Andamos como niños con juguetes nuevos, vos, con ese descubrimiento que hiciste acerca de tu capacidad multiorgásmica sin eyacular y yo, con ese par de vibradores que me regalaste para navidad.
Nunca habíamos usado juguetes y tengo que admitir que la intensa estimulación que das a mi interior con el vibrador es algo que nunca había sentido, además, ese que compraste para usar anal era una fantasía intensa que surgió desde que me comenzó a gustar el sexo anal.
Me gusta como controlas tus eyaculaciones, antes me hacías detenerme para no llegar rápido y ahora, no tengo que parar y siento como vibras y tiemblas de placer sin sacar líquido, según tu es delicioso y la expresión de tu rostro bajo la luna lo confirma.
Pero luego, tengo que aceptar que hemos perdido el cuidado al apresurarnos, no es que nos corra nadie, nos anima el deseo mutuo, y las ganas de exprimirle a la noche hasta la última gota de placer.
No sé pero no me di cuenta, y las gotitas de sangre me dijeron que no habíamos lubricado bien, aunque la sensación del vibrador anal todavía hacía cosquillas en todo mi cuerpo y no se podía seguir, aunque el dolor fuera poco.
Lo bueno es que seguimos, con otras formas de darnos placer, con tus 4 orgasmos y mis cientos de pequeños estallidos, con tus ojos de cielo y mis ganas de apretarte las nalgas, con tus técnicas y ya sin los juguetes.
El canto de los pájaros me dijo que era madrugada, nos quedamos dormidos abrazados y despertamos casi al medio día del domingo, un domingo que brillaba entre las sábanas.
De allí el rapidito y las otras noches que siguieron a pesar del trabajo, el tráfico de la ciudad y todo lo que convierte las relaciones en rutina.
Me alegra decir que esta semana casi no he dormido contigo, porque casi no hemos dormido.
1 comentario:
Con o sin juguetes uno es capaz de poder entregarse por completo toda la noche a la persona que se desea. El tiempo se transforma en aliado y enemigo. Disfrutar lo acorta, detenerse lo alarga. Juntos, venirse, fundirse, sudar y abrirse. Apretar, resistir, dejarse manejar. Las advertencias nos vuelven a la tierra después de tocar el cielo. Me encanta. See you Nicte
Publicar un comentario