Tengo meses, años, de coger con condón, el olor del látex termina cansando, reflejo de mi vida "licenciosa" de los permisos que me doy para sentir, de las 2, 3 o 4 personas que tienen la llave de mi cuerpo y de los tiempos y los miedos que corren.
Las cogidas huelen a látex y un poco a semen mezclado con látex, excepto hoy.
No quería usar condón con vos, y lo pensé mientras iba de camino y recordé que no llevaba ninguno, me sentí ansiosa todo el camino, vos reías como siempre, extrañaba esa adrenalina, ese sentir que eres distinto, ese aroma de tu cuerpo y todo lo demás.
Solo iba a hacerte un favor, la idea principal no era coger, un viaje de 15 minutos, una calle solitaria, un beso que se transforma luego en "quieres coger" y el carro, nuestro transformer/habitación privada, lista para la acción.
Tus besos son como siempre, avorazados, vitales, dulces, acariciarte, sentir la perfección de tus nalgas en mis manos, el olor de tu cuerpo, tus manos pequeñas pero deliciosas tocando mis pechos, y buscando mi vulva.
Te sorprendió que estuviera depilada, no dijiste nada, seguiste avanzando y te colocaste sobre mi, empujaste deliciosamente y me aferre a tu boca, a tus nalgas a tu espalda a la vida que haces fluir dentro de mi.
un delicioso orgasmo, una sensación cálida por dentro, tu semen derramado dentro de mi cuerpo, lo prohibido, lo dulce, lo hermoso de tenerte de nuevo, de sentir que tu vida se derrama dentro de mi.
"espérame" y saliste del carro. me quedé recostada, feliz, no supe cuanto tardaste y regresaste, volvimos, juntos, sonriendo, hablando de todo y de nada, felices y cansados,
te dejé en casa y me vine a la mía, fue algo rápido, sin planes, sin condón, sin pillow talk, sin recuerdos, sin promesas de amores.
y gracias, por rescatarme de los recuerdos, de las ganas de volver con amores acabados.
No quiero perder este olor, esta dulzura de tu semen, este sueño que tengo.
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