La camioneta viene con el sonido estridente de un equipo de sonido y la música de banda duranguense.
Ese baile que agita y aprieta, eleva las pulsaciones y hace sentir cosquillas mientras imagino que giro apretada contra un cuerpo masculino fuerte y sudoroso.
La música se hizo más fuerte, podía imaginar sus brazos apretándome, sus manos tocando mi cuerpo, la mano firme colocada en mi cadera y su respiración agitada en mi cuello, abrazándome fuerte, girando, mi rostro pegado a su pecho que palpita, el olor de su sudor caliente, sus labios en mi frente y sus manos en mi cuerpo.
brincamos al unísono, caderas pegadas, siento su urgencia, la música que manda mensajes claros y sexuales, no vamos a ninguna parte girando así, su respiración es agitada, su boca besa mi cuello, y la mia busca sus labios, aprieta sus nalgas en este seguir girando alucinados.
siento su cuerpo crecer excitado, me dan ganas de aventarlo a la esquina y seguir con lo que iniciamos, tengo ganas de lamer su sudor, asfixiarme en el olor de su cuerpo de hombre en celo y su rabia apretándome como loco alucinado.
dieciocho calle!!!
el grito del brocha me saca del alucine, a mi lado no hay nadie, y en casa tampoco, la música me sigue por todo el recorrido. me voy a comprar un disco de duranguense y a esperarte.
3 comentarios:
a esperar con todas las ganas...
que genial esto...!
la música, es maravillosa...
la musica que te puede transportar.... uff!
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