Y me cuenta alguien que encontró un vibrador antiguo, y unas novelas eróticas en el cajón de la abuela. A veces olvidamos que ellas, también eran mujeres y que el gozo sexual es uno de los que más dura en la vida, mujeres y hombres ancianos y ancianas encuentran gozo sexual, en formas poco conocidas.
Hablaba de mi madre y mis tías, en esos lejanos años 70's cuando me contaban de un bar en Guate en donde había un baño habitado por una estatua de un "david" un poco cambiado: ERECTO.
El chiste del bar era que si alguna mujer, sumamente emocionada por la figura del david, lo tocaba, una luz y alarma se encendían en el salón principal y cuando la mujer volvía a entrar la gente sabía que había tocado la estatua.
No conocí ese bar, no conozco muchos bares en Guatemala, y no se si es una leyenda o la memoria de mi tía era demasiado exagerada y tal vez incompleta.
Encontré en el cajón de mi abuela un diafragma y una crema que olía espantoso, la forma de evitar embarazos ha cambiado en estos años, pero las cosas siguen siendo iguales.
Las mujeres estamos acostumbradas a negar nuestras aventuras sexuales, por cada hombre que jura que se acostó conmigo, yo tengo varias historias de como lo rechacé y las verdaderas, siempre serán mi hermoso tesoro, compartido con los lectores, pero sin nombres ni apellidos, ni formas de saber quien o quienes eran o si se trató de una dulce fantasía. El sexo de mi abuela y de mi tía es intuído, como el de mi madre, la evidencia soy yo, porque algo tuvo que pasar, pero no veré sus descripciones y sé que muchos hombres se jactarán de hazañas conmigo, que nunca pasaron.
Me detengo a pensar en la gente, de pronto me siento como la mujer que tocó al david y que todos se dan cuenta, de pronto más personas saben quien soy y narrar aquí lo que hago en la cama con la persona que me ama, se vuelve un chiste de mal gusto.
Aunque él me conoce bien y sabe quien soy, algo de la gracia de esta identidad se ha perdido.
Me encuentro descubierta, la luz roja se iluminó en el bar y los que leen tal vez, quieran saber a que sabe su cuerpo en la madrugada y de que forma me llena tan plenamente como nadie lo ha hecho, otros me preguntan desde cuando soy tan monógama, sin ver que siempre lo he sido, porque cuando alguien en realidad ocupa mi mente y me hace feliz, no hay espacio para nadie más.
¿les cuento que tu cuerpo es un altar donde yo me transfiguro? ¿les grito que no he sido tan feliz como ahora? ¿presumo de tus dones y tus habilidades, para que existan otras que se relaman? o me doy el gusto de tocarte, como al david, sin dejar huella de mis besos en la calle, sin que nadie sepa lo que hubo o habrá.
Cuando yo también sea abuela, alguien encontrará mis juguetes en la caja de las chalinas, alguien leerá mis cuentos en la memoria oxidada de una P.C., alguien se detendrá a preguntarte como era yo cuando te amaba...pero ahora no lo sé...¿quieres discutirlo?
1 comentario:
Y muchas aun tenemos miedo a que se encienda la luz...
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