cuando aceptaste que fueramos al convivio, estabas seguro de lo que pasaría allá, creo que tus amigos tienen más que claro lo que pasa conmigo y el licor, supongo que ya pasamos el límite donde la gente se amedrenta, y mi avorazamiento ya no es tan mal visto. la pista se vuelve el escenario donde me convierto en otra, una que es capaz de todo y que disfruta tu mirada sobre mi espalda, los comentarios y lo demás.
te veo parado en una esquina, marcando el ritmo con un pie mientras mi cintura se revuelve al lado de un jovencito que habré visto tal vez una vez, o de una chica que se acomoda a mi paso y gira en mis brazos, tal vez intuyendo el deseo se comienza a fijar en mi.
te encanta que descaradamente coquetee con alguien. hoy se trata de un extranjero que no puede apartar su mirada de mis caderas, me quito los zapatos y bailo punta, mis células negras en este momento explotan y se apodera de mi el ritmo arcaico, el ritmo de la vida.
te jalo para bailar merengue, se que te niegas porque te gusta verme, pero mi aliento está lleno de alcohol y tus manos están llenas de deseo, la letra de las canciones de la tañón, muchacho malo, dejame apretar tu pierna entre las mías. cuando te alejas viene el extranjero de nuevo, se mueve torpemente, duramente, intuye que si estuviera en mi cama sería incapaz de llevar mi ritmo, es mucho más alto que yo y se esfuerza por acercar su pelvis a la mía, estoy en puntas de pie, salsa, bachata, más ritmos latinos y más calor...
otro viene con malas intenciones, ya sintió mis feromonas y está al acecho, pone en mis manos una caipirinha me la tomo despacio mientras oigo su platica alcoholizada y ceceante, pone mi vaso en la ventana y me aprieta para un merengue desaforado, un rato de sexo vertical apretado.
te acercas por detrás, no exiges, tomas lo tuyo, mi mano en la tuya y salimos un poco elevados, en el carro siento tu planificación exquisita, tu, sin alcohol, yo, a tu merced.
desnuda en la cama, boca abajo, tus dedos amasan mil orgasmos, uno sobre otro, abres mis piernas y lames y succionas mi clítoris más que caliente, tu cabeza entre mis piernas y mis manos sobre tu pelo. cuando al fin me penetras exploto, entonces siento que calentaste motores, que me deseaste más al verme en otras manos y que, mientras vos explotas sobre mi, un par de chavos se consolarán en el baño (si no encontraron nada mejor)
2 comentarios:
mmmm... que buena receta, musicón, tragos y caderas y al final la guinda en el pastel. Abrazos
muy bueno!
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