La primera vez siempre cuesta, aunque no se sea virgen, esa primera vez con una persona, cuando uno todavía no está segura de cómo tratarlo, además con lo de las mujeres latinas (¿Qué va a pensar de mi?) y todo lo demás, como que cuesta, lo mejor es darle a la cosa una segunda oportunidad, casi siempre la segunda vez es mucho mejor y se puede dejar uno ir y ya mas o menos conocer lo que a la otra persona le gusta o desagrada. Hay hombres (si, los hay) que detestan el sexo oral y mucho menos darlo, así que tomar la iniciativa por este lado solo arruinará las cosas.
Cuando me preguntan así a quemarropa que me gusta o como me gustan los falos me siento un poco puta, quiero aclarar que no lo soy, por lo menos estoy segura que nunca he cobrado por hacerlo y los regalitos, pues no cuentan, si no, cualquier mujer casada también sería puta ( a veces les llevan regalitos también)
Lo que te quiero contar es una primera vez compleja, te cuento, primero, lo ví en la cola del cajero automático, sonrisita, miradas, interesante el chico, tal vez un poco tímido. Saqué mi dinero y comencé a caminar por la sexta avenida. Cuando vi el chico venía detrás de mi.
Lo primero a pensar fue: me quiere robar. Luego me di cuenta que la cosa no iba por allí, nos sentamos en una cafetería, platicamos, nos tomamos un café y un pastelito y su conversación se me hizo chistosa; un muchachito de pueblo, sabía más de vacas que otra cosa, pero estudiaba ingeniería. Le dije que me iba y me ofreció acompañarme, a pie por supuesto, la casa estaba cerca así que acepté, ya estaba descartado lo del asalto y nos fuimos a la casa.
Ya allí, en el sofá, comenzó la acción: primero muy torpemente, intentos por quitar ropa, zipers que se quedan trabados, botones que no se abren, posiciones chuscas, intentar tocar piel y sentir las urgencias del otro… parecía como asustado, intuía que allí vivia alguien más (¿mis padres tal vez?) y quería apurarse, supongo que para que no nos encontraran en pelotas, no se desnudó ni me desnudó, los hulitos que no colaboraban y allí en el sofá encontramos una posición medio estable y obviamente para ambos fue decepcionante. Terminó y me dijo: “bueno, me voy, no sea que regrese tu familia”. Me comencé a reir y le dije que no tuviera pena, que estaba completamente sola y que la chica que vivía conmigo regresaba hasta el martes (era sábado). Le ofrecí algo de beber y nos sentamos a platicar otro rato, cuando ambos estuvimos relajados nos fuimos al dormitorio a hacerlo como se debe (o casi) no aceptó la felación al principio, luego, ya más caliente la pidió, se dejó querer, y me acarició completa, se nos fueron las horas entre cogidas, platicas y risas y ya más cómodos, pudimos preguntarnos mutuamente que nos gustaba y que no. Creo que esas son estrategias de putas, preguntar, proponer y discutir, al fin que uno apenas se está conociendo, si preguntamos “que perfume te gusta?” podemos preguntar “¿te gusta mamarla o que te la mamen?”.
El asunto es que cuando nos dimos cuenta eran las 3 de la mañana, habíamos platicado, comido, cogido, etc., etc. El chavito se veía asustadísimo, ya no se podía ir, con toda la naturalidad del caso le dije “quedate pues, y dormís conmigo”.
No me lo van a creer, pero no durmió, yo estaba cansada, así que me acomodé en su pecho y me dormí, el se quedó mirándome un buen rato, pero no durmió tranquilo.
Por la mañana, mientras le servía el café me confesó que me tenía miedo y que por eso no había dormido “no fuera a ser que me acuchillaras dormido o cualquier cosa de esas”
Así que no sólo las mujeres le tenemos miedo a un desconocido, lo impactó la desconocida que tenía tanta libertad (impensable en este país) y que no fuera alguna clase de criminal. En fin, las primeras veces son verdaderamente raras.
9 comentarios:
¡Excelente! Mi primera vez fue a los 19 y como ya llevaba años de ver licas porno fue todo un desastre, pase casí dos años "en seco" por eso. Como el vino la vejez me fue mejorando y la convivencia en pareja también, pero cuando estuve con una chava y yo era su primero... deja vu. Eso sí, la casaca, chiveos y torpezas de las primeras veces, como dice el anuncio de Mastercard, no tienen precio. Saludos
me gusta la forma en que planteas cada historia.. dan ganas de autosatisfacerse... me parece exitante... ojalà pudiera algùn dìa ser parte de una de esas historias... serìa excelente.
Kontra, me gusta tu blog, nos seguimos leyendo.
poetavampiro: sólo hay 9 grados de separación, nada es imposible...
yeah!, me llegan tus relatos, siempre nos vemos por acuí pues... abrazo
Bueno yo diría que en Guate son sólo tres grados, pero con mi suerte primero lo encuentro a Quintanilla.
hay algùn otro lugar en donde pueda contactarte., jajja,,, muy perro el otro... jajaja... estàs tambièn cordialmente invitada a visitar mi blog... serìa bueno conocer una opiniòn diferente..todo es vàlido
que alegre su blog.
coincido las primeras veces siempre cuestan, bueno las primeras veces (las primeras de las primeras), porque despues se le va "agarrando el hilo", sobre todo debe haber comunicacion, y con este medio tan abierto que es, se presta para eso.
rg: gracias, si esa es tu foto me recordaste a un amante divino.
alexx: que bien que pases por aquí, todo permitido, entre los límites del internet
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