¿que harás cuando me vaya en octubre? preguntaste mientras enroscabas tu cuerpo contra el mío en esa primera vez en que palpé tu perfecta estructura y me volví loca.
"olvidarte"
fue lo único que atiné a decir.
Octubre está a solo unos días, y no ha sido todo color de rosa. Desde ese día decidí que no nos enamoraríamos, te dije de los otros y las otras y te ha servido de chiste mi bisexualidad, te hablé como lo que soy, una mujer que no puede ofrecerte nada, porque ya se le acabaron las ganas de formar familias y vivir con alguien, así que, decidimos que seríamos amantes a medias, secreto de estado, tan escondido que me miras y luego me chateas pero no reaccionas en público, somos amigos, somos algo...
Me costará olvidarte, me costará borrar el olor de tu cuerpo, el sabor de tu aliento y la perfecta simetría de tu cuerpo... esos momentos cuando entiendo a los hombres que buscan mujeres perfectas, porque vos lo sos, cada milimetro de tu piel está diseñado para el placer visual y tactil.
Pero el tiempo se nos escapa y no podemos vernos en cualquier lugar, eso es cierto, ocultar esto es tan difícil como amarrar un barco en la plaza central, sin que lo vean.
Y surgió esa emergencia que debía atender y que pasaría por tu casa casi a media noche. Dijiste que si, llamaste porque querías apresurar la hora pero no se pudo, paré a recogerte y me diste la mala noticia "no las puedo dejar solas hoy", vos y tus responsabilidades, esas que agarrás para vos, esas que te quitan de mi lado, pero dije "no importa" con cara de mujer vivida.
De allí a estacionarnos como adolescentes, un rato, un momento de placer, tu boca como siempre ansiosa, tus manos que se deslizan por mi cuerpo y yo palpando ese cuerpo de locura, verte sonreir con ganas, sentir que respondes a mis caricias, tu boca en mis pechos y mi cuello encontrando esos puntos que vos conocés para hacerme temblar sin penetrarme (solo con vos he tenido orgasmos sin tocarme más que el cuello) y me dejé ir a tu pene perfecto a tragarmelo entero a sentir que deseas que anhelas, que amas la forma en que te doy placer.
La puta incomodidad del carro, tus nalgas redondas en mis manos mientras trago con ganas y te subes sobre mi, no me importa esta vez darte placer porque disfruto tu imagen, tus besos, tu aroma.
Me tocas, me palpas, me mojas más y provocas que trague sin dudas, con ganas inmensas, hasta sentir la descarga violenta que baja por mi garganta caliente y dulce.
¿te he dicho que tu semen es la cosa más deliciosa que me he tragado? y es que si, tienen sabores distintos y el tuyo en realidad sabe a leche. sabe a vida.
Gimes mientras me tocas de nuevo "no, no puedo irme contigo hoy, tal vez si lo hubiera planeado", pero tu fuerza de voluntad y tus responsabilidades pueden más que las ganas, me llevas lejos con la mano, no es la forma más bella de irse, pero disfruto, porque sos vos, porque siento que llegué a quererte con esas ganas raras de los amantes furtivos.
"adiós"
si, ahora es definitivo, "no podía irme sin darte al menos algo, aunque no fuera como vos y yo queremos".
te dejo de regreso en tu casa, con ellas. me voy a la mía a soñarte, a escribir como loca esta historia porque te mentí: no quiero olvidarte aunque te vayas en octubre.
2 comentarios:
Imposible no hacerse adicto a tu blog. Un placer leerte.
Bravo.
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