Te conté que tenía una botella de tempranillo, un regalo de la suscripción del periódico que leo y también unos champiñones frescos, "llegate hoy en la noche y te hago unas tapas".
No había estado tan nerviosa en años, y no sé por qué si apenas hemos tomado un par de cafés me aventé directo a decirte que llegaras a bebernos la botella de vino, era más que obvio lo que quería hacer.
Me arreglé temprano y preparé los ingredientes para las tapas, no deben hacerse antes, porque son más ricos los champiñones recién hechos apenas sofritos en aceite de oliva, con cebolla y albahaca, luego gratinados con mozarela rayada, sobre rodajas de pan con semillas, tostado pero suave todavía. No era una cena, eran unos bocadillos y el vino antes de pasar al bocado mayor.
Me arreglé la ropa al oírte llegar, entraste con una segunda botella (por si no nos alcanza, dijiste) nos sentamos lejos primero, separados por la mesita, al rato bajaste los cojines al suelo y me pediste que te acompañara, las rodajas de pan estaban deliciosas y el vino fresco pasaba a liberar mi ansiedad y a disfrutar tu compañía, reímos de tu susto cuando viste los murciélagos volar frente a la casa y de lo hacendosa que te parecía hoy "no tardaste ni 10 minutos en preparar esto", dijiste justo antes de besarme, suavemente, dulcemente.
me dejé ir como no lo hacía en mucho tiempo, sin miedos, sin propuestas a largo plazo, sin sueños ni preguntas... me abrazaste y terminamos tirados en el suelo "deberías comprar una alfombra" me dijiste, pasado el momento chusco nos volvimos a sentar en el sillón donde me abrazaste de nuevo "¿cómo es la decoración de tu cuarto?" preguntaste, no estaba segura de hacerte pasar, pero creo que me quité la duda mientras te abrazaba y te decía "bastante corriente, pero tengo una cama enorme".
me recorriste de norte a sur, deteniéndote en la contemplación de mi cuerpo para compararlo con lo que imaginabas, besaste cada pedazo de mi cuerpo, tu lengua penetró en mis profundidades y tus manos apretaron mis pechos ansiosos, cuando al fin entraste en mi, sentí que volvía a convertirme en mujer, tu empuje y tu vida penetraron mi carne y mis sentidos...
te fuiste de madrugada, no quise tampoco que te quedaras a ver el alba, no era buena idea todavía. No espero que me llames ni pienso en llamarte, tal vez así pueda creer que fuiste el producto del tempranillo y que, en realidad, no existes.
Hoy, cuando escuché el canto de los pájaros, sonreí.
7 comentarios:
Producto del tempranillo? hay personas que esperamos que queden asi como una ilusion pero lo mucho que se disfruto eso te hace despertar con una sonrisa....
Producto del tempranillo... que buen post!! Si, así son mejores las cosas, cuando te quedas solo con un buen recuerdo.
Ahora, se me antoja aprender, a hacer tapas. Un beso.
un aplauso... atisbo aquí a la nicté de unos meses atrás; siempre un gusto leerte.
yOP: y así se quedará, como un sueño...
Katsya, aprender algo nunca está de mas y a veces sirve para algo más
Lector: gracias, estamos de regreso y con más ganas.
Siempre, siempre, es un placer leerte una y otra vez. Un abrazo mexicano muy fuerte y salud.
Siempre, siempre, es un placer leerte una y otra vez. Un abrazo mexicano muy fuerte y salud.
Siempre, siempre, es un placer leerte una y otra vez. Un abrazo mexicano muy fuerte y salud.
Publicar un comentario