miércoles, 29 de octubre de 2008

fantasía 2

Te había dicho que eso no iba a ocurrir, porque se me hacía difícil, me costó inspirarme y darme el permiso, el tabú que no quería traspasar (y al mismo tiempo deseaba tanto)
Tuve suerte, cuando la vi entrar en esa cafetería me pareció hermosa. Totalmente plástica, tetas falsas y pelo oxigenado, cintura apretujada en un pantalón blanco. Y expresión dulce de “no hago nada malo” un cliché andante, eso sí.
Hablamos y me gustó, me fijé que el hombre que estaba dos mesas más adelante parecía su marido, me dijo que había hecho tríos y me propuso uno. No era mi idea, así que ella se fue y vi como el tipo la siguió al carro.
Dos días después me llamó, y me propuso un almuerzo juntas. Nos vimos en un parquecito, yo temblaba y ella también, pero me puse mi disfraz, entré en personaje y comencé a proponerle que nos fueramos a algun lugar privado y especial.
Dejamos mi carro parqueado y me subí al de ella, me dijo que conocía un motelito bastante aislado, claro, por la roosevelt, en el camino yo ya estaba caliente, nunca lo había hecho pero se me antojaba probar sus tetas falsas y tocarla…
Puse mi mano sobre su pierna, subí poco a poco y acaricié su pubis sobre la ropa, me sentía totalmente lesbiana, la deseaba y recreaba lo que tantas veces había disfrutado del contacto con un hombre, tocarla lentamente. Ella jadeaba, creí que nos ibamos a estrellar en la carretera. Entramos al motel y subimos. Como ella había dicho, nadie preguntó nada.
Cuando se bajó de las plataformas descubrí que era increíblemente pequeña, le abrí la blusa y ella se quitó la camiseta de licra, no llevaba brassier y sus enormes tetas se veían blancas, con pezones rosados, me agaché a besarlos y pude ver las cicatrices de la cirugía. Que importa.
Me sentía en otro cuerpo, la desvestí sin desvestirme y la llevé a la cama. Me arrodillé para probar por primera (y creo única vez) el sabor de un coño rasurado.
Abrí sus labios para buscar y lamer su clítoris, el mini falo se puso erecto y comprobé que no es difícil encontrarlo, estuve allí arodillada, lamiendo su clítoris, haciendo con mi lengua lo mismo que hago con tu glande, y ella se retorcía de placer tocándose las tetas y sudando.
Intenté incluso meter mi lengua dentro de su vagina, ella gemía de placer y yo sentía algún malevolo placer al llevarla sin dejar que me tocara. metí mis dedos, acaricié sus nalgas y las lamí también, blancas y redondas, supongo que dulces.
Cuando terminó me pidió permiso para darme algo a mi, pero me negué, ya era tarde y hora de regresar.
Me siento incómoda al decirte que me gustó.
Pero no sé si me gustaría que ella me lo hiciera, ¿y a vos?

sábado, 25 de octubre de 2008

tequilazo

salir del país siempre es quitarte la máscara, menos posibilidades de que te vean, menos conocidos, más libertad.
te lo cuento porque tengo ganas de bailar salsa, en otro país, donde nadie sepa quien soy.
un cursito de una semana, viaje a San Salvador, complicado porque a pesar de ser tan cerca nos pagaron pasajes de avión.
no lo conocía, pero fué el designado por la contraparte, así que ibamos él y yo, dos guatemaltecos a una conferencia donde el tema principal eran los condones.
ya era bastante madurito y lleno de cositas, no me cayó bien cuando ambos nos subimos al taxi en el aeropuerto y finalmente nos conocimos.
llegamos al hotel primeros de todo el grupo de centroamericanos, como buen guatemalteco me convenció de pedir una enorme mariscada para almorzar, el plato más caro de la carta, la idea era gastar (según él) ya que "los gringos pagan".
al contrario de lo que podría pensar en casi toda la semana no hicimos click, pedante y presumido tenía una corte de centroamericanas que se lo disputaban: una nica y una chera impresionantes (cuerpazos digo) lo conocían de antes y lo asediaban.
yo no iba en busca de sexo, los únicos dos varones (además de él) del grupo eran gays y se la pasaron coqueteando entre sí. las primeras dos noches nos hicieron trabajar, la tercera nos revelamos y la cuarta (eran 5 noches)nos llevaron a una gran celebración: buffet mexicano, all you can eat and all the tequila you can drink (así en inglés) todas las demás bebidas, excepto una gaseosa eran pagadas, así que comenzamos con los shots y el tequila con coca cola (horroroso)
después de un par de tequilas uno de los gays me sacó a bailar, gracias a una anterior experiencia de vida mi forma de bailar salsa es agresiva: meter la pierna entre las piernas de la pareja para guiar yo el baile y aumentar el contacto corporal, además ya estaba deshinibida con el tequila. el gay se calentó con mi baile, pero fué a buscar al otro chavo y él (el cuate chapín) decidió que quería probar como me movía.
después de la primera pieza, estuve a punto de decirle "sacate ese foco del pantalón", la cosa era obvia y yo me calentaba con más ganas, salsa y más salsa, de pronto un bolero romántico y pude oír la exclamación general que salió de las gargantas de todas cuando empezamos a besarnos en plena pista. y creo que casi a desnudarnos, sus manos apretaban mi cuerpo, el ritmo cambió de nuevo y la siguiente ronda de salsas era casi como dirty dancing, la ropa estorbaba (mi blusa se negaba a mantenerse cerrada)
uno de los gays saltó a la pista y me sacó de los brazos del chapín, yo estaba en ese estado etílico inicial en donde todo pela, pero completamente consciente.
"cuidado zipota, te estás viendo muy mal, ese hombre es casado", por un momento me bajé de la borrachera, si, era casado, pero ese no era el problema, voltee a ver a la mesa y el chapín seguía bebiendo mientras la otra chera (con la que se había enredado en el taller anterior y se veían por "razones de trabajo" frecuentemente)lloraba a mares en la otra esquina de la mesa.
el gay no me dejó volver a acercarme al chapín, bailamos otro rato y me invitó cordialmente a un café, mi ropa volvió a su lugar.
diez minutos más tarde, la coordinadora del evento dijo que regresabamos a nuestro hotel.
el chapín, los dos gays y yo decidimos irnos en el segundo grupo, ya que no cabíamos todos en la van, de nuevo en la pista ya sin tanto público volvimos a besarnos, entonces me dijo "ni me imaginaba que fueras tan caliente, no parecés guatemalteca", en el carro de regreso volvimos a besarnos, mucho más emocionados que antes.
al llegar al hotel, los hombres salieron a comprar más licor a una tienda de conveniencia, y nos sentamos a la orilla de la piscina para seguir bebiendo, el se sentó a mi lado y puso su mano sobre mi pierna, un rato más tarde me decía "no te imaginás las ganas que tengo de pasar la noche con vos", ya estando allí no nos besabamos, pero nuestras manos bajo la mesa acariciaban y provocaban, sentía su erección fuertísima y me sentía mojada, empapada y ansiosa (algo que el comprobaba metiendo sus manos).
pasaba la media noche cuando todos se fueron a la cama, él estaba en un estado de exitación que daba miedo intentó convencer a sus compañeros de habitación, pero no había nada que hacer, no podíamos coger en un cuarto con dos hombres más.
sin pensarlo alquiló otra habitación, te aseguro que entrar a ella fué increíble, libres para hacer cualquier cosa los besos se hicieron más intensos, la ropa al fin se fué y el sexo comenzó.
mi estado general era increíble, me gustaba mucho su forma de coger, se dejaba hacer y me provocaba a tomar la iniciativa, aunque no era todavía mi estilo, me gustaba.
montada sobre él subía y bajaba, provocándolo, su mirada intensa y sus manos en mis pechos, en mi espalda en mi cintura, subiendo y bajando, manos sabias.
seguia subiendo y bajando la cadera cuando vi su cara cambiar y escuché un extraño alarido. nunca habia visto a un hombre tener un orgasmo tan intenso, su grito me asustó y creo que yo no terminé pero él se veía radiante. me abrazó y me dijo "cuando regresemos no te vas a librar de mi tan facilmente".
por la mañana corrí a mi propia habitación donde la señora hondureña con la que compartía el cuarto fingió no saber nada. más tarde lo vi charlando con su amiga chera y la última noche, la pasó con ella.

jueves, 23 de octubre de 2008

con sabanas que bueno, sin sábanas da igual (post fresa)

el poema de Benedetti que Nancy me recomendó, me hizo recordar esa época cuando no tenía dinero para invitar a nadie a ningún lado y tenía que esperar a que él decidiera o sugiriera.
llegamos a un espacio vacío, una oficina en construcción que, en ese momento, no tenía trabajadores.
ya habían colocado los tabiques y el aroma a yeso secádose era especialmente fuerte.
lo primero que hizo fué tomar una escoba y limpiar un cuadrado de piso, luego trajo una manta que cargaba en la mochila y la puso en el suelo. ambos estábamos nerviosos, no había ni un solo mueble más y los tabiques se veían frágiles como para apoyarse en ellos. puso llave en la puerta y se acercó a mi despacio. creo que nos besamos por un buen rato, disfrutando la intimidad, yo tenía miedo, no por lo que pasaría, sino porque podría aparecer alguien, no me había dicho de quien era el local, los besos se pusieron más intensos y sus manos se comenzaron a meter en mi ropa, besos y abrazos, tocarse, acariciar y comenzar a desnudarnos el uno al otro. me encanta que me quiten la ropa, yo puedo hacerlo pero me gustan las manos hábiles que saben desnudar y van quitando la ropa por piezas. su cuerpo desnudo y delgado de casi adolescente y sus manos inexpertas intentando meterse en mi cuerpo, tocando, sintiendo la humedad que se desbordaba.
nos arrodillamos en el piso que estaba frio y luego de abrazarnos tuvimos un sexo lento y suave. crucé mis piernas sobre su espalda, tan delgado era que lo atrapaba entre ellas, lo abrazaba y sentía como empujaba despacio. me dió el primer orgasmo que recuerdo. todo fué tan intenso que comencé a sollozar, sus manos apretaban y también estimulaban mi clítoris mientras me penetraba, aquello era intenso y creía que no podría soportarlo llegué a mi límite en ese momento sentí su orgasmo y por primera vez pude sentir el líquido entrando en mi cuerpo. allí, cuando intenté levantarme, sentí el dolor en mi espalda que venía de la extraña posición en que me había mantenido y la dureza del suelo.
salimos de allí rojos, encendidos, sin poder asearnos (no había agua) pero fué delicioso, sexo adolescente dulce y fuerte. totalmente de acuerdo con Benedetti.

martes, 21 de octubre de 2008

seguridad

a veces me da por meditar, especialmente cuando tengo que admitir que mi promiscuidad es importante.
nunca me he infectado de nada, no he tenido problemas de otro tipo y esto se debe a una lección que aprendí pronto en la vida: seguridad.
utilizar un condón parece algo que mataría la pasión de inmediato, para mí no. aprender a poner un condón puede ser un arte y sumamente estimulante para un hombre.
por otro lado, hay que romper el mito de que es como "bañarse con abrigo" y encontrarle el placer al artilugio que existe desde los tiempos de casanova.
una mujer que sabe colocar el condón esperará una erección completa y lo deslizará con suavidad, sintiendo todo el largo de la erección hasta llegar a la base, casi una masturbación que provoca más estimulación que dificultad.
colocarlo con la boca es un arte más dificil, el condón debe ser preferible de sabor, porque el latex tiene un sabor dificil. hay que colocarlo adentro de la boca y deslizarlo con la lengua, mientras uno se mete el pene completo dentro de la boca. cuidado con los dientes porque lo pueden romper, pero la lengua estimula el area del prepucio y el glande y lo puede desenvolver con facilidad, si no está acostumbrada, lo puede hacer hacia los lados con la lengua, bajando un lado y otro alternadamente, estimulando explosivamente.
el condón puede mejorar el desempeño en un eyaculador precoz, la insensibilidad parcial permite que controle mejor y aguante más, el anillo que aprieta mantiene la sangre adentro, así que en lugar de empeorarlo, lo mejora.
para quedar bien con la chava usa uno con estrías que aumenta la sensación, si vas a hacerlo anal, usa uno sin estrías, son molestas allí. y consigue mucho lubricante a base de agua, nada de aceites, cremas de manos, vaselina o mantequilla (lo rompen).
quitarlo también es una fuente de placer. sin esperar a que se baje la erección, sacalo con cuidado (hazlo chica, es agradable) anudalo para evitar que se riegue todo, limpialo con cuidado y dale un beso (un final agradable)

sábado, 18 de octubre de 2008

negro, fuerte y amargo

cuando lo vi, tocaba el cuatro en un grupo de parranda venezolana, se veía imponente, mulato, alto y musculoso, la pequeña guitarrita le quedaba pequeña.
cantaba algo que no entendía mientras la gente bailaba, era evidente que no le gustaba que lo usaran de "atracción turística" pero lo hacía, yo intentaba escurrirme de un viejito simpático amigo de mi familia que cada vez que bailaba conmigo parecía que le crecían los brazos.
terminó de tocar y caminó a la puerta con los demás músicos, pasó por mi mesa y sin mirar al resto me deslizó una tarjetita en la mano "si te interesa, llámame" un teléfono y datos de contacto.
como buena centroamericana me sentí ofendida, jamás había iniciado un cortejo, si bien ofrecía, nunca había llamado a nadie para concertar una cita. siempre hay una primera vez.
al día siguiente decidí que lo llamaría, faltaba semana y media para regresar a mi país y no siempre se conoce a un ejemplar así, tomé la tarjeta y llamé.
su voz era increíble, voz de cantante, y quedamos de vernos en un parque cercano al que llegué casi con una hora de adelanto, me moría de nervios, tomé café, me senté a ver las flores, me moría de ansiedad.
cuando llegó, en un pequeño automovil, no pude evitar besarlo. hablamos un rato, pero ambos sabíamos lo que deseabamos.
supongo que en todos los paises hay hoteles de paso, fuimos a uno y pagamos al entrar, una habitación enorme sin aire acondicionado por lo que ambos sudabamos a chorros, cuerpos resbalosos llenos de sudor.
yo había tenido otras parejas de color, así que ver ese enorme falo no me asustó, creo que le gustó que me lo comiera sin dudas, le hice una felación con ganas que el correspondió con una embestida intensa, un falo grueso y largo que me dieron sensaciones deliciosas, cuerpos super sudados en ese cuarto medio oscuro y caliente.
luego de la primera entrada, me arrastró a la ducha. el agua caía tibia y sus manos se dedicaron a enjabonarme completamente. yo disfrutaba del agua y jabón y comencé a hacer lo mismo, me levantó como a una pluma, sus enormes brazos me elevaron y me volvió a penetrar mojada y jabonosa, me sentía en parte como marioneta, fácil de usar, fácil de tocar.
se sintió incómodo y me sacó del agua, me aventó contra la cama y alzó mis nalgas para penetrarme desde atrás, por un momento me aterrorizó que intentara sodomizarme con esa cosa tan grande, me dió la vuelta y me lamió completa para terminar por segunda vez dentro de mi cuerpo.
creí que era todo, se volvió a lavar y esta vez me exigió una felación completa, arrodillada me sentía todo lo humillada que es posible estar mientras me hacía comerme su pene y chuparle los testículos. esta vez eyaculo sobre mi rostro.
cuando regresé de asearme ya se había vestido, "gracias, que rico" dijo y me subió al carro de nuevo, de regreso a mi alojamiento.
la siguiente semana lo llamé 3 veces, nunca estuvo, me propuso quedarme dos días más, cosa que era imposible, supongo que fué casi como tomar un café, negro, grande y bien caliente.

martes, 14 de octubre de 2008

otras prácticas

te costó convencerme, creo que el tiempo que ambos lo pensamos fue excitante. vos querías, yo tenía un miedo atroz, basado más que todo en el desconocimiento de esa forma de acción.
una cosa es sugerirlo, o también pedirlo y llegar a la acción fué delicioso (te lo confieso).
recuerdo una de las primeras veces que me provocaste, vos sabías que no estabas preparado pero me empujaste contra la pared y así, de espaldas, intentaste sodomizarme sin pedirme permiso. sabías que no lo ibas a terminar, sólo querías calibrar mi interés, provocar mi curiosidad, despertar al duendecito que iba a pedir más. y luego me dejaste sin coger esa noche.
recuerdo que estaba caliente, hiper excitada, con ganas de comerte y cogerte y sólo te diste vuelta en la cama. cabroncito, estabas preparandome para devorarme.
un par de días más tarde lo intentaste de nuevo, acababas de salir de mi vagina y llenaste de saliva mi culo, esa vez si tenías un condón, pero no penetraste, insinuaste, calentaste el orificio hasta que te dije que pararas. imposible, tenía miedo al dolor.
la tercera vez fué con las manos, mientras me chupabas sin miedo y succionabas mi clítoris hasta dejarme caliente metiste dos dedos en mi ano, usaste crema de manos o algo así como lubricante y me hiciste descubrir un orgasmo explosivo con boca y manos en ambos orificios a la vez.
para la siguiente vez me lo preguntaste antes: "¿me vas a regalar tu culo hoy?" mientras pasabas por la farmacia y comprabas un tubo grande de lubricante y condones.
no podía negarme, te deseaba y tenía más curiosidad que miedo.
esa noche fué ceremonial, me calentaste hasta donde sabes que no puedo más, me diste orgasmos con la boca para convencerme de dejarte entrar, me penetraste por la vagina hasta que sentiste que te empapaba con mis líquidos y sólo entonces, decidiste terminar en mi culo. pediste que te pusiera el condón con la boca, como te gusta que lo haga y luego...
lubricante y dedos, probamos tres posiciones hasta que me convenciste de sentarme despacio, no hubo dolor ni sangre, el ano se abrió poco a poco, bien lubricado, después del dolor el placer indescriptible, cuando sentiste la abertura bien ancha, me pusiste abajo. entraste con fuerza, me excitaba tu cara gozandome y me excitaba perder la virginidad de ese extremo contigo. te sentí explotar y vi tu rostro brillante, aprendí que un orgasmo anal puede ser doblemente intenso, mientras estimulaba yo misma mi clítoris.
esa fué la primera de muchas, y hoy te deseo por todos lados, no te tardes...

sábado, 11 de octubre de 2008

¿cuanto es mucho?

como reza en el costado, nos decían "locas lúbricas", hay una escena en "de amor y otros demonios" donde se refieren a esas locas que se desnudaban en el patio y pedían sexo. encerradas quien sabe por que o por quien.
otra escena inquietante, para todo "cristiano occidental" es la de la propia madre cogiendo, tenemos que admitir que, para que estemos aquí, nuestra madre tuvo que coger alguna vez. pero el mito cristiano es más fuerte, tanto que hasta dogmatizaron la virginidad de maría "siempre virgen". en ese tiempo no hacían cesareas, así que la virginidad se le fué al traste al dar a luz.
en contraposición está la puta, la magdalena (la que no le cobró, dice sabina)pero que en el imaginario popular es la que todos temen. descubrir la sexualidad de la propia madre es un temor que a más de alguno, les habrá hecho dejar de leer este post. y es el temor que le dió vuelo a "el código da vinci", entrar en la habitación de cristo y la magdalena, aunque hubiera sido peor entrar en la de la virgen y josé...
pero ¿cuanto es mucho?.
el viaje que hicimos a guisa de luna de miel, nos llevó, en camioneta, a uno de los hoteles que están cerca del biotopo del quetzal, era casi noche cuando llegamos y nos dieron un monumental boungalow con habitación, sala y chimenea. salimos a cenar y cuando regresamos ya el servicio del hotel había dejado el fuego ardiendo. afuera hacía frío y no había nada que hacer más que encerrarse en la habitación y coger. no tele, no radio, no nada.
el sonido de los grillos, perros o quien sabe que afuera, la lluvia sobre el tejado y él y yo desnudos sobre la alfombra al lado del fuego. la luz del fuego me iluminaba mientras el disfrutaba la visión de su pene hundiendose en mi boca, iluminada por brillos naranjas y rojos. reconocíamos nuestros cuerpos y cogíamos con ese calor infernal de la chimenea en la espalda y la dureza de la piedra bajo la alfombra, creo que la primera que se asustó fuí yo, estabamós muy cerca del fuego y no valía la pena quemarnos, nos fuimos a la habitación y cogimos hasta que nos venció el sueño.
como perritos en celo, lunamieleros que no estrenaban nada más que el espacio y el tiempo. en realidad sin horarios nos despertamos a seguir cogiendo, toda la mañana, tal vez sin conciencia del entorno me dediqué a gemir con ganas, y aún mientras nos bañabamos seguíamos cogiendo, sangre joven y tiempo libre. cuando al fin salimos al filo del medio día, nos topamos de golpe con la mirada de una familia que había sufrido de nuestra calentura toda la noche y la mañana, su boungalow pegaba al nuestro, pero supusieron que estabamos de luna de miel y no dijeron nada.
¿fué mucho? no lo creo, he tenido jornadas más largas en esta historia, pero, señoritas espantadas que pasan por aquí, algo que olvidaron masters y johnson, cuando revelaron las "curvas de la excitación" es que las mujeres, antes de excitarse, le piden permiso a su subconciente que les dice putas, locas, rameras y que les señala los caminos del infierno que están reservados a las lúbricas adúlteras y fornicadoras, así nadie se excita, sólo cuando las mujeres han pasado esta lucha interna, se dejan llevar por la excitación en una curva similar a la de los hombres y disfrutan del sexo. ¿será mucho?, no lo sé, pero se lo voy a preguntar a la magdalena.