestas a largo plazo, sin sueños ni preguntas... me abrazaste y terminamos tirados en el suelo "deberías comprar una alfombra" me dijiste, pasado el momento chusco nos volvimos a sentar en el sillón donde me abrazaste de nuevo "¿cómo es la decoración de tu cuarto?" preguntaste, no estaba segura de hacerte pasar, pero creo que me quité la duda mientras te abrazaba y te decía "bastante corriente, pero tengo una cama enorme".
me recorriste de norte a sur, deteniéndote en la contemplación de mi cuerpo para compararlo con lo que imaginabas, besaste cada pedazo de mi cuerpo, tu lengua penetró en mis profundidades y tus manos apretaron mis pechos ansiosos, cuando al fin entraste en mi, sentí que volvía a convertirme en mujer, tu empuje y tu vida penetraron mi carne y mis sentidos...
te fuiste de madrugada, no quise tampoco que te quedaras a ver el alba, no era buena idea todavía. No espero que me llames ni pienso en llamarte, tal vez así pueda creer que fuiste el producto del tempranillo y que, en realidad, no existes.
Hoy, cuando escuché el canto de los pájaros, sonreí.

lunes, 6 de junio de 2011

Eyes from the past...

Hoy me hablaron de vos, me contaron que estabas bien, y de repente volví a sentir tus ojos clavados sobre mi en una madrugada lejana.
Pasamos la noche juntos y cuando abrí los ojos noté que no habías dormido nada, tenías la mirada clavada en mi, me abrazabas con un brazo y me mirabas como si pensaras que me iba a escapar, como si creyeras que al quedarte dormido me iba a desvanecer en el sueño y me borraría de ti y de tu memoria.
Recuerdo que no me gustó la sensación, yo era muy joven y aquellas cosas me asustaban, la madrugada se comenzaba a llenar de voces y sonidos citadinos y vos seguías viéndome alucinado.
No te pregunté nada, pero no volví a verte, tal vez vos ya sabías que íbamos a tomar caminos distintos y no volveríamos a pasar una noche como esa, tal vez intentaste capturar mi rostro en tu mente, mi cuerpo acurrucado junto al tuyo, la falta de dudas que tenía yo dormida, abandonada a sentirte cerca...
Tu amigo me dice que estás bien, que te ha ido bien, en general y veo que no fue un error separarnos, la vida no era para vivirla juntos, vos lo supiste a tiempo...
me invita a que nos juntemos un día de estos para platicar, y dudo, porque quisiera preguntarte si todavía recordás mi rostro dormido a tu lado, si todavía pensás en mi olor en la madrugada, si en la vorágine de tu trabajo diario y tu familia, conseguiste lo que querías y te quedaste con mi imagen en la memoria.

viernes, 27 de mayo de 2011

Poker de Reyes, sexo virtual

Ya no creo en la exclusividad ni en las relaciones, la poliandría me permite tener lo mismo que una relación, cada uno de mis cuatro reyes me da algo que satisface mi necesidad de relación y además, me dan el espacio que necesito para vivir. los veo como en el mazo de cartas, y se convierten en mis cómplices y, un poco, en mis pilares.

Rey de corazones:
Es mi amor imposible, tierno y dulce, mi roca de apoyo virtual, mi tesoro lindo. puedo sentirme bien con su beso virtual y sus cariñitos, su ternura infinita, su “me gusta que le guste”
Su forma de entender la lealtad y la solidaridad, su entrega a sus amigos, su enorme valentía y su fuerza, todo él es un tesoro, un amor. cuando me dice "yo estoy aquí siempre para usted", cubre esa necesidad de protección, aunque sé que no es real, es más real que lo que nunca tuve.

Rey de diamantes:
Maduro, como un padre, aunque tiene mi edad, compartimos muchas cosas de nuestra historia y nos gusta recordarlas, juega conmigo como un padrote, me conoce y me busca por chingar, también es un apoyo lindo y dulce cuando quiere, aunque él diga que no tiene corazón. es solidario y tiene ideas muy firmes, con el es puro compañerismo, un amigo buena onda que escucha y comparte y a quien oir.

Rey de tréboles.
Es la suerte, encontrarlo tantos años después y saber que nos llevamos ganas desde los 5 años, el único que tiene cuerpo real, él que me da el sexo que necesito, aunque no siempre esté disponible, la historia vieja que renace con fuerza, la vida misma.

Rey de Espadas:
Juguetón, erótico a morir, me excita con sólo oírlo, es como un dios pan, peludo y precioso, su lujuria se siente palpable, me moja, me hace desearlo, sabe lo que me gusta y me lo dice, me ha dado orgarmos virtuales increíbles, cada cosa que escribe parece dibujada para hacer que me quite la ropa y me sienta penetrar por todos lados, describe justo lo que yo deseo en el momento en que lo deseo, y sentirlo describir como le gustaría penetrarme por atrás, cómo agarraría mis pechos para morderlos y besarlos, como me montaría sobre él para penetrarme y cómo le gustaría que agarrara su pene para besarlo y comermelo, me vuelve loca. Una frase suya basta para mojarme hasta el escote y sentir sus manos grandes y suaves metidas en mi cuerpo.
Nos compenetramos tan a tope que sentimos la misma vida en esta pantalla fría y apagada.
¿que piensan? ¿estoy alucinada con mi colección? o es lo mismo que tener uno, pero sin calzoncillos y toallas tirados en el baño ni antojitos de media noche, una vida solitaria...en apariencia.

sábado, 7 de mayo de 2011

dirty dancing

Quiero ir a bailar", te dije con esas ganas que me quedaron de la última noche de desafuero y descontrol, esa noche abrazando un cuerpo en la pista que reaccionaba a mi calor como un sueño, y los recuerdos de esa humedad me hacían decirte las ganas que tengo de bailar de nuevo.
acariciaste mi cabello y dijiste "ya sabés que no bailo bien, igual, puedo verte bailar, llevarte a donde querrás y dejar que enloquezcas a quien querras mientras yo te veo desde la mesa, tal vez tocándome, tal vez pensando en mas tarde".
tenía que ser un lugar donde no encontráramos personas incómodas, donde pudiera dejarme ir como te gusta y provocarte como te dije que podía hacerlo.
Pusiste el radio y comenzó a sonar música electrónica "bailá para mí", dijiste.
Me puse de pie y comencé a moverme, te gustó lo que viste, lo disfrutaste mientras reíamos como adolescentes. No era hora de coger, era de almorzar juntos, y los ventanales asustan a cualquiera.
"mañana" dijiste, vamos mañana"
viernes en la noche, perfecto para salir, la logística complicada y la hora tarde, nos fuimos casi a las 10 a buscar un antro que permitiera lo que queríamos hacer.
Nos habían sugerido antros gay, precisamente para que no se emocionara algún borracho y terminaras agredido en la pista, además, porque querías verme en mi lado masculino, el lado agresivo que no me conoces.
Llegamos y entramos, yo iba con ropa discreta, nada de lentejuela ni pedrería, escote bajo y maquillaje escaso, me puse a bailar sola como siempre, de pronto un chavo se me pega atrás, el ritmo que contagio lo hace, invito a otro y quedo como sandwich, no se han excitado todavía, no lo hacen porque sólo están bailando, pero yo ya comencé a exhalar feromonas, y me empiezo a sentir abeja reina rodeada de zánganos que se mueren por fecundarme.
me miras desde la mesa, tu mano sostiene un vaso de ron, con coca cola, sigues el ritmo con la cabeza y siento que te estás tocando, te veo cambiar de colores y gemir, mmm, rico, deliciosa sensación de éxtasis.
un par de horas más tarde nos vamos, voy radiante y con ganas, en el auto me besas apasionadamente y me tocas un poco, nada más.
"nena, recuérdate, esta es una amistad, nada más"