martes, 18 de junio de 2013

quedate quieta

Tenía años de no escuchar esa orden, las últimas veces he sido yo la que mando, la que dirige, si mucho he recibido solicitudes, algunas dudas otras veces deseos que he cumplido, pero estoy acostumbrada a dirigir.
¿te vas a ir? le pregunté cuando salimos del evento, yo iba de negro, tacones, maquillaje y ganas de verlo, no lo vi en todo el acto y al salir me pidió que los llevara con su amigo a la estación de buses, "vamos lejos" me dijo como queriendo insistir en que no iba a verlo, evite su rostro y su beso fue apenas insinuado, saludo "de besito" tradicional.
3 minutos más tarde el mensajito, "que hacés", contesto que cocino y empiezo a insinuar que estoy sola y que lo espero, "en realidad me deseas tanto?" la pregunta me destantea pero contesto "si", "bajá y abrí la puerta".
entra a la casa y me empieza a besar, me pongo loca, quiero dirigir como siempre "no, quedate quieta, ahoa mando yo"
tiemblo un segundo y me dejo hacer, lo siento tocarme toda, acaricia mi rostro, besa todo mi rostro y cuello, ojos, boca y luego baja, apurado, apenas se detiene un momento en los pezones para avanzar hacia abajo, hacia mi vulva que lame como si tuviera hambre, come, arranca la ropa que todavía se queda atrapada en mis tobillos, no me desnuda toda "estás preciosa, te veías tan linda en el acto que me daban ganas de tocarte" sigue besando, labios, pechos y vulva y yo muero porque me penetre, pero no lo hace "te dije que te quedaras quieta, aqui yo mando nena", me empuja sobre el sillón y le digo que quiero ir a la cama "¿no te has cansado de la cama? no es buena la rutina, quiero cogerte aquí, conmigo todo será distinto"
mi corazón casi sale del pecho, mi cuerpo tiembla como loco, su boca va de mis piernas a todo el cuerpo, apretando, amando, besando.
pronto empieza a frotar su pene con mi vulva, excita mi clítoris con la punta del pene, "no te muevas, no toques" dice cuando siente que mis manos se acercan a su pene, "dejame hacerte feliz".
y entonces entra, empuja, avienta, mi cuerpo suda, se estremece,goza, y luego se deja ir en un orgasmo enorme, violento, feroz.
Me sigue besando con enorme ternura "quise volver porque no quería dejarte con las ganas", sus besos siguen siendo tiernos, dulces, y su rostro brilla ahora.
Mas noche por el teléfono pregunta "todavía tenés esa cara de cuando a uno le regalan algo".
y yo amo esa forma absurda de tratar y casi destrozar mi cuerpo y sanar mi alma con su dulzura.

No hay comentarios: