domingo, 29 de septiembre de 2013

Para decir adios...

¿que harás cuando me vaya en octubre? preguntaste mientras enroscabas tu cuerpo contra el mío en esa primera vez en que palpé tu perfecta estructura y me volví loca.
"olvidarte"
fue lo único que atiné a decir.
Octubre está a solo unos días, y no ha sido todo color de rosa. Desde ese día decidí que no nos enamoraríamos, te dije de los otros y las otras y te ha servido de chiste mi bisexualidad, te hablé como lo que soy, una mujer que no puede ofrecerte nada, porque ya se le acabaron las ganas de formar familias y vivir con alguien, así que, decidimos que seríamos amantes a medias, secreto de estado, tan escondido que me miras y luego me chateas pero no reaccionas en público, somos amigos, somos algo...
Me costará olvidarte, me costará borrar el olor de tu cuerpo, el sabor de tu aliento y la perfecta simetría de tu cuerpo... esos momentos cuando entiendo a los hombres que buscan mujeres perfectas, porque vos lo sos, cada milimetro de tu piel está diseñado para el placer visual y tactil.
Pero el tiempo se nos escapa y no podemos vernos en cualquier lugar, eso es cierto, ocultar esto es tan difícil como amarrar un barco en la plaza central, sin que lo vean.
Y surgió esa emergencia que debía atender y que pasaría por tu casa casi a media noche. Dijiste que si, llamaste porque querías apresurar la hora pero no se pudo, paré a recogerte y me diste la mala noticia "no las puedo dejar solas hoy", vos y tus responsabilidades, esas que agarrás para vos, esas que te quitan de mi lado, pero dije "no importa" con cara de mujer vivida.
De allí a estacionarnos como adolescentes, un rato, un momento de placer, tu boca como siempre ansiosa, tus manos que se deslizan por mi cuerpo y yo palpando ese cuerpo de locura, verte sonreir con ganas, sentir que respondes a mis caricias, tu boca en mis pechos y mi cuello encontrando esos puntos que vos conocés para hacerme temblar sin penetrarme (solo con vos he tenido orgasmos sin tocarme más que el cuello) y me dejé ir  a tu pene perfecto a tragarmelo entero a sentir que deseas que anhelas, que amas la forma en que te doy placer.
La puta incomodidad del carro, tus nalgas redondas en mis manos mientras trago con ganas y te subes sobre mi, no me importa esta vez darte placer porque disfruto tu imagen, tus besos, tu aroma.
Me tocas, me palpas, me mojas más y provocas que trague sin dudas, con ganas inmensas, hasta sentir la descarga violenta que baja por mi garganta caliente y dulce.
¿te he dicho que tu semen es la cosa más deliciosa que me he tragado? y es que si, tienen sabores distintos y el tuyo en realidad sabe a leche. sabe a vida.
Gimes mientras me tocas de nuevo "no, no puedo irme contigo hoy, tal vez si lo hubiera planeado", pero tu fuerza de voluntad y tus responsabilidades pueden más que  las ganas, me llevas lejos con la mano, no es la forma más  bella de irse, pero disfruto, porque sos vos, porque siento que llegué a quererte con esas ganas raras de los amantes furtivos.
"adiós"
si, ahora es definitivo, "no podía irme sin darte al menos algo, aunque no fuera como vos y yo queremos".
te dejo de regreso en tu casa, con ellas. me voy a la mía a soñarte, a escribir como loca esta historia porque te mentí: no quiero olvidarte aunque te vayas en octubre.

2 comentarios:

Amy dijo...

Imposible no hacerse adicto a tu blog. Un placer leerte.

Juan Pablo Dardón dijo...

Bravo.