viernes, 6 de abril de 2012

Reviviendo...

nada mejor que la semana santa para volver a comenzar...un año pasó aprisa y de pronto estoy metida en un sendero que nunca había transitado: la castidad.
Te encuentro de lejos en mis sueños, te he visto tan poco y nos mojamos las ganas aguantadas en miradas, en chats, en llamadas de media y una hora, en "ilimitado" que la telefónica nos cobra como el precio de un motel de mala muerte donde ni vos ni yo podemos entrar, esa castidad loca que fluye entre nosotros como un mantra moral y mortal...no podemos.
Pero la noche se cuela en mis sentidos, esta semana de recogimiento no lo es para nadie y las estanterías del super están vacías de Quetzalteca con rosa de jamaica, nuestra bebida favorita.
¿te acordás? vuelvo a llamarte y te digo que me voy de vacas y que vuelvo en un par de días...sabés que inevitablemente romperé el lazo de castidad con que me tenés atada, sabés que voy a coger y no te imaginás con quien y eso te vuelve loco. no sos perfecto y tu imperfección es esa, el miedo que tenés a que te atrape entre mis piernas como he atrapado tu cotidianidad con mensajes, regalos y conversaciones que tienen tanto de confusión y de amor como de deseo frustrado. "que tengás buen viaje, viajar es vivir...", escucho el temor en tu frase y sé que voy a volver más liviana del paseo, aunque sea sin vos.
la carretera se alarga y achica, los conocidos en el camino preguntando por ese otro que ya no existe y vos, llamando justo cuando sabés que empieza la noche para preguntar alguna pendejada y te dejo ir como agua fría el comentario "hoy voy a ver cuanto alcohol le cabe a mi cuerpo", te oigo sin oirte porque no decís nada, que la pase bien, que disfrute, un adios lleno de noticias de televisión que a nadie le importan...
la noche no es perfecta, el alcohol entra en mi cuerpo como un desafío y ella, en la pista, ella... dulce, sexy, suave, se amolda a mis brazos en el baile, gime suavecito de deseo, se aprieta a mi rostro y siento su calor y sus labios a centímetros de mi boca, la aprieto con ganas, la hago girar, la mareo, "quiero bachata" vuelvo a la pista con ella, con las ganas locas de comermela a besos y de volverme loca con su sabor, más alcohol y más nube, regresamos a la casa para seguirla y ella se deja acariciar y busca más música entre sus cosas "sabés que me muero por darte un beso", ella ríe y me dice "no, no lo sabía", sigue jugando conmigo como una gatita con un ratón torpe que ha perdido la práctica de la seducción, la vuelvo a apretar e intento un beso "no", me dice"esta noche no va a pasar nada".
amanezco con una goma brutal, la mezcla de cerveza, tequila, ron y aguardiente con rosa de jamaica es algo impensable, pero lo hice, además, ella se negó y yo volví a la cama sola, la mañana brilla demasiado para mi enorme cabeza y volverla a ver en la minifalda negra es un grito de amenaza, desayuno despacio una comida no saludable y de pronto tu llamada "ya te levantaste?", te respondo con ganas, si, me levanté y ya voy de regreso, "pensé que te ibas a quedar más días", te digo que no, que vuelvo a estar a tu alcance mañana y de nuevo recibo la excusa "dame unos días para que esto se aquiete".
por la noche vuelvo a recurrir a las manos y, a pesar del alcohol, sigo casta...

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