Hay días en que una necesita un poco de cariño y días en los que el sexo no necesariamente incluye penetración y eyaculación, aunque si orgamos y muchos.
lo encontré de nuevo, tengo que admitir que me excita mucho su barba roja espesa de vikingo joven, no me gusta mucho su piel extremadamente blanca, pero pues, ¿que se hace?
nos encontramos para un cafe ya tarde, su primera exclamación "que linda estás" me suavizó y preparó, me sentí bella, atractiva, deseable.
hablamos de los años que no nos hemos visto, terminamos besándonos en plena calle, no podíamos parar, ya en el carro el besuqueo aumentó hasta que acarició mis piernas bajo el vestido. "tu piel es tan suave como la recuerdo".
nos fuimos a casa, a terminar de recordar como era que nos gustaba el sexo, mas besos, mas abrazos y más caricias y el primer intento de penetración que se quedó a medias, algo pasaba y no lograba mantenerse erecto.
sin inmutarme seguimos jugando, su pene en mi boca, sus dedos en mi sexo, nos besamos y acariciamos tanto, sus manos recorrieron todo mi cuerpo, urgaron, penetraron, produjeron orgasmos, y seguimos con una penetración que no terminó en eyaculación, había algo raro que no lográbamos vencer.
pero había mucha emoción, caricias, ninguno de los dos se quejó ni hizo drama, seguimos el juego sexual, sus brazos se sentían tan bien, era cómodo abrazarse, apretarse en la cama, entrelazar nuestras piernas y brazos, reconocer nuestros cuerpos, nos pusimos a hablar, nos vimos a los ojos, acaricié su barba y le dije lo hermosa que era, acarició mi cuerpo y me habló de todo lo que le gustaba.
Jugamos a diseñarnos tatuajes, armamos el plan para seguir sobre toda mi espalda y terminar el diseño que empieza con el primero que ya tengo y convertir mi espalda en un lienzo yakuza colorido y hermoso, dibujaba con los dedos las alas del dragón, la flor de loto, y todo lo que fuimos poniendo, yo veía su torso desnudo y me encantaba la posibilidad que ofrecía.
nos acariciamos por todos lados, nos amamos en ese espacio en el que eramos unos locos pensando sobre el cuerpo del otro. admirando sus imperfecciones, disfrutando las caricias y el calor compartido.
volvimos a besarnos apasionadamente, logró una erección completa, pude disfrutar su rostro sintiendo un orgasmo largo y cálido, los míos se multiplicaron mientras besaba mis pezones de tal manera que los dejó sensibles y calientes.
nos abrazamos fuerte, nos seguimos besando, sintiendo el aliento del otro hasta quedarnos dormidos ovillados, apretados el uno con el otro.
Ya en la madrugada nos despedimos, un beso más cauto que antes, y no, no sé si volverá a pasar mucho tiempo antes de volver a verlo.
a veces el secreto de barba roja, es no lograr una erección en el primer intento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario