me quedé con las ganas anoche, tuvimos que suspenderlo justo cuando me dabas una deliciosa mordidita en el clítoris.
luego que te fuiste me quedé haciendo lo que mejor sé: darme satisfacción yo sola.
así fué como todo comenzó.
cuando descubrí la sensación deliciosa del orgasmo solitario, quise tener todo el paquete, pero me daba miedo.
entonces lo conocí a él, también tenía todas las ganas. nos sentabamos en la casa, en el sofá y le daba permiso para meter las manos hasta donde quisiera, también le enseñé, le decía donde tenía que tocar, cómo humedecer el dedo, cómo moverlo y lo premiaba con gestos (porque no podía hacer soniditos) y luego lo premiaba con una deliciosa paja sobre la ropa, con el tiempo yo también me animé a más y metía la mano en su pantalón para sentir su piel.
cada vez tenía más ganas, lo esperaba sin ropa interior, con faldas largas que permitían la entrada rápida. ( sin penetración, pero igual la paja es increible)
tal vez por eso es que me encanta que me toques, que me regales un orgasmo con tus hábiles dedos.
y también me gusta pajear, ese chico al que le di una paja en el bus, puedo recordar su expresión y su gemidito al terminar, su sorpresa de que alguien pudiera hacer esto y que le gustara
pero anoche, anoche no pude bañarme en tu líquido y quedarme dormida entre tus brazos.
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