Ya no creo en la exclusividad ni en las relaciones, la poliandría me permite tener lo mismo que una relación, cada uno de mis cuatro reyes me da algo que satisface mi necesidad de relación y además, me dan el espacio que necesito para vivir. los veo como en el mazo de cartas, y se convierten en mis cómplices y, un poco, en mis pilares.
Rey de corazones:
Es mi amor imposible, tierno y dulce, mi roca de apoyo virtual, mi tesoro lindo. puedo sentirme bien con su beso virtual y sus cariñitos, su ternura infinita, su “me gusta que le guste”
Su forma de entender la lealtad y la solidaridad, su entrega a sus amigos, su enorme valentía y su fuerza, todo él es un tesoro, un amor. cuando me dice "yo estoy aquí siempre para usted", cubre esa necesidad de protección, aunque sé que no es real, es más real que lo que nunca tuve.
Rey de diamantes:
Maduro, como un padre, aunque tiene mi edad, compartimos muchas cosas de nuestra historia y nos gusta recordarlas, juega conmigo como un padrote, me conoce y me busca por chingar, también es un apoyo lindo y dulce cuando quiere, aunque él diga que no tiene corazón. es solidario y tiene ideas muy firmes, con el es puro compañerismo, un amigo buena onda que escucha y comparte y a quien oir.
Rey de tréboles.
Es la suerte, encontrarlo tantos años después y saber que nos llevamos ganas desde los 5 años, el único que tiene cuerpo real, él que me da el sexo que necesito, aunque no siempre esté disponible, la historia vieja que renace con fuerza, la vida misma.
Rey de Espadas:
Juguetón, erótico a morir, me excita con sólo oírlo, es como un dios pan, peludo y precioso, su lujuria se siente palpable, me moja, me hace desearlo, sabe lo que me gusta y me lo dice, me ha dado orgarmos virtuales increíbles, cada cosa que escribe parece dibujada para hacer que me quite la ropa y me sienta penetrar por todos lados, describe justo lo que yo deseo en el momento en que lo deseo, y sentirlo describir como le gustaría penetrarme por atrás, cómo agarraría mis pechos para morderlos y besarlos, como me montaría sobre él para penetrarme y cómo le gustaría que agarrara su pene para besarlo y comermelo, me vuelve loca. Una frase suya basta para mojarme hasta el escote y sentir sus manos grandes y suaves metidas en mi cuerpo.
Nos compenetramos tan a tope que sentimos la misma vida en esta pantalla fría y apagada.
¿que piensan? ¿estoy alucinada con mi colección? o es lo mismo que tener uno, pero sin calzoncillos y toallas tirados en el baño ni antojitos de media noche, una vida solitaria...en apariencia.
6 comentarios:
Todo sin tener que soportar la parte dificil de la convivencia... :)
Puedo ser tu comodín? Me gusta la idea de poder convertirme en quien me plazca... para que le plazca a quien quiera.
Bella entrada querida Nicté. Baci.
yop: sin las complicaciones del dia a día.
Pawlo: si, me gustan tus máscaras y tu dualidad, y podés ocupar el lugar de cualquiera en cualquier momento
lo mejor sin las complicaciones del diario, sin la esclucividad que suele resultar extraña tienes razón "lo mejor"
Me encanta tu poker de reyes ... Sabes lo que quieres y lo consigues , eres de las pocas afortunadas ...me gusta . Yo siempre quise tener un poker de damas , pero no he sabido hacerlo , me imagino que vosotras funcionáis con diferentes hormonas ...
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