no entiendo la fascinación de los hombres con los cuerpos perfectos, especialmente cuando sé, por experiencia, que uno no coge con un cuerpo perfecto tan facilmente. he aprendido a disfrutar las lonjitas, aunque las tuyas las he visto crecer, pero me gustan, tanto como lo que al final producimos que es todo, menos perfecto y sin embargo es maravilloso.
la única vez que encontré una explicación para esa fascinación, fué cuando conocí a ese chavo.
jugaba futbol, no profesional, pero sí lo suficiente para lucir entrenado, espalda ancha y torax listo para recibir con el pecho abierto, y un rostro fascinante, moreno intenso pero sin llegar a mulato con la nariz respingada y los pómulos fuertes.
casi un dios griego y estatura promedio 1.80, cabalito para mi.
recuerdo que tenía fascinadas a todas las chavas, a mi también, y además me puse super nerviosa cuando me habló y luego de platicar un rato me ofreció llevarme a la casa.
su carro tenía un color verde espantoso, pero cumplió con el cometido de dejarme en la puerta.¿nos vemos otra vez?
por supuesto, y la segunda vez ya estaba preparada. nunca he fingido, si quiero sexo eso se percibe en el primer momento y cuando llegó supongo que iba con la consabida historia de "vamos a cenar", sólo que yo me lo quería cenar a él, así que el beso con que lo recibí le dijo todo: "¿querés que vayamos mejor a otro lugar?", no sé si eso es feminismo, pero cuando los quiero ¿para que detenerme? igual hacerme de rogar no sirve y como no estaba en la búsqueda del principe azul, sino de con quien coger, pues tampoco me importaba "que va a pensar de mi"
nos fuimos al primer motel que encontró, no muy bonito y si bastante oscuro, creo que él estaba más nervioso que yo, no sé, pero los besos y abrazos pasaron a encontrar nuestros cuerpos y entonces fué que casi me desmayo.
tocar un torso duro, fuerte, sentir el abrazo y palpar sus biceps no demasiado grandes y poderosamente fuertes, bajar a su cintura breve y seguir bajando a unas nalgas tan bien formadas que parecían las de una estatua y las piernas.... mmmmm, con esas piernas podría correr todo marathon. un guerrero espartano, creo que se extrañó porque yo lo tocaba todo, sin creerlo, aquella perfección, y ponía mis manos sobre su rostro, buscando algo que lo hiciera humano, hasta su cabello: suave,sin geles ni mierdas, metía las manos en todo. me arrodille para sentir sus piernas y besarlas y por supuesto, subí a descubrir su sexo, casi como en adoración, hermoso dios del sexo.
así arrobada por su perfecto cuerpo me dejé hacer, me sorprendió su delicadeza (fuerza delicada), no lastimó, y pidió con mesura, aunque yo le hubiera dado cualquier cosa, lo lamí buscando sabores raros, lo apreté, y me abrí para dejarlo penetrar hasta el fondo, buscando un orgasmo que me llevara al cielo, aferrada a sus perfectas nalgas, cubierta por su maravillosa espalda.
y el final fué más que especial: "estas deliciosa muñeca" uuuy, me llamó muñeca a mi, que me sentía privilegiada de haber compartido ese maravilloso cuerpo y me dijo deliciosa. creo que sólamente cogimos 3 veces, la realidad del día mata la fantasía de la noche y yo no quería a un dios por compañero, pero fué delicioso.
11 comentarios:
Buenisimo relato, realmente es la primera vez que te leo y me encantó la forma en que describiste tu anécdota...me has hecho recordar el día que estuve yo con mi Dios griego, con ese cuerpazo divino aunque sea para una sola vez....
Hay veces que somos premiados con un delicioso bon bon. Excelente como siempre, gracias nicté.
siempre mas de alguna vez nos topamos con esos "cuerpos", y ya ves por que la fascinacion por los buenos cuerpos ;-)
Saludos como siempre
Ninfomana, pense que era adicta al sexo, no adicta a las relaciones casuales... quiero decir, que esta bien que tenga ganas de hacerlo cada hora del dia, pero la promiscuidad, es parte de la definicion de ninfomana?... si es asi, Cual sera la difinicion de solo adicta al sexo?....
Muy buen blog chica... Que nuestros caminos nos lleven a la sabiduria infinita....
me encantó el relato....
la real verdad es que esos cuerpos nunca se olvidan!! además le suben el autoestima a una! jajajaja
mmm.. para el comentario anterior, si eres drogadicta, por ejemplo, eres adicta a una sola droga?? al final se paran probando todas....
darse un cuerpecito de esos q una dice q rico, es como comer postre... por eso en lugar de decir "voy a salir con un mi culo" ahora decimos "voy a salir con un pastelito"....
veronik: bienvenida a tu casa, pasate cuando quieras
Kontra, Alexx: si, bom boncitos pero poquitos, porque hacen mal
Mario: te mando a la página del cochinito: http://orgasmodecoche.blogspot.com/2008/09/qu-quiere-una-mujer.html, que jura que una mujer debe tener "misterio femenino", o vos sos monogamo absoluto?, los hombres parecen huir de las vaginas feroces y devoradoras, así que a una no le queda otra que buscarse uno nuevo.
gracias, es necesario, me encanta tu blog.
miss penny lane: me gusta tu blog, siguele que esta bueno
Así es, pero ni modo, hay cuerpos que nunca cambian y otros que si, de todo hay que probar, pero fijate que yo prefieron que una mujer no sea llena de babosadas, y que esté regularcita de cuerpo, porque no hay nada peor que una caquera en la cama, creo que el cuerpo si te conlleva a la excitación no hay que ser hipócrita, pero también me encanta el erotismo al máximo, con sólo la vista que te ponen cuando enguyen, ¡guau!.
Ardiente Nicté, ya estás en mi blog rol, -¡Qué adicto soy al sexo por la gran p.!
He venido leyendo este blog desde el principio, veo que poco a poco se va poblando, buen rollo, siga escribiendo en este tono maestra Nicté, no pare...y sígala parándola.
Salú pue.
a todos nos llegan los cuerpos perfectos alguna vez. yo me he saboreado varios que se acercan a ese ideal. lo curioso es que cuando estuve con el tipo más cercano a Adonis la experiencia fue maravillosa pese a que no hubo orgasmo de parte de ninguno de los dos. el rito ocurrió en la tina de mi casa y sin proponernoslo tuvimos un encuentro muy cercano a lo que mas tarde entenderia yo como sexo tantrico. la sensacion de placer fue indescriptible y todavía al recordar aquel encuentro (el primero de varios) se me pone chinita la piel.
m.a.l.
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