viernes, 19 de octubre de 2012

Emanuelle

Y murió, como mueren los sueños de adolescencia. Yo la recuerdo en la portada de un disco que mi tio ponía una y otra vez, música con dejo francés, acordeones y voz grave que no sé quien la cantaba, una tonada pegajosa y dulzona, para las tardes de octubre con la luz fuerte por la ventana y las idas a espiar las revistas del tío y su música, era una niña precoz.
Supongo que debí ver la película, nunca lo hice, creo que no quise quitar el mito de su cuerpo de diosa en la portada del disco, y en la play boy que me robé y sentí por primera vez las ganas de tocar unos senos de mujer...ah la vida de la dualidad sexual.
Ella murió justo cuando reconozco que sus senos pequeños son iguales a los de ella, y sus caderas amplias son tan dulces como las de ella y el color de marfil de su cuerpo es igual al de ella...que locura...que tuviera tan poca edad para ver revistas robadas y discos prohibidos y ese infinito despertar que incluyó cientos de ellas que no llegaron sino a mi vista y mi olfato y las pocas ellas que se cobijaron en mi almohada y mis brazos.
Pero ver la imagen de nuevo, esa mujer con perlas y gesto inocente me lleva a ella, la "niña" de 30 años acunada en mis brazos, que descubre su sexualidad alterna con mis labios y mis manos, y yo, en plan de pervertidora buscándola para volver a darle la pasión que no ha vivido, al menos con una mujer.
Voy a poner el disco la próxima vez que la vea, voy a escuchar el himno de mi infancia pervertida por el tío que dejaba sus revistas a la vista y las ganas de empañar los vidrios con otros y con otras.
Murió, como moriré yo algún día, cuando las ganas terminen de acabar con mi cuerpo.

1 comentario:

Hop Hunahpu dijo...

Ya vendrán más Emanuelles en tu vida...