martes, 1 de enero de 2008

Año nuevo

cenamos temprano, luego nos cenamos el uno al otro.
tengo que admitir que el tiempo no pasa en vano, todavía recuerdo esas primeras veces que me enseñaste lo que era una cogida kilométrica. uno tras otro los orgasmos me llevaban a la pequeña muerte y tu no parecías querer parar, casi dos horas (creo) pero no recuerdo bien, tal vez es halagarte demasiado.
me disgusta bañarme después de coger, me encanta el olor a semen y la sesación que deja en mis piernas, ni siquiera cuando tenía que "disimular" me molestaba el olorcito, y la deliciosa sensación.
hoy amanecí oliendo a tí, con la entrepierna húmeda y feliz.
la primera vez que fuí a un motel no quise bañarme, nos escapamos de la universidad a media mañana, pasamos un par de horas en el motel, al principio con temor, con ansiedad, cuando logré relajarme me regalaron mi primer orgasmo compartido, un orgasmo vaginal lento y suave que mitigó el dolor de las primeras veces, esas cuando todavía la vagina está cerradita y el grosor empuja las paredes y se siente intenso.
no me quise bañar, porque era como un trofeo, sabía que los demás compañeros descubrirían el olor por la tarde en la universidad, y eso me hacía sentir bien, como ahora, cuando descubro que hay otros que leen este blog y me encanta saber que se van a mojar sabiendo que anoche cogimos y que todavía huelo a tí.

domingo, 30 de diciembre de 2007

casi satisfecha

me rasuré toda, todo el vello desapareció. entiendo que a veces te incomodaba meter la cabeza entre el montón de pelo y me encanta que ahora, tengas toda la libertad de comerme sin "pelos en la lengua".
adquirir el gusto por lo multiorgasmico no fué fácil, menos el que aprendiera a dejarme llevar con la lengua, los orgasmos son mucho más intensos y por lo mismo yo tendía a evitarlos.
además, las primeras veces que me comieron lo hicieron porque no podían aguantar una erección.
me molestaban esos eyaculadores precoces, masturbadores rápidos que se venían al entrar y entonces intentaban terminarme con la boca, porque, ya eyaculados, no tenían la misma inspiración para convertir la lengua en un organo sexual y lo hacían apurados y sin gracia.
normalmente me negaba...
siempre hay una primera vez y vino él, con todo y su "problema" de eyaculador precoz que yo había estado trabajando, lo hacia entrar despacio, le apretaba la base y casi no me movía para permitirle durar, pero igual, se venía de golpe.
entonces se ponía a chupar con ganas y sin gracia, hasta que lo entendió, no sé como, pero le gustó mi sabor y las siguientes veces comenzaba por regalarme un orgasmo intenso con la boca y ya entonces entraba a terminar de prisa.
pero nadie como tu para comerme, más ahora que no te estorban los pelitos.
hace poco lo volví a ver y me comentó que había tenido problemas con su esposa al principio, se había aficionado a comer coño y a ella "no muy le gustaba" ( ni modo, si es bastante mojigata)
supongo que quería que lo invitara de nuevo a comerme.

sábado, 29 de diciembre de 2007

mojándome toda

aqui, con ganas, muchas, pero acabo de darme cuenta que tu no quieres hoy.
como me gustaría volver a esos días en los que me buscaba a cualquiera y le hacía alguna propuesta y terminaba en una cama cualquiera en un cuarto de hotel cualquiera abajo de alguien a quien ahora no puedo recordar.
nombres? quien sabe.
era cualquiera, un hombre que podía ser hasta feo, pero que se había detenido un momento y me había besado o manoseado o simplemente me había dicho ¿quieres ir a otro lugar?
un motel del centro, una casa vieja hedionda a semen y orines o vómitos.
colchas rojas y cortinas pesadas y viejas llenas de polvo.
sin televisor y apenas un inodoro mal cubierto por una cortina en una esquina. nada en realidad.
pero eso no era obstáculo, y alli podía abrir las piernas y dejarme comer el sexo con hambre o arrodillarme y mamarme un pene cubierto de venas azules, luego tenía las rodillas sucias y el cuerpo ardiente.
terminar rápido mientras la puerta era golpeada por la dueña que exigia el pago de otra cuota y luego largarnos a veces con risas, las más con verguenza ( no mía) y un adiós que decía "no voy a volver a verlo".
igual no importaba, porque esos cuerpos ajenos rara vez me satisfacían, la mayoría eran cuerpos sin gracia, sin fuerza, sin experiencia y de nuevo al llegar a casa, bañarme y lograr un orgasmo en el piso del baño. uno solitario, uno intenso, uno sólo.

con las ganas

me quedé con las ganas anoche, tuvimos que suspenderlo justo cuando me dabas una deliciosa mordidita en el clítoris.

luego que te fuiste me quedé haciendo lo que mejor sé: darme satisfacción yo sola.

así fué como todo comenzó.
cuando descubrí la sensación deliciosa del orgasmo solitario, quise tener todo el paquete, pero me daba miedo.
entonces lo conocí a él, también tenía todas las ganas. nos sentabamos en la casa, en el sofá y le daba permiso para meter las manos hasta donde quisiera, también le enseñé, le decía donde tenía que tocar, cómo humedecer el dedo, cómo moverlo y lo premiaba con gestos (porque no podía hacer soniditos) y luego lo premiaba con una deliciosa paja sobre la ropa, con el tiempo yo también me animé a más y metía la mano en su pantalón para sentir su piel.
cada vez tenía más ganas, lo esperaba sin ropa interior, con faldas largas que permitían la entrada rápida. ( sin penetración, pero igual la paja es increible)
tal vez por eso es que me encanta que me toques, que me regales un orgasmo con tus hábiles dedos.
y también me gusta pajear, ese chico al que le di una paja en el bus, puedo recordar su expresión y su gemidito al terminar, su sorpresa de que alguien pudiera hacer esto y que le gustara
pero anoche, anoche no pude bañarme en tu líquido y quedarme dormida entre tus brazos.

jueves, 20 de diciembre de 2007

comenzar

buscar un espacio para decirlo, gritarlo, explicar porque soy así no lo sé...
hoy no tengo más ganas.
solo quiero decirte que quiero hablar de esa adicción, esa necesidad y todo lo que significa...