Llueve, y el pretexto del agua afuera me moja por dentro, domingo lluvioso, sin ganas de ir ni por comida, saquear la despensa y abrir un par de latas, cocinar "algo" para paliar el hambre y pasarnos desnudos por la casa húmeda y fría, casa pobre sin alfombras ni calefacción, pisos fríos y sábanas que se sienten ya húmedas por el agua constante
Abrazo tu espalda desnuda, reconozco hasta las cicatrices, aprieto tus nalgas y finges que te enfadas "oyeee!!" es una broma nuestra, me tiras sobre la cama y me besas, nuestros olores se confunden en este día entero de pasar entre sábanas, jugando a ser pareja, jugando a amarnos.
Acaricio tu barba, busco las tijeras para darle forma, es nuestra idea de SPA, coger, hacernos esos tratamientos de primates en busca de granitos en la espalda, de pinzas para cejas, de rasuradora para arreglar el vello que no nos gusta, de tijeritas para barba.
Tu me "arreglas" y yo te arreglo, fácil, complicado, reconocemos nuestros cuerpos amigos, amantes, eso que somos y no somos.
Juego a redibujar tu tatuaje, "no lo entiendo" ha cambiado con los años, me dices, muerdes mi hombro para volver al ruedo.
Mis sensaciones han decaído, horas de penetraciones, de felaciones, de extraernos la humedad de los cuerpos al tiempo que afuera se humedece, no nos vestimos, traemos más colchas y ponemos la tele, la cama tiene migas, manchas, semen y mis fluidos, olores confundidos entre la mostaza y lo acre de nuestros cuerpos sudorosos y cansados "así no sentimos frío" decimos.
No sé cuantas horas dormimos, cuando abrimos los ojos sigue lloviendo pero es de noche, el olor intenso de nuestro sexo matutino me pega en el cuerpo, quiero más, quiero seguir, me abrazo a tu espalda y despiertas "otro poco" te propongo, no respondes, no es una petición, es una súplica, o tal vez una orden.
Sales de la habitación y regresas, entonces entiendo que la noche será más deliciosa que el día de spa. me mandas a la ducha, tu voz ha cambiado, ahora ordenas como cuando deseas más intensidad.
Al volver has hecho lo que yo sabía, las sabanas son limpias, el aroma a cuerpos ha desaparecido, hay un par de velas y los lazos de seda que compraste hace unos días: "hoy es el día" me dices.
Sin hablar más me acuesto, aprisionas mis piernas y brazos de una forma especial, estoy abierta como una rana, con las muñecas atadas a los tobillos, se que dolerá mañana, pero hay feriado y no importa.
No, no voy a describir lo que hiciste, solo diré que empiezo a disfrutar el dolor que sabes inflingir, solo diré que los golpes en la pared de los vecinos acallaron un poco los gemidos y gritos, solo diré que hoy, que escucho la canción esa absurda de "bajito no" recuerdo tus embestidas y me duele aún el cuerpo, pero valió la pena, y valió el dolor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario