Llegaste a las 10:00 y yo ya estaba lista, "me hiciste cenar solo" fué la queja con que entraste, te besé en la mejilla, últimas cosas que dejar listas y nos fuimos.
Entramos al antro que estaba lleno, sentí tus dudas, pero yo quería bailar y beber y bailar otra vez y me diste gusto. Te vi sentado en una esquina mientras yo movía el cuerpo y me acercaba a cada poco a besarte, acariciarte y a beber a tu lado, me encanta tu perversión de voyeur que hace como que no le importa lo que yo haga y bebe su mojito y me llena de alcohol aunque yo, ya sabés, no necesito de nada para deshinibirme.
Bailar con una chica, un chico, sola, moverme al ritmo del D.J que alucinaba como yo, y cada poco sentir tus besos y tus miradas de excitación, te jalé a la pista un momento para apretar tu cuerpo y sentir eso que quería sentir: tu excitación completa, el olor de tu cuerpo y tus ganas guardadas para dentro de un rato "ya sabés que no puedo bailar" y me volví a sentar a tu lado esperando la palabra mágica "vamonos de aquí".
Me guiaste a la salida, no me despedí de nadie y salimos a la noche, a buscar el refugio que compartimos allí cerca... entré todavía medio alcoholizada y bailé para vos que me quitabas la ropa con toda la ternura de que sos capaz, "borrachita loca" decías mientras me abrazabas en la penumbra de este cuarto que no tiene cortinas y donde brilla la luz de la calle y la noche entera entra por la ventana, las voces de la gente que regresa de fiesta, las ambulancias.
arrodillada en el piso besando cada parte de tu cuerpo y tragandome tu vida para volver a dejarme penetrar como por un tornado "ya viste, se acabó la sequía, ahora viene el huracán".
Me arrasaste como un tornado, como un huracán mojaste mi tierra seca, te apreté como para no dejarte marchar hasta que la madrugada nos dijo que no podíamos amanecer aquí, ni así.
El canto de los pajaros acompañó mi entrada a la casa, dormí hasta que el día se hizo demasiado para seguir en a cama. Te sentí cerca en esta lejanía compartida y escribo esto antes que el día borre el recuerdo de tu cuerpo y antes de lavar la blusa que sigue oliendo a ti, como todo mi cuerpo.