sábado, 8 de febrero de 2014

síndrome de abstinencia...

Con él siempre es rico coger, además de todo lo sucio que habla, me describe lo que me haría si estuvieramos en otro lugar, usa sus manos y su larguísimo pene para darme placer y no se queda tranquilo hasta que terminé varias veces.
Me dice que nos debemos más tiempo, más intimidad, hace años que lo tengo en mi vida, al inicio como un maestro, luego como un amigo y ahora como un amante.
si, me lleva más de 20 años y eso no importa, su cuerpo no envejece, ni sus ganas, solo lo veo y vuelvo a sentir el hormigueo que tenía siempre en clases, nunca supo que me mojaba por él, que le veía la espalda baja, que propiciaba el contacto con sus manos en ese aprendizaje que me hizo entender que el mejor maestro se involucra.
años más tarde nos hicimos amigos y un día raro, nos hicimos amantes.
coger con ganas, sentirlo como lo siento, es mi lector y sé que verá esto y se sentirá reflejado...es la idea.
Estoy borracha, el mezcal entra en mi cuerpo como otro amante, digo que no me importa, que coger es la mejor idea (siempre es bueno) pero vos has estado demasiado cariñoso ahora que volviste y es tiempo de mandarte lejos.
"es tu decisión" dijiste anoche y aunque sé que esta adicción a tu cuerpo puede curarse (como se curan todas) el síndrome de abstinencia es el peor de mi vida.
Veo tus conexiones recientes, siento la ansiedad de una llamada que no llegará, me dejo ir en el empeño de no llamarte, de no verte, de no buscarte, de erradicarte de una vez de mi vida y él me apoyó en el proceso con su cuerpo de viejo fuerte y sus ganas de mi cuerpo, un trato que funciona, porque ambos lo permitimos.
El gusanito de mezcal atraviesa mi garganta, quisiera que en lugar de él estuviera tu delicioso pene y tu semen perfumado, me detengo a ver por la ventana, segura que no aparecerás, vuelvo a revisar por milésima vez el telefono esperando una comunicación que no nos debemos.
me agarro las ganas de llamarte, me detengo como lo haría si fueras ese cigarro que tampoco debo fumar, hoy te cambié por una botella de mezcal, aguardiente que baja quemando mi garganta como lo hacía tu semen delicioso.
Mas tarde me masturbaré, si la borrachera me deja y prometeré que un día a la vez es suficiente para extrañarte.
Se que me curaré algún día, pero esta noche el llanto asomará por ratos y el sabor de tu cuerpo que él no logró opacar.
alguien que me amarre a la cama para poder gritar tu nombre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Primera vez que te leo,no con morbo,si no con lágrimas... Pensé ser la única en estos vaivenes y me siento más segura de mi vida en cada frase... Si,soy una más... Esclava de mis deseos sin amor. Eu

Nicté dijo...

no te respondí antes, no leí tu comentario, cuando leo "anónimo" casi siempre es spam. gracias por leer, no, no eres la única, somos muchas. besos