lunes, 27 de junio de 2011

NO GRITES MI NOMBRE

Si a algo me acostumbre en esta vida loca y perra que me ha tocado es a no decir el nombre de mis amantes.
Desde mi ángel, mi amor, mi vida, mi niño, mi rico, mi cielo se puede ser una misma sin ponerse en problemas, no hay un nombre que gritar ni una cara que recordar más que otras, todas se conjugan en un torbellino de rostros anónimos que pueden conjugarse a voluntad.
Un día es uno que era otro ayer, que besaba como aquel que no recuerdo como se llama pero tenía las nalgas firmes y el pene largo.
Pero siempre hay un nombre, uno solo, uno que me trago a voluntad y que viene a mi mente en cada ocasión, uno solo que se me hace extraño porque es una historia corta, una que parece no ser importante, una que acabó sin comenzar.
Hace años estuvimos en la clandestinidad, amores sin nombre, invisibles a la gente.
Ahora de nuevo, clandestinos, escondidos pero puedo decirlo, puedo decir tu nombre y dejar de sentir que se me atraganta en la garganta como una lucha interminable.
Estuviste en mi mente más tiempo del que recuerdo, eras un canto, una cadencia, una toalla azul en la cintura, un camino en motocicleta... increíble que sólo estuvimos tan pocas veces juntos porque parece que fue eterno.
ahora que apareces es una locura, tu nombre me sale natural, lo que siento es innegable y ya no quiero callar

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jamás dejes de escribir Nicte, en momentos vivo en tus letras...