El fin de semana me sentí a gusto, amigos como soy yo, esos amigos imposibles de olvidar que me recordaron la noche en la que dejé el super yo en casa y me desinhibí completamente.
Ni te fijaste, me dijeron, y si, entre alcohol y besos se nos fue la noche y la amiga que llevaba el carro fue testigo de una felación en su asiento trasero, ni se inmutó.
Estábamos las tres, felices riendo con él, porque lo queremos tanto, y él, recordando apenas que si, estuvo con las tres, que, además de la amistad, lo tenemos en común a él.
Esa amistad no se ha quebrado por el sexo, al rato llegó la actual, y se sintió extraña, porque ella no ha aprendido que el sexo es tan distinto al compromiso y tan cercano a la amistad.
El se sentó entre nosotras como un príncipe, y no, no hubo sexo, pero es bonito saber que lo hemos compartido y que eso no quiebra la amistad entre las tres.
He estado sola, sin sexo, dejándolo a él con sus ganas de atraparme y tratando de olvidarte a vos, perfecto amante.
Me arriesgué a dejarlo sin atender, porque quería estar contigo.
él me dijo que quería cogerme allí, en el carro, y yo quería verte así que le mentí.
fue una noche divertida, con tus amigos, sin sexo, pero divertida (ay que mujer me estoy poniendo)
y tengo que agradecer que me premiaras ayer con tu presencia, con tus besos y tu amor secreto.
Hoy la vi a ella, se que terminaron hace más de un año, se que no se hablan, se que no se toleran y aún así...
Ella me trata como adolescente, me huye, evade enfrentarme...¿por qué?
yo no me molesto de pensar que coges con otras, igual, yo lo hago también, no hay exclusividades en este "amor".
Te veo dormir a mi lado y me dan ganas de atraparte en mi red, dejarte por siempre a mi lado y me sonrío pensando en ella (ya se, soy igual a ella)
tuvimos sexo de casados, lento, con tele en medio, casi sin ganas, (esto acaba, ya lo sé) y mi única sonrisa de la noche fue por ella, porque sé que está sola y que aún te extraña (aunque no se hablen)
mis amigas y el príncipe compartimos secretos y chistes y jamás nos dejaremos ganar por los celos.
ella ni te tiene, ni te tendrá, y sufre por su propia imaginación (sabe que dormiste aquí)
ya termina.
Supongo que le haré el gancho al hombre que me llama y me dice que se antoja de mi, supongo que llamaré a otro emergente mientras decido que no te volveré a ver. (lo he dicho muchas veces en el últmo año)
supongo que si, acaba. como todo.
con enemigas incluídas.
martes, 21 de octubre de 2014
jueves, 9 de octubre de 2014
géneros, sexos y deseos
A pesar de tener tanto tiempo vigente, la mayor parte de las personas no logra diferenciar sexo, género y preferencias sexuales.
Yo he tenido mis facetas en todo.
por ejemplo hoy, llueve a cántaros y pasé el día en faldas, amo las faldas ahora, y los tacones a veces o las botas sexy.
y también las botas de trabajo o de biker, con faldas o con pantalones, pero este año casi no uso pantalones ni faldas largas.
he tenido mis fases de maquillaje completo y los días de carita lavada, ahora tengo la melena a media espalda, pero la he tenido estilo chavito, o sea, según me sienta en temporada puedo pasar un año en pantalones o un año en faldas.
¿travestirme? alguna vez, pero con las tetas que tengo es dificil, y con la moda actual ponerse un tuxedo ya no es lo mismo que cuando la divina Marlene entró hasta con sombrero de copa...cosas de la moda.
¿minifalda? antes, ahora dificilmente, pero puede pasar, algun día, escotes y sexualidad o ropa de monja, todo vale.
¿eso quiere decir que soy más homosexual?
para nada.
pero obviamente me siento más homosexual cuando la veo, o hace un par de años cuando la secretaria de la oficina me pasaba erizando la piel con el cabello oloroso a no se que perfume, o cuando bailé con aquella princesa que olía a coco y me dieron ganas de besarla con fuerza, o cuando pasa una linda niña y le veo el cuerpo y la deseo.
Descubrí mi homosexualidad cuando una vez me masturbé con una playboy y de allí, hasta que me liberé hace muy poco tiempo, pero también disfruto de un enorme pene atravesando mi boca o mi vagina.
soy bi sexual, no porque me visto de cuero, sino porque disfruto tocar una teta tanto como tocar un escroto, porque lo mismo me saboreo un coño que un pene.
para nada me hace homosexual pagarle la cena a mi compañero o compañera (eso es solvencia económica) no me hace homosexual arreglar el carro o manejar una retroexcavadora (esas son habilidades y aprendizajes) como no hace homosexual a un hombre preparar un pastel, eso es el género, el aprendizaje de "lo femenino" o de "lo masculino".
de cualquier manera a mi, si me gusta una mujer tiene que verse femenina y si me gusta un hombre tiene que verse masculino, cuestión de gustos, no muy me gustan los andróginos pero esos son gustos (gustos nada más)
y me encanta que ella se vista de rosa y haga pucheros y que él se deje la barba y me pida que cocine, son juegos de roles que disfruto (pero que no aguantaría en lo cotidiano)
y es que las cosas no son tan simples como parecen y la sexualidad es una arcoiris, la ropa no es el sexo ni el género y el deseo no es unívoco y puede (debe ) cambiar con el aprendizaje y el paso del tiempo.
ahora que estoy sola, sin pareja oficial, a veces me masturbo pensando en un pene que me atraviesa y otras, me masturbo soñando con su sabor salado y acre.
la vida da vueltas, siempre.
Yo he tenido mis facetas en todo.
por ejemplo hoy, llueve a cántaros y pasé el día en faldas, amo las faldas ahora, y los tacones a veces o las botas sexy.
y también las botas de trabajo o de biker, con faldas o con pantalones, pero este año casi no uso pantalones ni faldas largas.
he tenido mis fases de maquillaje completo y los días de carita lavada, ahora tengo la melena a media espalda, pero la he tenido estilo chavito, o sea, según me sienta en temporada puedo pasar un año en pantalones o un año en faldas.
¿travestirme? alguna vez, pero con las tetas que tengo es dificil, y con la moda actual ponerse un tuxedo ya no es lo mismo que cuando la divina Marlene entró hasta con sombrero de copa...cosas de la moda.
¿minifalda? antes, ahora dificilmente, pero puede pasar, algun día, escotes y sexualidad o ropa de monja, todo vale.
¿eso quiere decir que soy más homosexual?
para nada.
pero obviamente me siento más homosexual cuando la veo, o hace un par de años cuando la secretaria de la oficina me pasaba erizando la piel con el cabello oloroso a no se que perfume, o cuando bailé con aquella princesa que olía a coco y me dieron ganas de besarla con fuerza, o cuando pasa una linda niña y le veo el cuerpo y la deseo.
Descubrí mi homosexualidad cuando una vez me masturbé con una playboy y de allí, hasta que me liberé hace muy poco tiempo, pero también disfruto de un enorme pene atravesando mi boca o mi vagina.
soy bi sexual, no porque me visto de cuero, sino porque disfruto tocar una teta tanto como tocar un escroto, porque lo mismo me saboreo un coño que un pene.
para nada me hace homosexual pagarle la cena a mi compañero o compañera (eso es solvencia económica) no me hace homosexual arreglar el carro o manejar una retroexcavadora (esas son habilidades y aprendizajes) como no hace homosexual a un hombre preparar un pastel, eso es el género, el aprendizaje de "lo femenino" o de "lo masculino".
de cualquier manera a mi, si me gusta una mujer tiene que verse femenina y si me gusta un hombre tiene que verse masculino, cuestión de gustos, no muy me gustan los andróginos pero esos son gustos (gustos nada más)
y me encanta que ella se vista de rosa y haga pucheros y que él se deje la barba y me pida que cocine, son juegos de roles que disfruto (pero que no aguantaría en lo cotidiano)
y es que las cosas no son tan simples como parecen y la sexualidad es una arcoiris, la ropa no es el sexo ni el género y el deseo no es unívoco y puede (debe ) cambiar con el aprendizaje y el paso del tiempo.
ahora que estoy sola, sin pareja oficial, a veces me masturbo pensando en un pene que me atraviesa y otras, me masturbo soñando con su sabor salado y acre.
la vida da vueltas, siempre.
sábado, 27 de septiembre de 2014
Poliamorosa
Juro que no fue a propósito, siempre he sido monogámica serial, esas que cuando están con alguien, están con alguien y no hay nadie más... Hasta que termina y llega el siguiente.
Desde que él ya no está más de fijo en mi vida empecé a emproblemarme, primero terminé con ella de una manera absurda y estúpida. Lo admito, soy mujer pero no tolero los dramas femeninos y bueno, si ella quería coger esa noche simplemente lo hubiera dicho y no el dramón que armó. terminó.
Y apareció Barba Roja, fue algo casual, algo que funcionó y luego no funcionó y en fin, amanecimos juntos pero yo tenía que madrugar y pasar dejándolo a su casa y que no volviera a pelarme más fue lo mismo.
Y aquí está el chavo guapo y salvaje que me llama para coger y le digo que no, y luego me quedo pensando que debí hacerlo y que me hace falta coger.
Alegremente me doy cuenta de lo atractiva que resulto para los lectores, no saben como soy, pero se excitan, me cachondeo y me siento bien provocando, pero difícilmente pasará algo más. así es.
El abogado me llama por lo de mi asunto, es un hombre guapo, de esos que combinan la ropa con el reloj, los zapatos y lo demás.
Es un hombre maduro, tal vez algo interesado, y pasando al mismo tiempo por la crisis de los cuarenta y una crisis económica fuerte.
Paso por el para ver lo del "asunto", y al mismo tiempo le escribo a él, para decirle que no puedo más, que esta vez si voy a intentar olvidarlo en otros brazos e inmediatamente me acuerdo de ella y sus dramas, me pongo yo de mujer dramática y pendeja.
Hablamos un rato del "asunto", y dejo que el tradicional cachondeo entre nosotros prospere y se mueva.
"vamos a ver el local" me dice, y vamos, a ver la casa que estoy comprando, entramos e inmediatamente me abraza, sus labios son dulces y es tan alto (él es casi de mi estatura, muy bajo) el abogado es alto, guapo, fuerte...respondo al beso y me dejo acariciar con todo, cogemos allí, en la casa desocupada, y voy a dejarlo a su oficina, "la veo mañana para firmar"
Luego de la firma la cosa se decanta naturalmente "me gusta amarte" dice, ahora si vamos a mi casa, demuestro mi agilidad en su cuerpo, mis piernas se trenzan en su cuello, en su espalda, lo siento gozarme hasta que se queja por que lo he hecho eyacular muy pronto "me exprimís" dice mientras asegura que no puede una segunda vez, nos quedamos retozando, masajea mi cuerpo como un experto, acaricia, besa, abraza, "me encantas".
salimos de allí a saciar el hambre, besos y caricias en el restaurante donde he ido con ella y con otros, no me importa que lo sepan, el cocinero me mira con un dejo extraño, igual, el lic está guapo y se ve tan elegante.
Hablamos de sus rollos matrimoniales, sus divorcios y sus hijos y entiendo que me está tirando vibra en serio, salimos a encontrar la noche capitalina con sus travestis y sus melenudos "eso no me gusta" dice.
Somos tan distintos, sé que está intentando caerme más por los negocios que hago, no pregunta nada de mi, da por sentado que soy una mujer tradicional, se siente atacado por que yo pagué todo y porque no tiene vehículo ahora (divorcios caros) pero yo sonrío, me gusta sentirme así.
nos despedimos con más besos.
Hoy lo vi a él, hablamos, volvimos a jurar que nadie sabría lo que pasa entre nosotros, sus labios siguen siendo mi locura, él si me entiende, nos parecemos, tal vez demasiado.
"no te vayas a enojar pero he estado viendo a alguien" dice. respondo que no me enojo, que entre nosotros no había exclusividad, (ya no me duele) y de pronto descubro que soy poliamorosa, que no me duele más la "infidelidad" y que puedo disfrutar de noches altermas con tipos distintos.
sábado en casa como prueba de que también, me soy fiel a mi misma.
Desde que él ya no está más de fijo en mi vida empecé a emproblemarme, primero terminé con ella de una manera absurda y estúpida. Lo admito, soy mujer pero no tolero los dramas femeninos y bueno, si ella quería coger esa noche simplemente lo hubiera dicho y no el dramón que armó. terminó.
Y apareció Barba Roja, fue algo casual, algo que funcionó y luego no funcionó y en fin, amanecimos juntos pero yo tenía que madrugar y pasar dejándolo a su casa y que no volviera a pelarme más fue lo mismo.
Y aquí está el chavo guapo y salvaje que me llama para coger y le digo que no, y luego me quedo pensando que debí hacerlo y que me hace falta coger.
Alegremente me doy cuenta de lo atractiva que resulto para los lectores, no saben como soy, pero se excitan, me cachondeo y me siento bien provocando, pero difícilmente pasará algo más. así es.
El abogado me llama por lo de mi asunto, es un hombre guapo, de esos que combinan la ropa con el reloj, los zapatos y lo demás.
Es un hombre maduro, tal vez algo interesado, y pasando al mismo tiempo por la crisis de los cuarenta y una crisis económica fuerte.
Paso por el para ver lo del "asunto", y al mismo tiempo le escribo a él, para decirle que no puedo más, que esta vez si voy a intentar olvidarlo en otros brazos e inmediatamente me acuerdo de ella y sus dramas, me pongo yo de mujer dramática y pendeja.
Hablamos un rato del "asunto", y dejo que el tradicional cachondeo entre nosotros prospere y se mueva.
"vamos a ver el local" me dice, y vamos, a ver la casa que estoy comprando, entramos e inmediatamente me abraza, sus labios son dulces y es tan alto (él es casi de mi estatura, muy bajo) el abogado es alto, guapo, fuerte...respondo al beso y me dejo acariciar con todo, cogemos allí, en la casa desocupada, y voy a dejarlo a su oficina, "la veo mañana para firmar"
Luego de la firma la cosa se decanta naturalmente "me gusta amarte" dice, ahora si vamos a mi casa, demuestro mi agilidad en su cuerpo, mis piernas se trenzan en su cuello, en su espalda, lo siento gozarme hasta que se queja por que lo he hecho eyacular muy pronto "me exprimís" dice mientras asegura que no puede una segunda vez, nos quedamos retozando, masajea mi cuerpo como un experto, acaricia, besa, abraza, "me encantas".
salimos de allí a saciar el hambre, besos y caricias en el restaurante donde he ido con ella y con otros, no me importa que lo sepan, el cocinero me mira con un dejo extraño, igual, el lic está guapo y se ve tan elegante.
Hablamos de sus rollos matrimoniales, sus divorcios y sus hijos y entiendo que me está tirando vibra en serio, salimos a encontrar la noche capitalina con sus travestis y sus melenudos "eso no me gusta" dice.
Somos tan distintos, sé que está intentando caerme más por los negocios que hago, no pregunta nada de mi, da por sentado que soy una mujer tradicional, se siente atacado por que yo pagué todo y porque no tiene vehículo ahora (divorcios caros) pero yo sonrío, me gusta sentirme así.
nos despedimos con más besos.
Hoy lo vi a él, hablamos, volvimos a jurar que nadie sabría lo que pasa entre nosotros, sus labios siguen siendo mi locura, él si me entiende, nos parecemos, tal vez demasiado.
"no te vayas a enojar pero he estado viendo a alguien" dice. respondo que no me enojo, que entre nosotros no había exclusividad, (ya no me duele) y de pronto descubro que soy poliamorosa, que no me duele más la "infidelidad" y que puedo disfrutar de noches altermas con tipos distintos.
sábado en casa como prueba de que también, me soy fiel a mi misma.
domingo, 14 de septiembre de 2014
barba roja
Hay días en que una necesita un poco de cariño y días en los que el sexo no necesariamente incluye penetración y eyaculación, aunque si orgamos y muchos.
lo encontré de nuevo, tengo que admitir que me excita mucho su barba roja espesa de vikingo joven, no me gusta mucho su piel extremadamente blanca, pero pues, ¿que se hace?
nos encontramos para un cafe ya tarde, su primera exclamación "que linda estás" me suavizó y preparó, me sentí bella, atractiva, deseable.
hablamos de los años que no nos hemos visto, terminamos besándonos en plena calle, no podíamos parar, ya en el carro el besuqueo aumentó hasta que acarició mis piernas bajo el vestido. "tu piel es tan suave como la recuerdo".
nos fuimos a casa, a terminar de recordar como era que nos gustaba el sexo, mas besos, mas abrazos y más caricias y el primer intento de penetración que se quedó a medias, algo pasaba y no lograba mantenerse erecto.
sin inmutarme seguimos jugando, su pene en mi boca, sus dedos en mi sexo, nos besamos y acariciamos tanto, sus manos recorrieron todo mi cuerpo, urgaron, penetraron, produjeron orgasmos, y seguimos con una penetración que no terminó en eyaculación, había algo raro que no lográbamos vencer.
pero había mucha emoción, caricias, ninguno de los dos se quejó ni hizo drama, seguimos el juego sexual, sus brazos se sentían tan bien, era cómodo abrazarse, apretarse en la cama, entrelazar nuestras piernas y brazos, reconocer nuestros cuerpos, nos pusimos a hablar, nos vimos a los ojos, acaricié su barba y le dije lo hermosa que era, acarició mi cuerpo y me habló de todo lo que le gustaba.
Jugamos a diseñarnos tatuajes, armamos el plan para seguir sobre toda mi espalda y terminar el diseño que empieza con el primero que ya tengo y convertir mi espalda en un lienzo yakuza colorido y hermoso, dibujaba con los dedos las alas del dragón, la flor de loto, y todo lo que fuimos poniendo, yo veía su torso desnudo y me encantaba la posibilidad que ofrecía.
nos acariciamos por todos lados, nos amamos en ese espacio en el que eramos unos locos pensando sobre el cuerpo del otro. admirando sus imperfecciones, disfrutando las caricias y el calor compartido.
volvimos a besarnos apasionadamente, logró una erección completa, pude disfrutar su rostro sintiendo un orgasmo largo y cálido, los míos se multiplicaron mientras besaba mis pezones de tal manera que los dejó sensibles y calientes.
nos abrazamos fuerte, nos seguimos besando, sintiendo el aliento del otro hasta quedarnos dormidos ovillados, apretados el uno con el otro.
Ya en la madrugada nos despedimos, un beso más cauto que antes, y no, no sé si volverá a pasar mucho tiempo antes de volver a verlo.
a veces el secreto de barba roja, es no lograr una erección en el primer intento.
lo encontré de nuevo, tengo que admitir que me excita mucho su barba roja espesa de vikingo joven, no me gusta mucho su piel extremadamente blanca, pero pues, ¿que se hace?
nos encontramos para un cafe ya tarde, su primera exclamación "que linda estás" me suavizó y preparó, me sentí bella, atractiva, deseable.
hablamos de los años que no nos hemos visto, terminamos besándonos en plena calle, no podíamos parar, ya en el carro el besuqueo aumentó hasta que acarició mis piernas bajo el vestido. "tu piel es tan suave como la recuerdo".
nos fuimos a casa, a terminar de recordar como era que nos gustaba el sexo, mas besos, mas abrazos y más caricias y el primer intento de penetración que se quedó a medias, algo pasaba y no lograba mantenerse erecto.
sin inmutarme seguimos jugando, su pene en mi boca, sus dedos en mi sexo, nos besamos y acariciamos tanto, sus manos recorrieron todo mi cuerpo, urgaron, penetraron, produjeron orgasmos, y seguimos con una penetración que no terminó en eyaculación, había algo raro que no lográbamos vencer.
pero había mucha emoción, caricias, ninguno de los dos se quejó ni hizo drama, seguimos el juego sexual, sus brazos se sentían tan bien, era cómodo abrazarse, apretarse en la cama, entrelazar nuestras piernas y brazos, reconocer nuestros cuerpos, nos pusimos a hablar, nos vimos a los ojos, acaricié su barba y le dije lo hermosa que era, acarició mi cuerpo y me habló de todo lo que le gustaba.
Jugamos a diseñarnos tatuajes, armamos el plan para seguir sobre toda mi espalda y terminar el diseño que empieza con el primero que ya tengo y convertir mi espalda en un lienzo yakuza colorido y hermoso, dibujaba con los dedos las alas del dragón, la flor de loto, y todo lo que fuimos poniendo, yo veía su torso desnudo y me encantaba la posibilidad que ofrecía.
nos acariciamos por todos lados, nos amamos en ese espacio en el que eramos unos locos pensando sobre el cuerpo del otro. admirando sus imperfecciones, disfrutando las caricias y el calor compartido.
volvimos a besarnos apasionadamente, logró una erección completa, pude disfrutar su rostro sintiendo un orgasmo largo y cálido, los míos se multiplicaron mientras besaba mis pezones de tal manera que los dejó sensibles y calientes.
nos abrazamos fuerte, nos seguimos besando, sintiendo el aliento del otro hasta quedarnos dormidos ovillados, apretados el uno con el otro.
Ya en la madrugada nos despedimos, un beso más cauto que antes, y no, no sé si volverá a pasar mucho tiempo antes de volver a verlo.
a veces el secreto de barba roja, es no lograr una erección en el primer intento.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Cuerpos feos
Me llega un
enlace de un artículo en la web, lo leo y no puedo evitar enojarme.
Sé que no
soy dueña de un cuerpazo, pero el 99% de los hombres con los que me he acostado
tampoco.
Tal vez un
par de veces he podido admirar un cuerpo masculino perfectamente construido.
Torso amplio y musculoso sin exagerar, piernas lo suficientemente fuertes como
para verse como columnas de templo y nalgas redondas agarrables y mordibles…pero
son tal vez 3 o menos.
De allí la
colección de cuerpos “normales” entre los muuuuchos amantes que he tenido, (los
de largo aliento, los de corto plazo y los de una noche) van desde el niño
flaco, casi enclenque, con las costillas visibles y las vertebras saltadas, hasta
el gordito de panza cervecera que es más cómodo cogerse montándose encima, que
aguantar su sobrepeso.
Pero yo no
soy “delicada” al respecto. las cosas que me excitan son tantas que el cuerpo no es una de ellas, me excito a pesar del cuerpo o sobre él, no baso la actividad en algo tan banal, es en serio.
he andado con hombres sumamente jóvenes, (20 años) y con viejos de más de 65. bajitos que apenas me llegan al hombro y enormes de más de 1.80, gordos y flacos, peludos y lampiños.
He tenido
suerte, tal vez, en no encontrar hombres obsesionados con encontrar el cuerpo
perfecto, sino hombres que entienden que hay mucho más que un cuerpo en una
noche de sexo y que se avientan a explorar lo que hay, no sé que haría con un obsesivo como el del blog que es capaz de medir la distancia entre las tetas o calibrar la dureza de las nalgas.
Cuando leo
el artículo me pregunto ¿y si le hubiera dicho a aquel hombre mayorcito que me
hacía gracia su cuello “enguatado” (demasiado arrugado)? pero tenía una vitalidad capaz de darme más
de una cogida por noche, ¿y si le decía al gordito que me molestaba tener que
levantar la panza para encontrar el pene?, pero que le crecía espectacularmente,
y luego yo ya no quería parar, además que, le encantaba beber el vino
directamente de mi vulva, como un cerdito hambriento y se volvía delicioso y erotiquísimo.
¿le hubiera
dicho al flaco sin nalgas que no me podía agarrar de ningún lado? Aunque tenía
una verga enorme y gruesa, y no muy buena técnica, me dejaba con ganas de más.
¿me hubiera
negado a coger con el chico con cicatrices de acné? Que resultó ser muy hábil
con las manos y la lengua y me regaló unos orgasmos que casi sentí morir.
Si es cierto
que el galán moreno con cuerpo de cristiano Ronaldo me hizo llegar al cielo,
pero, increíblemente, cuando me penetraba siempre me decía “muñeca hermosa”,
para él yo era perfecta, le gustaba y lo decía.
Vos sos
perfecto para mi, tu cuerpo es tan adolescente, casi lampiño y flaco, con un
torso delicado a punto de quebrarse y tu pene es una flor pequeña y delicada,
pero me encanta, porque es el tuyo y lo usas con maestría, me das orgasmos deliciosos y explosivos.
No tendría
corazón, y hubiera perdido muchas cogidas espectaculares si hubiera dicho “tu
cuerpo no me gusta, porque además de ser injusto con el otro, no es
precisamente una buena medida de
desempeño sexual.
Al final,
quien se lo pierde es el que estaba buscando coger con un cuerpo perfecto,
aunque no se haya visto al espejo, nunca.
martes, 26 de agosto de 2014
Occitocina
Para una sumisa, que no quiere considerarse sumisa, como soy yo, vos sos el colmo de lo perverso.
Leer "venga" en un chat, o escuchar "que hace" en el teléfono es suficiente para empaparme, mojarme, y empezar con esas pequeñas contracciones pélvicas que lubrican a fondo.
Y bueno, "venga" equivale a traigame algo, consientame, deme de lo que tiene, cocine para mi...y yo accedo porque sé que luego eso se convertirá en "pongase allí" y el sexo inflingido (nunca mejor dicho) se ejecutará sobre mi cuerpo ardiente, con las ganas a tope.
Y es que sos imposible de no querer, sos imposible de no desear y has construido tu imperio en mi vida de esas formas: rechazo, abandono, busqueda, deseo, orgasmo y rechazo.
Si, ya se, si yo fuera una mujer como la que digo ser cuando no me llamas, me diría a mi misma "no seas pendeja"
Y allí, entre los otros, muchos, pocos, agonizantes momentos perdidos.
Entre ella y él, apareces tu: el domine, el dueño, el único que puede decir "venga" y yo voy.
Mi amigo llegó a beber, tomamos unas cuantas cervezas, compusimos el mundo, se excito como siempre al escuchar mis historias con ella, le encanta imaginarnos juntas, pero es mi amigo, nunca mi amante.
Siempre carga cocaína, yo no consumo drogas. soy capaz de dormir dos noches seguidas con la dosis de diazepam que mi tía toma para pasar el día despierta, no tolero bien las drogas y prefiero verlas de lejos.
Pero vos llamaste "venga" y además tenías ganas de algo específico: comida.
El me vio ansiosa, además borracha, no demasiado, pero lo suficiente como para no viajar, y me ofreció una dosis, un poquito...
Cuando llegué a verte estaba emocionada, excitada, los 15 kms se volvieron un pedazo pequeño, y allí estabas vos, esperándome en casa.
Te serví, me senté a verte comer, disfruté tus halagos a mi cocina, estaba ardiendo, con ganas de besarte "que pasa" dijiste, y respondí eso "quiero besarte".
tu sonrisa de lado me dijo que no pasaría, o eso pensé.
me subí al carro y te subiste a mi lado "manejá por allí", paramos, "bueno" dije, "me tengo que ir". tus manos avanzaron hacia mi cuerpo, besaste mis labios con hambre, apretaste mis pechos, me desnudaste de esa manera que sabes, sin que pueda responder, y casi sin darme cuenta estaba con el rostro en tu entrepierna, gozando el sabor de tu cuerpo, "para" dijiste, y volviste a besarme toda, mis pechos, mi rostro, mis piernas, todo...en ese espacio reducido inventaste formas, los sillones hacia atrás, la respiración agitada.
Volví a tu delicioso pene, lo metí en mi boca, lo disfruté como me gusta, tus manos acariciando, "quiero que me sientas" dijiste y eyaculaste dentro de mi boca, tragué con ganas, disfruté tu sabor.
quedé sollozando, con ganas de más, sabiendo que no ibas a darme más (por eso no me lo diste en la casa) y el beso de nuevo en mi frente "adios".
Regresé a casa en la nube.
Tengo claro que no volverás a hablarme pronto, que pasará, como siempre, mucho tiempo. pero aquí estoy, cuando digas "ven" lo dejo todo.
Leer "venga" en un chat, o escuchar "que hace" en el teléfono es suficiente para empaparme, mojarme, y empezar con esas pequeñas contracciones pélvicas que lubrican a fondo.
Y bueno, "venga" equivale a traigame algo, consientame, deme de lo que tiene, cocine para mi...y yo accedo porque sé que luego eso se convertirá en "pongase allí" y el sexo inflingido (nunca mejor dicho) se ejecutará sobre mi cuerpo ardiente, con las ganas a tope.
Y es que sos imposible de no querer, sos imposible de no desear y has construido tu imperio en mi vida de esas formas: rechazo, abandono, busqueda, deseo, orgasmo y rechazo.
Si, ya se, si yo fuera una mujer como la que digo ser cuando no me llamas, me diría a mi misma "no seas pendeja"
Y allí, entre los otros, muchos, pocos, agonizantes momentos perdidos.
Entre ella y él, apareces tu: el domine, el dueño, el único que puede decir "venga" y yo voy.
Mi amigo llegó a beber, tomamos unas cuantas cervezas, compusimos el mundo, se excito como siempre al escuchar mis historias con ella, le encanta imaginarnos juntas, pero es mi amigo, nunca mi amante.
Siempre carga cocaína, yo no consumo drogas. soy capaz de dormir dos noches seguidas con la dosis de diazepam que mi tía toma para pasar el día despierta, no tolero bien las drogas y prefiero verlas de lejos.
Pero vos llamaste "venga" y además tenías ganas de algo específico: comida.
El me vio ansiosa, además borracha, no demasiado, pero lo suficiente como para no viajar, y me ofreció una dosis, un poquito...
Cuando llegué a verte estaba emocionada, excitada, los 15 kms se volvieron un pedazo pequeño, y allí estabas vos, esperándome en casa.
Te serví, me senté a verte comer, disfruté tus halagos a mi cocina, estaba ardiendo, con ganas de besarte "que pasa" dijiste, y respondí eso "quiero besarte".
tu sonrisa de lado me dijo que no pasaría, o eso pensé.
me subí al carro y te subiste a mi lado "manejá por allí", paramos, "bueno" dije, "me tengo que ir". tus manos avanzaron hacia mi cuerpo, besaste mis labios con hambre, apretaste mis pechos, me desnudaste de esa manera que sabes, sin que pueda responder, y casi sin darme cuenta estaba con el rostro en tu entrepierna, gozando el sabor de tu cuerpo, "para" dijiste, y volviste a besarme toda, mis pechos, mi rostro, mis piernas, todo...en ese espacio reducido inventaste formas, los sillones hacia atrás, la respiración agitada.
Volví a tu delicioso pene, lo metí en mi boca, lo disfruté como me gusta, tus manos acariciando, "quiero que me sientas" dijiste y eyaculaste dentro de mi boca, tragué con ganas, disfruté tu sabor.
quedé sollozando, con ganas de más, sabiendo que no ibas a darme más (por eso no me lo diste en la casa) y el beso de nuevo en mi frente "adios".
Regresé a casa en la nube.
Tengo claro que no volverás a hablarme pronto, que pasará, como siempre, mucho tiempo. pero aquí estoy, cuando digas "ven" lo dejo todo.
lunes, 4 de agosto de 2014
Anastasia Gray…
Me puse a leer de nuevo fifty shades…en realidad no me
gusta, entiendo lo que dice un amigo: escribir literatura erótica es fácil, y
la gente se calienta fácilmente.
Las escenas son tan increíbles, aquello de que Ana es virgen
y aún así se deja hacer y le “llama la atención” el BDSM. Ay por favor!!!.
Mi amo no lo fue en realidad, me domó como nadie ha logrado
hacerlo y deshacerme de su recuerdo me metió en este mar de sexo atolondrado y
loco.
Ese primer día entré en su cuarto a dejar un libro, me miró
de arriba abajo y dijo “viniste a coger, si no no te hubieras atrevido a
entrar, ¿lo vas a hacer?”
No había violencia, me desarticuló, sí, yo quería coger con
él desde que lo conocí, vamos, yo no era virgen ni similar, simplemente quería
caer en las garras de esos dientes perfectos, esa sonrisa hermosa y esa piel
oscura.
“no lo sé”
Creo que respondí temblando, era joven, como Anastasia, 22 años y poca
experiencia, “bueno” me dijo y se acercó
para darme un beso fuerte, no violento, pero duro, me empujó sobre la cama y
repitió: “veniste a coger, yo sé”
No sé si fue el susto, el deseo, las ganas de coger o que,
pero terminé con la falda levantada, las bragas en el suelo, los pies en la
tierra y el cuerpo empujado sobre la cama altísima, me penetró desde atrás con
fuerza, sin humedecerme lo suficiente, apreté la boca para no gritar, me cogió
con fuerza, somatando la cama contra la pared y sin tocarme, de lejos, terminó,
me dio una nalgada y me dijo “bueno
niña, gracias por el libro, adiós”
Salí de allí como en trance, sin muchas ganas de nada, sin
orgasmo, sin llanto. Sólo confusión y dolor, un dolor acre que quedaba por
días, recordándome que era suya.
Las siguientes veces terminó de domarme, no tan poéticamente
como Anastasia, no, por favor, eso es ficción cruda y sin anestesia. Me domaba con amor y ternuras, seguidas de
dolor y lujuria, con cariños y luego desprecios. Bañado de toneladas de comida
grasosa cocinadas en su cuarto o en mi casa.
No puedo decir que no me gustara, cada vez me gustaba más,
el sabor de la sangre, el olor de mi cuerpo lleno de semen y sangre, la ropa
que podía o no podía usar, el que me dejara sin orgasmo o me obligara a leer
las cartas de alguien más mientras me cogía, cartas de hombres y de mujeres,
para que me fuera haciendo a la idea de quien estaba conmigo, aquello me
provocaba una bajada de excitación que él no perdonaba, así, casi seca, me
cogía con más ganas y se divertía con mis celos de sus ex parejas.
Sus manos eran expertas, y cuando decidía darme placer me
hacía gemir y llorar de dolor y gozo. Me vestía para él, me calzaba para él. Controlaba
todo, zapatos, ropa, vestido, comida, todo era lo que él decía y yo no podía
hablar (así como anastasia, pero sin contrato ni carro lujoso)
Lo más dulce de lo que era capaz era llevarme a bailar, no
permitía que fumara ni que ingiriera alcohol, únicamente podía beber jugos de
frutas y mucha agua. Eran 4 a 6 horas sin sentarse, él era un show y yo su
comparsa, el ritmo que fuera, sin parar
y cuando al fin se cansaba de bailar salíamos a coger, duro, con toda la fuerza
que le había dado que muchas y muchos nos vieran, amaba que me vieran bailar,
me obligaba a hacerlo sexy, con ganas, siempre con él, nunca podía aceptar
bailar con nadie más y luego…una cogida dura, sangrienta, rompedora.
Reía mucho cuando me estaba enseñando a hacer una felación,
reía de mis nauseas, y apresaba mi cabeza para marcar el ritmo, reía de mi
falta de experiencia, de mi asco sexual (vamos chicas y chicos, todos hemos
tenido ascos sexuales!!) reía de mi inexperiencia y de mis celos, de mis
intensiones de poseerlo.
Y al final se fue, dejándome marcada.
Y releeré a Anastasia Steele porque me gustaría creer que yo
hubiera tenido la fuerza para matizar la relación, o que, si se diera en esta
etapa de mi vida, estaría más dispuesta a detenerlo y a disfrutarlo. Mis otras
parejas fueron más suaves, más vainilla, pero un amo no se olvida, no se deja.
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