domingo, 2 de noviembre de 2014

Histeria


Loca lúbrica, ya no soy una niña y cada día que pasa me da más miedo que esto no termine nunca.
Sigo pensando en vos, cada vez menos. Leo tus mensajes y entiendo lo equivocada que estaba, si, añoro tu boca y tus besos, añoro tu cuerpo en mi cama, tengo ganas de meterme tu falo hasta la garganta.
Si. Eres perfecto para mi.
Me he detenido estos días a pensar, a pensarte, a intentar devanar la memoria de mis encuentros fugaces y los amores profundos.
Atrás quedó el matrimonio, atrás quedó ella, y todos los demás.
Te imaginaba como todos los días, sonrisa extraña, llamadas a deshoras, chat por todos los momentos que no podíamos vernos y si, te extraño un montón.
Sé que no pararé, nunca paro. Las noches eternas sin alguien al lado, las ganas puestas, siempre puestas, y practicando poses absurdas con hombres anónimos o mujeres solas.
He estado coqueteando con el catfish que me mandaron los otros, ese niño guapo, de calendario, absurdamente guapo que me propone cosas que jamás haré. Lo he pescado en la mentira tantas veces, mandándome videos de sexo que ya viralizaron otros y sus fotos sin camisa, con el cuerpo cortado de revistas, es tonto que crea que voy a caer.
También le sigo el juego al interesado, me llama, contesto, cogeremos un día como de costumbre.
La histeria no termina, las brujas untaban de alucinógenos los palos de las escobas y los frotaban contra sus vulvas, ha de haber sido alucinantemente sexual y me dan ganas de hacer mi propio ungüento y volar por allí.
Yo no soy de vibradores, prefiero mis sabias manos para ahuyentar deseos, prefiero mis propios dedos expertos, me prefiero.
He soñado con sus manos, tengo que admitirlo, sus manos eran expertas, pero no sería capaz de pedirle sexo una vez más, jamás. Nunca.
Y bueno, a esperar, no te llamaré, no puedo, te veo con el rostro enojado, molesto, intentando fingir que no te importa y sufriendo igual que yo.
Ya pasamos la fase de bloqueo, ya no me evades, pero yo no volveré a ser tu “novia”, ni tú amante, ni nada, no volveré a leer “me quieres”, nunca más.

Solo queda la histeria, la lubricidad, las ganas, esas no se me quitan, nunca.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre haces que me erecte al leerte

Nicté dijo...

me encanta que te guste

Unknown dijo...

Me gusta leerte, en todas tus facetas eres igual de elocuente en lo politico como en lo erotico