Querido:
esta es una carta que jamás enviaré, ya sé que vos y yo no tenemos futuro, ni pasado y el presente terminó hoy.
Acabo de oír tu voz en el teléfono y me quedé pensando en lo cercano y lejano que estaremos ahora, y lo que aprendí de vos, que es lo que queda.
No te niego que me enamoré, para que mentirte, y tampoco niego que seguramente lloraré en algún momento, pero más que todo sonreiré, como hoy todo el día recordando lo que vivimos.
Esta relación con obsolescencia programada iba a terminar y ambos lo sabíamos, de pronto Octubre finaliza con todo su frío y para mi, el frío que me llena la habitación y las noches.
Ya no recibiré tus llamadas para pedirme que llegue, ni tus mensajes de "querés coger", ya no escucharé tu voz en el teléfono, ya no escribiré por horas mensajes torpes, porque en eso quedamos: ya terminó.
Ayer cuando borré tu nombre de mi celular sentí miedo, porque a eso llegamos las mujeres, al miedo a la soledad y nos aferramos a que alguien, quien sea, se quede, con vos entendí que la cosa no era así.
Hoy en la noche mi mano recorrerá el camino que vos le enseñaste, recordaré cuando me pediste que me tocara para vos.
Mañana pasaré por el camino y veré la esquina donde alguna vez nos desnudamos en un carro incómodo (hoy intenté cambiarme sola en el carro y no sé como pudimos coger allí)
El viernes veré a tus amigos y me reiré del secreto que nunca supieron, recordaré la noche en que te pedí llegar luego de verlos a ellos.
La próxima semana pasaré frente al motel en el que grité como loca, me reiré al recordar tu rostro asustado, escucharé "no huyas" y pensaré en la incapacidad mía de tragarme todo el placer que me das.
Mis pechos tienen las huellas de tu boca, esa boca hermosa que no me cansaba de besar, el sonido de tu voz, el aroma de tu loción me traerán recuerdos dulces.
con vos aprendí que final no quiere decir tristeza, anoche, mientras oía los sonidos que haces al dormir, pensé que vivir contigo no podría, pero esa noche fue perfecta.
Viéndote en la mañana, dormido, en tu hermosa perfección, te grabé en mi memoria para siempre, así como estás hoy, como no estarás mañana.
Encontrarte, como vos decis, fue mi destino, dejarte ir también lo es.
Ya encontraré otros brazos para tapar el frío y vos volverás a los de ella para cumplir tu destino, has estado en mi vida, has dejado huella y sobre todo: al irte no dejas tristeza, ni odio, ni pesadumbre, dejas placer, amor, sabiduría y experiencia.
Gracias por las cogidas compartidas y por las noches a tu lado, gracias por las sorpresas. gracias por existir
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