La luna de sangre me volvió loca, no es cierto, siempre he estado loca.
No se si hay alguien como yo, que disfrute el sexo de maneras distintas, extremas y extrañas.
Me preguntaste si quería llegar y lo hice, la noche de luna no es oscura y nos paramos por allí, a besarnos un rato, a platicar.
sentí que estabas tenso, me contaste de todos tus problemas y molestias, comencé a acariciar tu cuello, tratar de relajarte, de darte un masaje.
No juegues, me dijiste, dejame un rato.
Sentí tu rechazó y me aparté, no quería obligarte o hacer que te sintieras obligado, era una noche para hablar, tal vez.
¿te enojaste? fue tu pregunta,
respondí que no, que si no querías contacto físico yo lo entendía...sentí que estabas raro y me dijiste "no, está bien, tocame"
y tomaste mi mano para ponerla sobre tu entrepierna.
Temblé, en alguna forma me sentí usada, humillada, querías que te masturbara y comencé a hacerlo.
Aunque vos sabés que me gusta tocarte, darte placer, de cierta forma era que yo te relajara, que me olvidara de mi placer para atenderte, para hacerte feliz...
palpé con cuidado y entonces me di cuenta de mi rareza y complejidad: me excitó darte placer.
bajé a tocar con mi boca tu pene, lamerlo, succionarlo y tratar de ingerirlo todo, tragarlo como se traga un enorme caramelo, lo sentí tocar mi garganta, lo sentí ocupar mi boca entera.
Al inicio tocaste mi espalda, luego te sentí acomodarte para disfrutar, sin tocarme, gozando mi arte, porque sé que lo hago bien, mis labios aprovecharon todo tu cuerpo, lamieron tus testículos, mis manos afianzaron tus nalgas, mis dientes mordieron delicadamente, sin hacer daño, sentí tus gemidos de placer, tus ganas, tu deseo.
Apreté la base para impedirte eyacular más de una vez, fue una sesión larga, de besos, caricias y dejarme penetrar completamente por la boca, tus dedos en mi pelo y en mi espalda con mucha timidez.
Tengo orgasmos, ¿lo sabías? puedo tener orgasmos al darte sexo oral, no se si alguna otra mujer lo tiene pero yo si, disfruto, me mojo, mi cuerpo se contrae, mi interior siente fluir tu vida y de pronto me llenaste de semen la boca, lo tragué todo, y me acomodé a tu lado.
me aferraste, "tranquila", dijiste, al sentir mi respiración aún agitada, "ven, descansa", y me abracé a tu cuerpo, con ganas de pasar toda la noche apretada a tu pecho escuchando tus latidos y tu respiración.
No querías dejarme, inventaste un paseo largo para hablar de cosas, para seguir a mi lado, recorrimos algunos kilómetros sin sentido, sólo porque no querías dejarme aún.
paramos cerca de tu casa, te pedí un abrazo fuerte y te dejé ir en la noche.
Ayer saliste de viaje, hoy me escribes para contarme tu día, "creo que necesito una pareja estable" me dices.
Yo no puedo darte eso, y lo sabes, entiendo ahora por qué me negabas tu contacto, por qué no quisiste seguir esa noche, yo no soy una mujer para convertirme en tu "esposa" y eso te complica la vida.
el final está cerca, ambos lo sabemos, como lo ha estado desde que comenzó.
1 comentario:
Nada es más sensual que una mujer segura de si misma y de lo que sabe. Me identifico mucho con algunas de las sensaciones que describes. Un placer leerte.
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