lunes, 28 de octubre de 2013

Para hacer el amor...un desalmado

Sos un desalmado? creo que si, y te prometí que escribiría nuestra historia completa para opacar a sombras de Gray, vos sos un desalmado y tan tierno como un pan de miga: duro por fuera y suave por dentro.
Me domaste como a tu potro favorito, rudeza y crueldad básica, indicaciones precisas para el sexo:
"ponete en la orilla de la cama, bajate más, levantá la cadera, ahora de lado"
Tus brazos fuertes me tocaban con una delicadeza tal que me enamoraban y tu pene duro y fuerte penetraba hasta donde podías dibujando formas que me hacían temblar en cada descarga.
Gritar era inevitable, ese pene se alargaba y se metía por los rincones de mi cuerpo buscando los puntos más sensibles, empujaba como un garañon y luego acariciaba tan suavemente que me sentía amada.
Me volví una potra, corría a tu llamado con hambre de caricias y tu fusta verbal, tu rudeza, tu ponerme a pensar o a soñar antes de tocarte...
Restringías el placer al máximo, como cuando le das una golosina al caballo, un poquito nada más, para que se excite, para que haga caso, para que obedezca y pida más y luego: espera, por ahora no hay.
Así fue la última noche.
No vamos a coger, dijiste, y casi lloro de pensarlo, tu forma de dominarme tan sutilmente, arreglé tu cama y te dije "voy al otro cuarto para no molestarte", "bueno, solo apago la luz" dijiste mientras tapabas la puerta con tu cuerpo y me besabas de golpe "solo un ratito, solo será un ratito" repetías mientras besabas mi boca, acariciabas mi cuerpo y bajabas a mis pechos, me desnudaste rápido, con una mano quitaste mi sostén, y con la otra te desnudaste para rozar tu pene con mis piernas "no te desnudes más"
Una nueva orden que cumplir, yo temblando en tus manos, con la lujuria contenido a punto de explotar, tu mano que me guía a tu entrepierna, tus manos empujando suavemente mi cabeza, sugiriendo una mamada que te voy a dar con todas las ganas
me meto tu pene hasta el fondo, lamo tus testículos al mismo tiempo y te oigo gemir de ansias, quieres más, pero me niegas el placer, aprieto tus nalgas perfectas, acaricio tu cuerpo, sigo chupando como si fuera a morirme si no lo hago.
Me detienes, justo antes de explotar: "espera", el ritual de siempre, esperar un momento, me volteas sobre la cama, levantas mis nalgas y me penetras de pie, fuerza de toro, verga hinchada al máximo y mis manos tocando mi propio cuerpo "tocate más" decís mientras sentís mis orgasmos uno tras otro, me das con tanta fuerza que al eyacular ambos rodamos sobre la cama exhaustos.
No hay beso de buenas noches "duermete y no te quiero en mi cama".
me acuesto en la otra cama, pareja de viejos amantes parecemos, sin abrazos. Quiero llorar de felicidad y de rabia, se que amaneceré abrazada a ti de alguna manera, pero ahora este rechazo me dice que sigues tratandome igual.
"mientras menos te de, más me desearás". eso pasa, te deseo hoy y ya no te tengo. eres ese compás final que tal vez daremos cuando regreses.
Mientras tanto me iré por un tiempo, a escribir tu historia en otras páginas, a darle vida al desalmado con el que me gusta hacer el amor.

No hay comentarios: