No es que sintiera que lo estuviera, siempre he sabido que soy bi-sexual, puedo disfrutar del vaiven de unas hermosas caderas o del par de pechos que estallan en una blusa sexy, y también puedo disfrutar de un barbudo y musculoso semental...me da bastante lo mismo.
En estos días estoy enamorada del barbudo, su rudeza, su desdén, su amor lejano...sus manos gruesas y rudas y su sexo enorme y ancho me provocan una ansiedad adolescente. la última vez que lo vi no hizo más que besarme en la frente y abrazarme con ternura. Afirma que algún día, cuando la vida nos lo permita, pasaremos el tiempo frente al ventanal de su cuarto, pero ahora no. Es tan responsable como dulce, un hombron tierno por dentro y duro por fuera, un hombre que reprime el sexo porque puede y controla mi sexualidad con su falta de interés.
Entonces apareció Ella, desde que empezamos a chatear, hablar, juntarnos para comer, me pareció incitadora. es dulce, cariñosa y tan soberbiamente infantil que me provoca una ternura inusitada, una cosa que no es amor, pero se le parece y bastante.
Pero puedo pasar semanas sin saber de ella, y no me molesta, ahora que si pasara un sólo día sin saber de él, agonizo. cosas del amor bifurcado.
Como él insiste en negarse, ella apareció en mi horizonte, hablamos claro: yo lo amo a él, y no puedo ofrecerte nada, ella aceptó, también tiene novio, pero es curiosa y nunca lo había hecho con una mujer.
Han sido dos noches que amanece en mi cama, la primera llena de nervios y dudas, reiniciar en la madrugada, besarla suavemente, acunarla en mis brazos que ya no están acostumbrados a dormir acompañados. amanecer pensando en el otro y durmiendo con ella.
Y la segunda...
Provocó mi salida de closet, en la cena con otras amigas se insinuó al máximo, casi se pone impertinente provocando que se fueran, que salieran de la casa mientras pedía atención, y tocaba mis manos y mis piernas con ansiedad, me dejó cogérmela e intentó darme placer de una forma tan infantil como es ella, dulce como un caramelo (es altísima) pero la siento pequeña metida en mis brazos.
Esa noche no lo soñé a él, ni lo pensé de nuevo. Se que si ella no llama otra vez, o regresa con el novio, no me dará problema, pero algo está cambiando. Ese sabor a mujer se ha quedado más tiempo en mi cuerpo y aunque anhelo que él me penetre como sólo él puede hacerlo (con esa herramienta tan gruesa que tiene) sé que no voy a exigirlo ni a pedirlo, ni siquiera a sugerirlo.
Hoy hablamos con él casi una hora, como siempre, pero ya no espero que me proponga ir. le dije que quería ir y volvió a poner el millón de excusas de siempre, se está agotando, está llegando a ser una costumbre hermosa, pero costumbre al fin.
Mis amigas me felicitan por la salida del closet y pienso en el vecino muerto y su esposa cerrando el depa que compartía con su amigo especial, no quiero eso para el final, pero tampoco estoy segura de quererla a ella...supongo que habrá más ellas y tal vez, menos barbudos.
1 comentario:
que bueno volver a leerte...
que rico lo que escribis...
que inmensas las ganas que crezcas...
gracias.
una ella
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