El niño está fuera de mi alcance, decidimos dejarlo por la paz (así debería llamarse su novia) así que agarro camino para buscar otras cosas y tengo una invitación para una noche mágica.
Justo entrando a la ciudad me avisa que no puede, mis ganas fermentadas están a punto de hacer erupción, lo deseo, tengo ganas de desquitarme con algo o con alguien.
Llamo a un par de personas y la respuesta es no, le pongo un mensaje a ella: ¿que va a hacer hoy?
y la respuesta es "salir con usted".
Voy y salimos, un par de cervezas, ella coqueteando con un mango irresistible, yo solo la quiero a ella.
Es grande, linda, rozagante, hembra completa y tan llena de cosas que en realidad la hacen parecer vacía.
Nuestra historia no existe, ella es hetero, espera al príncipe azul que le hará cositas y se casará con ella y tendrán cientos de bebés, de eso hablamos, de sus genes y los del mango ese que no deja de mirarla.
Al final la llevo a casa, vamos de la mano, pero en buena onda, no deja de llamar la atención, pero no hay para más, eso es todo.
Una cuadra antes de su casa detengo el carro y la beso, empiezo a acariciarla y de golpe le pregunto si quiere pasar un rato más conmigo, no amanecer, solo un rato.
La llevo a casa, la desnudo frente al espejo, quiero comermela y lo logro, beso sus pechos, su rostro, su boca hambrienta, la acaricio, penetro su cuerpo con mis manos y encuentro su clítoris fresco, lo beso hasta llevarla al dormitorio donde la acuesto para follarla como se debe.
La última vez insinué al mismo tiempo un dedo en su ano, esta vez la penetro con una mano y la otra entra tan fácilmente en su ano, se lubrica bien, la penetro rápidamente y la veo gemir, dice "que rico" mientras yo sigo aumentando el ritmo y lamo su clítoris con ganas, gime, se mueve, casi llora y disfruta de mis manos con todo, tiene un orgasmo y paro, subo a besarla y a pedirle que responda, pero no lo hace
Me acaricia un pequeño momento, yo la abrazo, me aferro, la aprieto con ganas hasta que me dan ganas otra vez de penetrarla, y otra vez me meto en su cuerpo con todo, abierta como está (ya la desvirgaron para mi) y su ano tan complaciente que gusta de la fuerza, duro, más rápido, con ganas, con pasión, "pare" me dice cuando sus orgasmos la vuelven loca, gritó que parara y me detengo.
la abrazo un rato y me pide que la lleve de vuelta.
Cuando regreso a casa me masturbo, todavía llamo al último que podría venir, no viene, la noche termina sola y sigo con ganas.
2 comentarios:
Delicia.
Hay carajo, tenía rato de no pasar por acá. Me voy a poner al día, saludos.
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