el poema de Benedetti que Nancy me recomendó, me hizo recordar esa época cuando no tenía dinero para invitar a nadie a ningún lado y tenía que esperar a que él decidiera o sugiriera.
llegamos a un espacio vacío, una oficina en construcción que, en ese momento, no tenía trabajadores.
ya habían colocado los tabiques y el aroma a yeso secádose era especialmente fuerte.
lo primero que hizo fué tomar una escoba y limpiar un cuadrado de piso, luego trajo una manta que cargaba en la mochila y la puso en el suelo. ambos estábamos nerviosos, no había ni un solo mueble más y los tabiques se veían frágiles como para apoyarse en ellos. puso llave en la puerta y se acercó a mi despacio. creo que nos besamos por un buen rato, disfrutando la intimidad, yo tenía miedo, no por lo que pasaría, sino porque podría aparecer alguien, no me había dicho de quien era el local, los besos se pusieron más intensos y sus manos se comenzaron a meter en mi ropa, besos y abrazos, tocarse, acariciar y comenzar a desnudarnos el uno al otro. me encanta que me quiten la ropa, yo puedo hacerlo pero me gustan las manos hábiles que saben desnudar y van quitando la ropa por piezas. su cuerpo desnudo y delgado de casi adolescente y sus manos inexpertas intentando meterse en mi cuerpo, tocando, sintiendo la humedad que se desbordaba.
nos arrodillamos en el piso que estaba frio y luego de abrazarnos tuvimos un sexo lento y suave. crucé mis piernas sobre su espalda, tan delgado era que lo atrapaba entre ellas, lo abrazaba y sentía como empujaba despacio. me dió el primer orgasmo que recuerdo. todo fué tan intenso que comencé a sollozar, sus manos apretaban y también estimulaban mi clítoris mientras me penetraba, aquello era intenso y creía que no podría soportarlo llegué a mi límite en ese momento sentí su orgasmo y por primera vez pude sentir el líquido entrando en mi cuerpo. allí, cuando intenté levantarme, sentí el dolor en mi espalda que venía de la extraña posición en que me había mantenido y la dureza del suelo.
salimos de allí rojos, encendidos, sin poder asearnos (no había agua) pero fué delicioso, sexo adolescente dulce y fuerte. totalmente de acuerdo con Benedetti.
8 comentarios:
una de tus primeras experiencias memorables... me gustó por lo sincera y en cierto sentido tierna... nada exagerado, incluso las palabras se tornaron suaves. Creo que al recordarlo te trajo algunos bonitos recuerdos, verdad??
y bueno... las primeras experiencias tienden a recordarse de esa forma. Así me gustaría tener alguna primera experiencia... que te lleven y sentirte nervioso ante lo desconocido pero deseado.
Dejaste bendita esa oficina, ojalá y haya sido en la que me desempeño a diario así estoy protegido.
Saludos.
¡Qué rico!, a esas cosas nunca las olvida uno, son lo mejores polvitos que uno echa. Saludos distinguida Nicté.
Me encantó el post fresa. No había podido venir por falta de tiempo y me encuentro con Benedetti y mi nombre. Qué bello recuerdo. Me encanta la capacidad que tienes de narrar todas esas historias intensas.
Saludos, Nicé
Poeta vampiro: por algún lado tiene uno que empezar, y si, un recuerdo tierno.
Kontra: no lo creo, tu oficina está en la zona 10 y eso fué en la zona 1, pobrezas de uno.
Ciudadano: no, no se olvidan, parece canción de marisela o similar
Nancy: bienvenida de regreso, ese poema es buenísimo, todas las mujeres tenemos esos recuerdos, sólo que los suprimimos (moralidades, que le dicen)
Con razón me la paso tan mal en la ofi ;)
Saludos princesa de lo erótico.
llamame engasado, o no se como, pero ahorita que tube tiempo, me lei todo tu blog!!!!
Es una delicatessen de ricos textos/experiencias/momentos. Grazie por escribir todo eso; es esquisito leerlo.
Nicté en tu correo puse algo interesante relacionato con este tipo de blogs, a ver que piensas. Saludos. ;)
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