Llegaste tarde, en el café la gente me miraba y la dueña me preguntó si esperaba a alguien, todo estaba demasiado vacío, nadie cerca.
Llegaste corriendo, alterado, con una bolsa con chocolates que insististe en que probara, hablamos un rato, quería agarrarte de las manos y llevarte lejos, cogerte, abrazarte, amarte...
Luego de un rato ya no aguantábamos, yo te tocaba y vos te alejabas, no querías que nos viera nadie, eso de la clandestinidad de los amores secretos es tan molesto...
al final nos decidimos, pedimos una habitación que resultó demasiado cara, nos abrazamos con ganas y nos desvestimos despacio, con cuidado, reconociendo nuestros cuerpos que se han dejado de ver mucho tiempo. sintiendo tu aroma a chocolate dulce y sintiendo tu abrazo y cariño...
"estás bien caliente" me dijiste mientras tocabas mi vulva húmeda, sin perder la compostura pediste que te pusiera el condón y volví a sorprenderme como la primera vez: tienes un pene increíblemente grueso, casi el doble de lo normal.
me penetraste con ternura, sabiendo que es tan grueso que cuesta empujar, empujaste y sentí que comenzaba a venirme, lo sentí allí, en mi punto g, dulce y caliente, delicioso, tuyo...
Mi segundo orgasmo lo sentí sobre ti, allí montada llegaste hasta el fondo de mi vagina y apreté con los pies debajo de tus nalgas, hasta adentro, profundamente, deliciosamente.
No recordaba tu cuerpo, lo confieso, porque me diste más, uno, otro, otro orgasmos intensos, con ese grosor enorme y esa capacidad de empujar hasta que terminamos juntos en un grito que espantó a las aves y a la gente que rondaba por allí.
me quedé apretada a tu cuerpo, besando tu frente, besando tus ojos, besando tu cuerpo suave, tu cuerpo dulce como de adolescente, tus labios lindos y tu bigote espeso...
nos quedamos allí unas horas, hablando de todo, de vos, de mi, de nuestra historia y nuestros sueños, de lo que queremos hacer y lo que podemos darnos... de nuestros futuros y nuestra historia.
salimos al parqueo cada uno a su carro, un beso de despedida en la mejilla, sin que nos vean, clandestinos... no pude evitar decirte "te quiero" y vos no pudiste evitar responder "yo también"...
2 comentarios:
Me encanta como lo describes, me haces sentir algo que quisiera vivir, esq no he podido hacer el amor, al menos con penetracion, porque me duele demasiado cada vez que lo intento, por eso disfruto tanto de tus relatos, me hacen liberarme y pensar que algun dia podre hacerlo..
No se como he llegado a tu blog , pero me gustaría pasear por el , si tu me dejas ... Por cierto es muy gratificante leerte .
Un saludo
Publicar un comentario