anoche lo vi, como siempre me encanta, parece un niño grandote con esa risa tonta y chistes absurdos, siempre sin saber que hacer en la vida, siempre justificándose y siempre con esas chicas guapas y jovencitas que lo acompañan a todos lados.
hablamos un rato, nada del otro mundo, sólo dijo algo como que no estaba de ánimo y por eso no he sabido de él.
vos sabés que esa obsesión mía se alimenta de su negativa, no quiere, no puede o no debe y no se deja.
antes me gustaba esa tensión sexual que existe entre ambos, esa necesidad de verse a los ojos, esas ganas de tocarlo y dejar que me toque... pero retira la mano como que le quemara mi presencia, y baja la mirada porque siente que le dan las mismas ganas que a mi de besarlo.
de todos los hombres con los que pude coger sólo se me escaparon tres, y los tres dieron la misma explicación: no quiero perder tu amistad.
en medio hubieron besos, abrazos, tensión sexual, pláticas reveladoras. o esa complicidad maldita que hay entre él y yo.
no sé como explicarle que la amistad no se quebraría, que coger es nada más un paso para que ambos liberemos esta tensión, que su negativa nos separa más, porque no puedo acercarme sin desearlo y sé que me desea y por eso pone la tranca entre ambos (tal vez porque te conoce y sabe que estoy con vos) por eso no hablamos más, por eso no salimos más, ni siquiera chateamos.
no entiendo ese reducto de moralidad masculina que no admite coger con la pareja de los amigos y que mientras tanto, desdeña estados civiles de mujeres que no son de los amigos. infame rito de propiedad.
2 comentarios:
JAJAJA. Eso se debe a varias cosas. Es una forma sutil de decirte que no le gustas. Otra es que sea sincero y de verdad te valore. Otra lo intimida una persona que es dominante en la cama. Sucede pero así somos los hombres a veces. De pronto respetamos y a veces no.
No todos tienen esa moral, pero para los que la tienen es simple, respetas lo que conoces, lo que no conoces, no te afecta
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