teníamos mucho tiempo de no coger, tu tiempo, mi tiempo, los compromisos y todo lo demás que llena los días pero no la vida.
sabía que venías y pasé varios días preparandome. sábanas frescas, blancas de seda, hacer las paces con la rasuradora y preparar el área.
perfume, tranquilidad...
primero había que cumplir con los compromisos sociales. ya sabes, ir a esa reunioncita a la que nos invitaron y que no podíamos dejar de estar. sentir tu mirada sobre mí en medio de todo ese entorno social, tus ojos y tu sonrisa. todo tu como siempre.
incluso tu leve enojo cuando me dijiste: "no crees que estás poniendote un poco borracha?".
no había música para bailar, nada que nos preparara más. llegar a casa y tomarnos un café, poner al día las historias y los cuentos, los enojos y las aventuras de estos últimos días. te veías cansado y pensé que nada pasaría.
me acurruque a tu lado y me abrazaste, levantaste mi blusa para poder tocar mi piel. siempre siento ese hormigueo cuando me tocas, mi cuerpo implora por más y tu te dejas ir, disfrutando el contacto, desnudandome por pocos, un sexo suave, sin prisas, al fin que tenemos toda la noche y muchas noches más.
hice lo que te gusta, primero una felación larga, quería poner tu pene lo más firme posible, borrar tu cansancio, pero también, estaba repitiendo lo que siempre hacemos, una vez más.
¿como decirte que no me cansa?, ver tu cara cambiar hasta el extremo de éxtasis, y tus manos que se acercan a mi cuerpo para tocarme. subirme en tí, sentirte adentro y escuchar la leve exclamación que sale de tus labios "que rico".
tu, siempre tu, tomando mis senos, lamiendo y mordiendo mis pezones, mis manos sobre la pared intentanto por milésima vez esas posiciones de libro que nos sabemos de memoria, un rato arriba, otro abajo, mordiendome y succionando mi clítoris, encontrando esos lugares que conoces tan bien.
mi cuerpo se llena de temblores, uno, dos, cinco, pierdo la cuenta de los orgasmos y mi mente vuela a aquellas noches cuando te imponías un record e insistías en darme todos los orgasmos del mundo. cuando me enseñaste tu forma de controlar a eyaculación hasta que sientes que me lo has dado todo. hasta que mis orgasmos se multiplican uno sobre otro con la sabiduría de tus manos, tu lengua y tu pene.
nada más bello que sentir que te dejas ir por fin, tu rostro se transfigura y un hondo gemido acompaña ese único orgasmo, me siento culpable pero tu estás feliz.
otra vez me acurruco en tus brazos, los conozco de memoria, y me duermo, como gata con dueño.
8 comentarios:
Que excitante rutina princesa de lo erótico. Muy buena la frase del arranque también. Saludos!
Que confortable la seguridad que te da un habito adquirido.
Saludotes!!!!! Nicte
interesante.
aplaudo la osadía.
"gata con dueño" sabes, el ser humano necesita en toda su vida experimentar el sentimiento de la "posesion" carnal, y psicologicamente.
interesante..
saludos.
muy muy buena rutina
pero insito nescesito aprender a ... ja
Saludos
Kontra: la rutina también puede ser excitante
Abril: los momentos de monogamia plena...existen.
Prado: gracias
H4rd3r: esa posesión completa, es alucinante.
Belmar: gracias.
qué huevos..... ya llevo tiempos con la líbido baja... hasta se me había olvidedo visitar tu blog! jajaja....
ya ni siquiera me da calorcito leer tus aventuras ricas... q huevos!! q me pasa??? (como veras más que un comentario esto fue una catarsis...)
Hola... me encanto eso de las paces con la rasuradora.. asi le pasa a una.. jaja!
Grandiosa la forma de dramatizarlo todo! me encanto!
Sluds!
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