Creo que más que ninfómana, era sumisa, vivía al ritmo que me dictaba mi amo, el que decidía mi líbido y la hizo encaramarse hasta las nubes en forma inclemente, hasta el blog era escrito para agradarlo y merecer la satisfacción que emanaba de su sexo.
Ahora estoy otra vez de sumisa, pero este amo no quiere sexo, este amo provoca, incita, amenaza con darme la cogida de mi vida y yo me mojo hasta el cabello sintiendo lo que tan sólo una vez vivimos hace ya tiempo. Recuerdo su cuerpo y la enormidad de su sexo y me siento feliz de esperar a que él decida que puede poseerme.
Sus besos son dulces, sus manos acarician con cuidado, y de pronto lanza una ofensiva brusca en donde me promete arrancarme la ropa con los dientes o darme un placer mayor que todo. Pero se queda en promesa, una promesa dulce que me hace volver a despertar al siguiente día y escuchar de nuevo que falta poco, que ya mero podemos, que por ahora es imposible pero que cuando vivamos juntos...en un par de años...todo se hará realidad.
Y me hago sentir feliz a mi misma, feliz de sentirlo de nuevo en sueños, en llamadas, en mensajes, en notas y en esas dulces amenazas que me mojan otra vez.
Hoy voy a volver a tocarme pensando en él, y seguiré casta hasta que él lo decida. otra vez entrego mi voluntad como sumisa, otra vez soy feliz siendo su esclava.
No hay comentarios:
Publicar un comentario