Anoche pasé frente a una casa donde probé por primera vez el cunnilingus. Siempre paso por allí y me preguntaba si en realidad existía el espacio en donde estuve, porque hay varios negocios enfrente y una única puerta pequeña metida entre pacas y tiendas. No parece haber espacio suficiente para el apartamento (más bien cogedero) de soltero al que entré inexperta y salí sintiendo miedo por el violento placer de una lengua experta que penetraba, lubricaba y excitaba hasta el orgasmo explosivo que me hizo sollozar y me asustó.
Bien, yo era joven y aquellas eran mis primeras "salidas" que abarcaban más que la ida al cine y el cafecito. Claro, fuimos al cine y a cenar, el tipo era bastante mayor que yo, un respetable profesional, guapo y bien vestido como corresponde a un arquitecto de mediana edad. Recién divorciado y buscando diversión habíamos pasado las correspondientes etapas del cafecito, la ida a "ver alfombras" (si, era semana santa) y el cine, así que supuso que yo estaba lista para algo más. Primero me extrañó que no tomara directo para el triángulo de las bermudas, sino que se dirigió al centro histórico, no dije nada porque los moteles del centro son abominables, "tengo un lugar propio y muy especial", me dijo.
Solo al entrar me di cuenta que acababa de remodelar el espacio, muebles de diseño y colores de moda en las paredes. un domo de acrílico para dejar pasar la luz del sol y vestigios de la antigua casa que había allí. Un baño moderno era lo único con paredes de vidrio esmerilado, estilo loft "todo junto" la mini-sala y mini-cocina rodeaban el espacio donde se encontraba la majestuosa cama king size... toda clase de "juguetes de hombre adulto" (pantalla, equipo de sonido, etc..) y plantas naturales que se veía claramente recién compradas.
Cogimos un rato, pero no tenía mucha inspiración ( y tampoco pastillitas) así que decidió que me daría placer a mi. "si no, no te vuelvo a convencer" fueron sus palabras.
Confieso que estaba muuy chavita, y que las cogidas anteriores habían sido de lo más tradicionales y este señor metía de pronto su cara entre mis piernas regalándome sensaciones que nunca antes había experimentado. Recuerdo claramente sus labios besando mis muslos y sus manos quitando resistencias hasta que su lengua encontró mi clítoris y comenzó a jugar con él. Yo me debatía entre el sigue y para colocándo mis manos sobre su cabeza para jalarlo o empujarlo. En algún momento metió su lengua profundamente en mi vagina y sentí que me iba a morir, volvió a atacar con ganas a mi clítoris y me dejé ir en un orgasmo que me hizo gritar "grita lo que quieras, no tengo vecinos a esta hora".
creo que lo empuje y se cayó de la cama, me quedé sollozando en la almohada, incrédula que existiera tamaño placer y tan cansada como nunca lo había estado.
me besó en los labios, besó mi pecho y mi vientre. entonces le pedí que me llevara a mi casa, estaba asustada del poder del sexo oral...
Ahora que paso y la puerta está abierta reconozco el espacio, con otra decoración más evidente de que alguien vive allí. Se me antojó de pronto una lengua en mi vulva, tan experta como esa, pero ahora no me asusta el sexo, ya no soy una niña.
5 comentarios:
Ala madre, ahora ya me antojaste a mí...y mi mariachi ya duerme al punto que está "passed-out"... Muy bueno!
el poder del cunilingus, bienvenida de nuevo!
ah, que placer más grande que sin duda, no cualquiera saber brindar...
amo leerte... Esa época q tu relatas es sin duda la que yo estoi viviendo, aunque lo del cafecito y cine nunca me ha gustado...
prefiero ir directo al grano, vaya chavita la que soy...
Excelente fragmento como siempre... mis respetos
uff... excelente :)
concuerdo con olga :)
Saludos...
Te sigo ;)
nueva palabra para mi diccionario, y la verdad no hay nada mejor que ver disfrutar a tu pareja cuando se le da placer oral
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